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Manuel Orozco

Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano. LA PRENSA/Archivo

Manuel Orozco: “Reorganizar Nicaragua puede tomar al menos 10 años”

A partir de un cuadro que resume el nivel de concentración de poder de la dictadura dinástica Ortega-Murillo, el politólogo e investigador Manuel Orozco analiza las condiciones actuales de Nicaragua y los posibles escenarios a futuro. En el caso de salir de Ortega y su clan, reconstruir Nicaragua tomaría al menos 10 años, considera él

El politólogo nicaragüense Manuel Orozco es una de las voces intelectuales más críticas sobre las nefastas políticas públicas y privadas de la dictadura familiar de los Ortega-Murillo y su reducido, pero bien organizado, clan de funcionarios y agentes de seguridad.

Orozco es director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano, y miembro destacado del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard.

Sus intervenciones frecuentes ante el Congreso de Estados Unidos y sus bien detalladas exposiciones ante Naciones Unidas, así como en otros foros internacionales sobre la situación de Nicaragua bajo la dictadura sandinista, fueron la excusa perfecta del régimen para declararlo traidor a la patria y desnacionalizarlo en febrero de 2023.

Lejos de callarlo, Orozco ha continuado escrutando las barbaries del régimen y denunciando sus atroces desatinos.

Un análisis suyo, graficado en un cuadro infográfico sobre la concentración de poder de la dictadura de la familia Ortega-Murillo, revela un panorama perturbador de la realidad del país.

A la vez, el mismo gráfico funciona como punto de referencia para comprender la magnitud del desafío que significa la continuación de la dictadura y los difíciles escenarios que esperan a la Nicaragua posdictadura.

A partir del documento en mención: ¿Qué queda de la Nicaragua que recibió Ortega en 2007?

Queda un sector privado secuestrado por el miedo, con una economía diferenciada en tres grandes sectores: (a) zona franca y gran capital (25% de la fuerza laboral, y capta 60% del Producto Interno Bruto entre exportación (40%) y producción interna (20%); (b) economía informal que abarca 60% de la fuerza laboral y contribuye 22% del PIB); (c) captura del Estado, lo que el régimen controla económicamente a través de su red de corrupción y extorsión (20% de la fuerza laboral) y consume 17% de la economía.

Queda una juventud asediada por la intimidación y la mala formación.

Quedan gente de la tercera edad con pocas opciones de calidad de vida.

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Suele decirse que en Derecho las cosas se deshacen como se hacen, en política a Ortega le llevó 17 años desde 2007 hasta 2024 edificar esa dictadura totalitaria. ¿Tomará el mismo tiempo revertir lo hecho por la dictadura en 17 años?

La reorganización de Nicaragua puede tomar al menos diez años. Cuando se calcula lo que se requiere para reconstruir la base material perdida, la confianza mutua (proceso que lleva deliberaciones y pruebas de al menos un gobierno), y las instituciones que gobiernen un Estado de derecho justo, requeriría contar con dos gobiernos con full apoyo externo y riesgo del sector privado para invertir.

Estos son procesos muy lentos, y que requerirán de adaptaciones ante los grandes cambios tecnológicos y de conocimiento que los nicaragüenses están perdiendo.

Como ilustración, la reconstrucción democrática y pacificadora en Centroamérica, empezó en 1990-1992, y entró en una segunda etapa diez años después, para el año 2000. Para entonces, sin embargo, muchas cosas habían avanzado y los avances institucionales logrados frente a los diez años de guerra perdidos en los años 80 no lograron adaptarse a los cambios del siglo XXI incluyendo la amenaza del crimen transnacional organizado, los costos de vida altos de una sociedad moderna, la demanda de mano de obra, entre otros, y no permitieron acoplarse.

Cuando se firmó el Cafta, la perspectiva era que este acuerdo pondría fin a los problemas del Estado de derecho y corrupción y aumentar la competencia. Sin embargo, el resultado fue otro, los oligopolios crecieron, y el Estado de derecho solo funcionó dentro de la zona franca, pero no en todas las naciones.

Los sistemas de partidos no asumieron compromisos democráticos, sino pactos cortoplacistas de salir por el paso frente a los retos.

Estos pactos generaron más conflictos y divisiones que para el 2009, con la recesión global, debilitó a los países de manera tal que permitió que nuevas élites sustituyeran a los otros (el FMLN en El Salvador con Funes, los poderes fácticos en Guatemala, la salida de Zelaya y la polarización subsecuente en Honduras, el retorno de Ortega en Nicaragua).

La fragilidad institucional, la cultura política poco democrática y las condiciones materiales débiles, no garantizan una consolidación del Estado democrático. Se requieren al menos diez años consecutivos de grandes transformaciones.

A partir del cuadro de análisis que grafica el acumulamiento de poderes; el control sobre las instituciones; el respaldo de las fuerzas armadas y de seguridad; el poder económico a base de la corrupción y la anulación de contrapoderes, todo eso haría pensar que por lógica la dictadura de los Ortega-Murillo es por hoy poderosa y fuerte, ¿o hay debilidades no reflejadas en ese cuadro?

La debilidad siempre se ubica en los puntos en donde el control no es sostenible en el largo plazo: la estructura represiva, la lealtad por obediencia; la corrupción sistémica tiene elementos autodestructivos inherentes a su función: cuando la represión es completa, y la población desarrolla la piel curtida, la gente le va perdiendo el miedo, especialmente si ve alternativas que les permitan comparar y contrastar.

Cuando la corrupción afecta al círculo clientelar mismo, las contradicciones se manifiestan con conflictos internos, pugnas de capitalizar más recursos, los que generan un debilitamiento de la estructura totalitaria.

En general, cuando se logra tener el monopolio completo del poder, la sostenibilidad se vuelve más cara y arriesgada. Y la resistencia siempre existe en todo contexto, y en este caso, se manifestará aumentando los costos y los riesgos de continuar el mismo camino totalitario.

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En la experiencia de su primera dictadura, a Ortega lo pudo debilitar la guerra civil y el resquebrajamiento de la Unión Soviética, pero había en aquel entonces una oposición armada, la Contra, que hoy no existe; había una Administración estadounidense involucrada directamente en la política que tampoco existe, y un consejo de nueve comandantes que podían influir en negociaciones para abandonar el poder, tampoco existe. ¿Qué factores internos y externos existen en la realidad que puedan presionar a Ortega a abandonar el poder como en 1990?

En este momento hay cuatro factores que, en un tiempo cercano, dos años, incidirán en una transición. El económico: no le permite mantener contenta a su base clientelar, a menos que vaya achicando a esta poco a poco para mantenerla ofreciendo los mismos privilegios.

La captación de recursos del régimen sobre la economía es limitada, ya que la estructura económica sigue estando en manos (a) del sector exportador que es transnacional por lo general y controla el 40% de la economía, un gran capital que es transnacional y agroindustrial, pero que no puede ser sustituido en el corto plazo por el empresariado orteguista, y (b) la economía informal que abarca la mayoría de la población.

El régimen no puede subir su renta de más de US$3,000 millones en el corto plazo, y lo que la ha subido ha sido por el aumento de la entrada de remesas, las cuales no seguirán creciendo al mismo ritmo. Entonces, económicamente el modelo de captura de Estado no puede satisfacer lo suficiente a su base.

La inconformidad dentro del círculo de poder de la sucesión a un clan familiar, señaliza a los que son leales al régimen que ellos no tienen opción de acceder al poder, aun dentro de la estructura actual porque es terreno reservado a la familia. Esta situación aumenta en el tiempo el deseo de remover a la familia del poder, por lo que estarán comunicando sus intenciones en “back channels”.

La comunidad internacional mantendrá su presión sobre Nicaragua como la de un Estado paria y reconocerá que los excesos de poder afectan a la región y procederán a volver con penalizaciones.

Eventualmente las organizaciones cívicas tendrán un posicionamiento coherente y arriesgado como para presentarse ante los nicaragüenses como el interlocutor democrático. No será una sola organización, más bien varias, pero la variedad de voces girará en torno a un movimiento de centro orientado a establecer un cambio político sin el clan familiar.

Aunque las comparaciones suelen ser subjetivas en términos históricos, el análisis de su cuadro y el balance del control y poder de este periodo de Ortega evidencia, a mi criterio, un mayor dominio del control social de este régimen en comparación al régimen de los años 80. ¿Es esta dictadura más totalitaria que la existente en los años 80?

Totalmente. Este es un sistema talibanés con capacidad totalizante superior a los 80. En los 80 las contradicciones eran mayores y contribuyeron a acelerar la caída. La presión externa fue mayor que ahora y eso ha permitido que la dictadura calcule que la probabilidad de ser penalizado por la represión es muy baja, por lo que asumen el riesgo de radicalizarse.

Su hoja de ruta irá hacia la confiscación más generalizada que en los ochenta, pero no lo hará sobre las empresas vinculadas con los mercados internacionales, sino con la agroindustria y servicios, contra las pequeñas empresas, mientras adoctrina a la juventud para crear sus cuadros hacia el futuro.

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A partir del control totalitario del régimen Ortega-Murillo indicado en su cuadro, de la acumulación de riquezas, del caudal de violaciones de derechos humanos y crímenes, de la expansión familiar de la familia Ortega-Murillo y sus allegados al círculo de poder, así como la situación del contexto internacional en cierto modo inerte ante la suerte de Nicaragua, ¿usted cree que los dictadores vayan a arriesgarse a soltar el poder en 2026 cuando más bien parece que preparan una dinastía con Laureano en el círculo de espera?

Es difícil de predecir, pero la sostenibilidad del régimen para lograr una sucesión depende del riesgo asumido de continuar la ruta totalitaria y represiva, y con Murillo a cargo las contradicciones serán mayores, y con los hijos al frente, la oposición será mayor, además los hijos no tienen la experiencia o el riesgo de actuar de la misma manera represiva que lo ha hecho el padre.

Por último, si Ortega ha desarticulado todos los estamentos del país y su sociedad como figura en su cuadro, a la vez que la comunidad internacional ha tirado la toalla en cansancio o yoquepierdismo por la situación del país, ¿qué figuras o instituciones nicaragüenses encuentra usted en el escenario para actuar como interlocutor de cara a una negociación de transición del poder?

El Vaticano, el Gobierno de Estados Unidos en conexión con un par de líderes democráticos que tengan reconocimiento popular.

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COMENTARIOS

  1. Hace 4 meses

    Los Nicaragüenses estamos desesperados, los que tienen el país por cárcel, los empleados públicos secuestrados y aterrorizados y los que decidieron escapar. Tenemos un problema de credibilidad a todo lo que huele a alianzas, sean partidos políticos o organismos no gubernamental, es que si hablamos de transición, estamos hipotéticamente diciendo que Ortega perdió unas elecciones libres trasparentes y supervisadas, renuncia por una situación económica, o política insostenible o por defunción, caso que ya, la sucesión están trabajando desde la secretaria del frente sandinista, limpiando la corte suprema de justicia de los sandinistas inconformes, de los legítimos opositores que han jugado un perfil bajo, imperceptible, pero mantenían el equilibrio en ese poder del estado, lo sucedido en el poder judicial se ha venido replicando en todo el estado. La transición implica que alguien tendrá que negociar y eso invoca recuerdos desagradables de Violeta Barrios, y los partidos políticos qué la apoyaban, lo único que hicieron fue pactar con Ortega cuotas de poder, resultados que provocó el enriquecimiento y consolidación a los sandinistas y todos los que participaron en la transición. Antes de hablar de transición, deberíamos pensar en justicia y reparación, quitarle a los sandinistas todo lo robado desde 1979, y hacerlos que paguen penalmente es decir cárcel a todos, aun los cómplices directos o indirectos que desde 1979 hasta la fecha han robado, enriqiecido, asesinado, encarcelado y destruido todo el sistema democrático nicaragüense. Todo eso realmente tardará muchos años en lograrlo y los que van a representar esa transición no van a hacer autoproclamados, cómo cuándo los sucesos del año 2018, ni aun los partidos políticos tradicionales. En Nicaragua hay oposición real pero trabajando en las catacumbas, los cuales no son tomados, ni siquiera reconocidos.

  2. Hace 4 meses

    Orozco, es tu ensayo Científico-Social un alto análisis del acontecer presente y futuro de la tragedia que embarga a la patria de Dario. La pareja de dictadores de los ORMUS simple y llanamente están cercenando todas las carrileras de convivencia pacífica y civilizacional de un pueblo que se había propuesto de construir una patria más sana y respetuosa del Estado de Derecho y la observancia de los dictados de sus leyes, a fin de convivir de una manera equitativa en el bien de todos. Hoy, al estar siendo desvanecidas todas las instituciones maduradas en décadas de existencia, podemos notar y es palpable ver a una población desesperanzada por falta de valores tanto espirituales como de una existencia justa en donde cada familia pueda darle a sus hijos una buena educación alejada del adoctrinamiento ideológico de una pareja que se quedó congelada en el tiempo implorando viejas glorias, que vacían el objetivo principal de una sociedad que luche por sí misma para hacer esta patria grande a como lo decía; Ruben, “ Aunque la patria sea pequeña uno grande la sueña “ Orozco, el futuro es desolador y mientras tanto esta dictadura esta depredando los cimientos de nuestro porvenir.

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