El 15 de enero de 2024 se cumplieron dos meses desde que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo presentó y anunció la renuncia de Werner Vargas, funcionario orteguista a la Secretaría General del Sistema de Integración Centroamericana (SICA). A la fecha, Vargas no ha hecho su formal renuncia ante el órgano competente, el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores del organismo centroamericano.
El canciller de Costa Rica, Arnoldo André Tinoco, dijo a LA PRENSA que aún no se ha discutido la elección del secretario general del SICA y que ahora, dado que la Presidencia Pro-Témpore (PPT) del organismo centroamericano está a cargo de Honduras, es quien deberá abordar el tema.
Tinoco afirmó que Vargas «aún no ha renunciado frente al órgano competente» y recalcó que «la renuncia aún no ha sido conocida formalmente por los órganos competentes».
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El delegado del régimen orteguista fue nombrado secretario del SICA por los cancilleres de los países centroamericanos el pasado 11 de agosto de 2022 y 15 meses después, el 15 de noviembre de 2023, el canciller orteguista Denis Moncada dirigió una carta a Alexandra Hill Tinoco, ministra de Relaciones Exteriores de El Salvador —país que en ese momento ostentaba la PPT del SICA— con copia a los cancilleres de los Estados miembros del SICA donde anunció la renuncia de Vargas.
Renuncia tiene que ser al Consejo de Ministros
Expertos consultados por este Diario coincidieron en afirmar que por protocolo, Vargas debió presentar su renuncia al Consejo de Ministros del SICA y no al régimen Ortega Murillo.
Carlos Cascante Segura, analista político y profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica (UCR), mencionó que las renuncias establecen una fecha, pero en principio «el problema fue que Vargas renunció ante el régimen y no ante el Consejo de Ministros de Relaciones de Exteriores de la región, que fueron quienes lo eligieron».
En ese sentido, el exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Arturo McFields, aseveró que «la dictadura nunca debió enviar la carta de renuncia, quien la tiene que presentar es Vargas, por procedimiento, porque es él el secretario general del SICA, porque no es un empleado del régimen».
Y agregó que «no fue el régimen que lo eligió, solo lo presentó como candidato, pero la obediencia de Vargas está ante los Estados miembros del SICA. El proceso de renuncia se hizo mal, él (Vargas) tiene que notificarle a todas las cancillerías miembros del organismo y son los cancilleres que remiten esa renuncia a la Presidencia».
Cabe mencionar que el SICA es un mecanismo de integración regional fundado en 1991, por decisión de los presidentes centroamericanos en el Protocolo de Tegucigalpa, que está compuesto por los siete países —Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y Belice— del istmo centroamericano y República Dominicana, que se unió en el año 2013.
Ambos expertos aseveraron que «técnicamente Vargas sigue en el cargo, porque la Secretaría no puede estar acéfala», lo que se desconoce es que si operativamente sigue cumpliendo sus funciones. De hecho en el sitio web del SICA sigue apareciendo como secretario general.
¿Terna presentada por el orteguismo alcanzará el consenso?
Dos días después de que el régimen presentó la renuncia de Vargas, envió la propuesta de la terna de candidatos para que uno de ellos ocupe el cargo. Los orteguistas a los que se propuso son Valdrack Jaentschke Whitaker, ministro asesor para Políticas y Asuntos Internacionales; Violeta Irías Nelson, delegada de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos en Bilwi; y a la diputada Iris Marina Montenegro Blandón para que representen al país durante el periodo que le corresponde la Secretaría General del organismo regional.
Desde ese momento, el orteguismo a través del canciller Moncada ha empezado a presionar a los países miembros del SICA a que procedan de inmediato con la elección del sustituto. A finales de noviembre de 2023, cuando los cancilleres sostuvieron un encuentro en El Salvador, Moncada remitió una misiva en que la dictadura apuntó que según el Protocolo de Tegucigalpa el secretario general del SICA es el más alto funcionario administrativo.

«La Secretaría General del SICA es de vital importancia para el funcionamiento de todos los demás órganos e instancias del Sistema. Es el motor del SICA. Las funciones del Secretario General son intransferibles e indelegables. Es por ello que les proponemos actuar con urgencia y proceder a lo inmediato al nombramiento del titular de la Secretaría General del SICA», se leía en la misiva.
Conforme a los estatutos del SICA le corresponde conservar la Secretaría General hasta el 2026.
A lectura del experto costarricense Cascante Segura, esta vez la terna presentada por el orteguismo le creará ruido a los cancilleres, debido a que «son personas muy cercanas al régimen, creo que esa estrategia la habían utilizado antes de Vargas, pero al no llegar a un consenso, tuvieron que presentar a un funcionario considerado ético, pero esta vez, va a ser más complicado».
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McFields, por su parte, valoró que la terna de candidatos presentada «es poco probable que avance porque va en la línea de personas cuya vinculación partidaria es bastante fuerte, a pesar de que tienen experiencia diplomática, puede ser una terna controvertida y no que genere consenso. Hay que recordar que la última vez, antes de Vargas, Centroamerica no aceptaba ninguno de los candidatos que presentó el orteguismo por lo mismo. El SICA estuvo cerca de año y medio acéfala».
Añadió que a diferencia de los que propuso antes y ahora «Vargas tenía experiencia en el SICA, y era conocido, a pesar de ser un funcionario del régimen, él tenía sus credenciales profesionales y no se identificaba como un sandinista, no como los de ahora que son leales».
¿Cuál será la postura de Guatemala?
Sobre cuál será la postura de Guatemala tras la toma de posesión de Bernardo Arévalo de León, los expertos esperan que sea de condena, dado a las declaraciones que brindó cuando era candidato a la Presidencia.
Arévalo de León calificó en junio del año pasado como «desastre» la situación que se vive en Nicaragua, bajo la dictadura orteguista. «¿Qué piensa de lo que ocurre en Nicaragua?», le preguntó un periodista de La Voz de América, a lo que Arévalo le respondió: «Pensamos que es un desastre».
El exdiplomático nicaragüense explicó que aunque «no sabemos cómo viene la política exterior de Arévalo en este tipo de organismos como el SICA, lo que los países hacen cuando hay mayoría sobre un tema, lo que hacen es decir que no están de acuerdo, pero se suman al consenso».
También indicó que Arévalo «tiene una situación muy débil en el país, y no está para sumar enemigos en la región, por eso es muy probable que aunque tenga su criterio y tal vez lo exprese respecto al régimen de Nicaragua, puede decir que algún funcionario de Ortega que no conviene que esté en el puesto importante regional».

McFields concluyó que en medio de todo «yo creo que sí va a tener una posición digna y siente postura de condena al régimen de Nicaragua, pero si no dice nada y lo apoya, ahí había problema porque sería una malísima señal de apoyo».