La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo empezó la última semana de enero de 2024 una nueva ola de confiscaciones de propiedades que eran de familiares de exiliados políticos y de algunos que desterró en febrero de 2023. Las últimas acciones hacen creer que la táctica del robo de propiedades puede extenderse en contra de más personas que han mostrado el rechazo al régimen de Nicaragua.
“Marina” salió de Nicaragua rumbo a España en el 2018, luego de recibir amenazas de encarcelamiento y muerte por parte de simpatizantes sandinistas, quienes marcaron su vivienda, ubicada en un residencial de Managua, con la palabra «Plomo». Antes de eso Marina llevaba 10 años pagándole al banco abonos mensuales por una casa que desde joven soñó tener.
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Desde el exilio abandonó la posibilidad de regresar a Nicaragua pronto y poder llegar a sentir el calor de su casa. Con las últimas confiscaciones acepta que es probable que su vivienda sea robada por la dictadura o arrebatada por la entidad bancaria, porque desde hace 5 meses decidió no continuar pagando las mensualidades.
“Yo no tengo temor de perder mi casa, yo sé que la voy a perder, no puedo tener esperanza en esta dictadura, no van a respetar nada y no les interesa nada. Estoy resignada y con dolor, porque han sido años de sacrificio y trabajo que una persona pobre, obrera como soy yo, con todas las dificultades había logrado conseguir mi casa en Nicaragua”, dijo a LA PRENSA.
La exiliada relata que en esa casa vivió la crianza de su hijo los primeros años, lo cual da un valor sentimental aún más grande, pero la inseguridad y la falta de transparencia en la gestión del régimen “no da garantía de nada”.
“Analizando esto, todavía podría seguir pagando, pero estoy con eso de no pagar porque no hay garantía de que esa propiedad pase a mi nombre, cuando sabemos de casos de personas que están en el exilio que han intentado vender su casa y exigen la presencia de la persona, en especial cuando se conoce que la persona ha sido opositora”, subraya.
Detalla que durante sus primeros años de exilio decidió rentar la vivienda, pero siempre existían las amenazas, “seguían marcando con la palabra Plomo”, por tal razón decidió dejar sola la vivienda a la espera de lo que pueda suceder.
Sueño destruido
“Eduardo”, quien es parte del grupo de los 222 presos políticos desterrados por el régimen en 2023, también dice sentirse angustiado porque al estar lejos de su familia decidió mandar a traer a su esposa y su hija, quedando sola su vivienda.
“Mi esposa y mi hija estaban en Nicaragua y yo aquí (EE. UU.), entonces les dije que se vinieran y que dejaran la casa. Al estar sola, me da temor de que se apropien de ella y es algo que desde hace mucho construi con mucho esfuerzo y trabajo”, expresó.
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Explica que los documentos de la vivienda están a su nombre y tarde o temprano es probable que le den la noticia de que su vivienda fue confiscada.
“No es de asustarme, porque si me sacaron del país, de la dictadura se puede esperar de todo. El sueño de tener mi casa propia lo cumplí, pero el régimen pronto me lo va a destruir”, lamenta.
Recientes
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo confiscó el condominio de apartamentos Farallón de Sotavento, propiedad de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro y de sus cuatro hijos, en el municipio de San Juan del Sur, Rivas.
La propiedad fue asaltada por agentes de la Policía orteguista la mañana del 29 de enero de 2023. Durante el operativo desalojaron al personal de servicio y ocuparon la propiedad de forma permanente.

También el lunes 29 de enero fue confiscado el Hotel Casablanca, propiedad de Rafaela Cerda, madre del exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Rafael Solís Cerda, quien fue declarado traidor a la patria, desnacionalizado y confiscado sus bienes, junto con 93 personas más el 15 de febrero de 2023 y actualmente vive en el exilio en Costa Rica.
La dictadura no ha cesado las confiscaciones, mismas que han alcanzado a medios de comunicación, propiedades de entidades diplomáticas, propiedades de empresas privadas, y de personas de la sociedad civil, entre otros.