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Al conocer la noticia del doble terremoto acaecido en Venezuela de magnitudes 7.2 y 7.5 de la escala de Richter, lo primero que se me vino a la mente fue el terremoto de diciembre de 1972, que asoló la ciudad de Managua, la que quedó completamente destruida y causó miles de muertos, cientos de miles de heridos y prácticamente la casi desaparición de la ciudad.
En Venezuela se trata de un doblete muy destructivo y según los geólogos el primero se originó en la zona de San Felipe, al oeste de Caracas. Datos del Servicio Geológico de EE. UU. sugirieron que el evento primero añadió tensión a otra falla cercana a poco más de tres millas, lo que desencadenó que esta falla se revivió causando el segundo terremoto de magnitud mayor, 7.5 de la escala de Richter, debido que el país se encuentra en el punto donde la placa del Caribe se desliza contra la placa sudamericana. Este ha sido el movimiento sísmico más potente que ha sufrido Venezuela en 100 años.
A veinticuatro horas de ocurrido el doblete se empezó a vislumbrar los daños en personas y estructuras, principalmente en edificios de más de 20 alturas. Según las primeras estimaciones dadas por las autoridades venezolanas los fallecidos subían a 188 y 68 españoles continuaban desaparecido. Pero estas cifras se quedan cortísimas ya que según las autoridades norteamericanas del tema calculan que se podrían producir entre 10,000 y 100,000 muertes, dada la magnitud del sismo y el escenario donde se producido, ya que no solo Caracas, la capital, ha sido afectada, La Guaira es la zona más dañada y calificada como “zona de desastre” debido al colapso de decenas de edificios y el cierre del Aeropuerto internacional de Maiquetía por graves daños estructurales que impiden su uso.
Daños materiales y estructurales se han producido en los estados de Miranda, Aragua, Carabobo, Falcon, Yaracuy, Lara y Mérida. El Distrito Capital de Caracas, los sectores de los Palos Grandes y Altamira, en el municipio de Chacao, presentan las afectaciones más grandes con el desplome de viviendas y múltiples estructuras en riesgo inminente de colapsar tras las más veinte réplicas registradas. En definitiva, mucho tiempo y dinero habrá que invertir para recuperar esas zonas.
Lo más importante es todavía rescatar a víctimas del sismo que se encuentras soterradas bajo los escombros de los edificios devastados, y se calcula que hay cientos de miles en esa situación, por lo que es urgente el uso de maquinaria del Estado y los particulares para esas tareas, que según supervivientes del terremoto hay que conseguirlas de donde sea por la falta de empuje de elementos necesarios. La gente ha tenido que dormir a la intemperie porque no tenía lugares preparados para estas emergencias. También ha habido lastimosamente saqueos en tiendas y supermercados de los lugares donde se han producido los daños.
La presidenta interina Delcy Rodríguez hizo un llamamiento urgente a la ayuda internacional y, por ejemplo, solicitó a la UE y otros una ayuda inmediata de 200 millones de euros para hacer frente a las primeras necesidades, como buscar alimentos y lugares de refugio para que la gente damnificada pueda dormir y hacer sus necesidades como es natural. La verdad es que la solidaridad internacional se ha puesto en marcha y de muchas partes del mundo está llegando ayuda para hacer frente a las primeras necesidades.
Europa se ha movilizado y salieron vuelos a Venezuela con ayudas ejercidas por elementos especializados en este tipo de desastres. Así por ejemplo España envió un primer avión con bomberos, la Unidad Militar de emergencia (UME) que llevó las provisiones necesarias, como por ejemplo maquinaria de primera mano, perros especializados en búsqueda de personas bajo los escombros, casas de campaña y el gobierno de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación Internacional, envió personal de cooperación para evaluar cuales son las necesidades más urgentes a las que hay que enfrentar.
Pero no solo España, ni solo la UE, están enviando ayuda, países de América Latina también lo están haciendo, y México, la potencia más importante y Brasil la otra, están presentes en el terreno con ayuda importantes para empezar a paliar necesidades, pero no solo ellos, también Argentina, Colombia, Chile, Paraguay, Uruguay, Ecuador, República Dominicana, que al parecer fue la primera en llegar. De facto la solidaridad de todo el mundo está allí, por ejemplo, Irán, que ha sido un país aliado está lista para enviar su ayuda y Rusia y China, también están en la larga lista.
He dejado por último hablar de EE. UU., el país que mantiene a Venezuela como su protectorado. El presidente Trump ordenó que se mande toda la ayuda necesaria del caso que se lleva a cabo por fuerzas del Comando Sur y dentro de este comando la unidad especializada de los marines para casos de emergencia; e indudablemente habrá una fuerte ayuda económica de la que tan necesitada está Venezuela.
Lo importante además de todo lo mencionado está centrado en la gestión de las ayudas, la que creo que estará supervisada por los estadounidenses. Esperemos que la situación empiece a normalizarse, aunque esto será muy complejo y dilatado en el tiempo. No olvidemos que en un terremoto o cualquiera otra catástrofe de la naturaleza nos pueden llegar.
El autor es abogado y comentarista político nicaragüense radicado en España.