Este año se cumplirán 100 años del nacimiento en la ciudad de León del doctor Edgardo Buitrago Buitrago, quien vino al mundo el 1 de marzo de 1924. Eminente dariano, ensayista, académico, jurista, historiador y folklorista. Se graduó de doctor en Derecho en la antigua Universidad de León, la antañona casa de estudios superiores a la que tanto lustre dieron varias generaciones de distinguidos miembros de la familia Buitrago, desde su tatarabuelo, el licenciado Nicolás Buitrago Sandoval, compañero de estudios del prócer Miguel Larreynaga en la Universidad de San Carlos de Guatemala, abogado de la Real Audiencia, primer catedrático de Instituta Civil, uno de los fundadores de la Universidad de León, y su bisabuelo, el bachiller en Derecho, Nicolás Buitrago Benavente, miembro del primer Consejo de Consiliares de la Universidad de León.
Edgardo Buitrago fue diputado por el Partido Conservador Nicaragüense por varios períodos, a partir de 1957; magistrado del Tribunal Superior del Trabajo y Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, por elección, en dos períodos (1964 a 1971). Entre las distinciones que recibió cabe mencionar la Orden Rubén Darío, de Nicaragua, por su participación en la Comisión Nacional para la celebración del Centenario del Nacimiento de Rubén Darío (1967), y la Orden Isabel La Católica, de España (1968). También, en justo reconocimiento a su fecunda trayectoria cultural y académica, mereció, en 1999, el Premio Nacional de Humanidades. Fue Doctor Honoris Causa por la Universidad Americana (UAM), la UNAN – León y el Ave María College.
Sus aportes, serios y bien documentados sobre nuestro folklore, representan una inapreciable contribución al fortalecimiento de nuestra cultura e identidad nacionales, especialmente ahora, en tiempos de globalización, donde si no fortalecemos nuestras raíces culturales terminaremos arrasados por las culturas de los países hegemónicos. Baste con mencionar su exhaustivo y pionero estudio sobre Las purísimas: su forma y sus orígenes (1959) y Los bailes de la Gigantona y sus derivados (1993).
Como historiador, su entrañable amor por su natal León le hizo hacer importantes contribuciones a la historia de nuestra antigua capital y sobre la vida del músico leonés, el “divino leproso del río Chiquito”, José de la Cruz Mena. Además, él y su inolvidable esposa, la extraordinaria poeta Mariana Sansón Argüello, fueron miembros del grupo entusiasta de profesores de la UNAN que, en la década de los años sesenta, y por iniciativa del autor de estas líneas, nos dimos a la tarea de redescubrir las ruinas de León Viejo, y que no abandonamos la empresa hasta verla coronada por el éxito en el mes de abril de 1967.
Edgardo Buitrago ingresó a la Academia Nicaragüense de la Lengua con un memorable discurso sobre Perspectivas de la Lengua Española ante las exigencias de afirmación original y universal de Hispanoamérica. En esa ocasión, el entonces director de la Academia, Pablo Antonio Cuadra, trazó un acertado perfil de Edgardo Buitrago: “Muchos méritos posee el nuevo académico Doctor Edgardo Buitrago Buitrago. Con su fisonomía a lo Huxley, encerrado tras de sus anteojos, tiene la seriedad del sabio que él no sabe usar porque padece una hermosa virtud: la humildad. Pero es de sabio esa osada manera con que Edgardo Buitrago se arroja a la profundidad de todas las materias que frecuenta. Como jurista es profundo. Como catedrático de Historia de la Cultura va a fondo. Como parlamentario he de decir lo que todos dicen: que es uno de los pocos diputados que nunca ha dicho un discurso superficial, de esos que se dicen tan fácilmente en las Cámaras”…
Pero su obra más trascendental y por la cual todos los nicaragüenses le debemos estar agradecidos, es la fundación del Museo y Archivo Rubén Darío, en la ciudad de León. Fue Edgardo Buitrago, quien siendo diputado ante el Congreso Nacional logró, en 1960, la aprobación de la Ley creadora del Museo, y desde entonces, fue el gran promotor del mismo, de su consolidación y enriquecimiento, hasta convertirlo en el centro por excelencia para la conservación de los recuerdos darianos y de la colección más importante de libros y documentos de Darío y sobre Darío. La Unesco, recientemente, lo incorporó a la Lista de la Memoria del Mundo.
Desde la apertura del Museo-Archivo hasta su muerte, sin devengar ningún salario, Buitrago consagró buena parte de su vida al fortalecimiento del Museo, instalado primero en sólo una parte de lo que fue la casa de la tía abuela Bernarda, en las famosas Cuatro Esquinas de la antigua Calle Real de León, hoy calle Rubén Darío, hasta lograr el rescate de la parte oriental de la casa, que permanecía en manos de particulares, y casi completar así lo que fue la casa del niño y adolescente Rubén. Al ampliarse los espacios del Museo, fue posible instalar una biblioteca dariana, enriquecida con la incorporación a la misma de lo que fue la biblioteca del profesor Edelberto Torres Espinosa. En la caja fuerte del Museo se conserva el original del Primer Cuaderno de Poesías manuscritas por el adolescente Darío, donado por doña María Tünnermann de Avilés. En las vitrinas del Museo pueden verse ediciones Príncipe de varios de los principales libros de Darío.
Como dariano Edgardo escribió el ensayo intitulado: La Casa de Rubén Darío, en el que señala la influencia del ambiente intelectual que existía en la casa de la tía abuela Bernarda Sarmiento durante la infancia y adolescencia de Rubén Darío. Su último libro fue su excelente estudio sobre el Modernismo.
Para concluir este homenaje a Edgardo Buitrago, no podemos dejar de mencionar lo que representó el más feliz acontecimiento de su vida: ligar su existencia a la de Mariana Sansón Argüello, nuestra poeta surrealista, de imaginación desbordante, fuente inagotable de metáforas, que abrió para la mujer nicaragüense las puertas de la Academia Nicaragüense de la Lengua. Juntos formaron una pareja legendaria, a la que todos aprendimos a querer, respetar y admirar.
Edgardo Buitrago Buitrago falleció el 12 de septiembre de 2009. Sus restos reposan en una cripta de la Catedral de León.
El autor es educador, académico y escritor. Fue rector universitario y ministro de Educación.