En Nicaragua, el crimen organizado está tan estrechamente ligado a las estructuras del poder oficial que no se puede esperar que en este país haya atentados ni actos terroristas para someter al Estado, como está ocurriendo en Ecuador y otros países de la región. En esto coinciden críticos y expertos en seguridad pública, quienes no dudan en afirmar que la dictadura de Daniel Ortega facilita el camino del narcotráfico en Nicaragua.
«El narcotráfico tiene aceitada la pasada por Nicaragua», aseveró la exguerrillera sandinista y opositora desterrada, Dora María Téllez.
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Téllez, disidente del partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), explicó que el crimen organizado se caracteriza por comprar a funcionarios públicos en todos los niveles en cualquier país, pero en el caso de Nicaragua tienen comprado al funcionario principal, al presidente de la República, cargo en manos del dictador Ortega los últimos 17 años.
«Es un arreglo desde arriba con los cárteles del narcotráfico, que les permite a ellos manejarse con total impunidad y tranquilidad en Nicaragua y que la Policía se haga de la vista gorda», manifestó Téllez.
La opositora también dijo que muchas de las operaciones coordinadas con el narco se hacen desde las instituciones públicas, para dirimir aparente conflictividad con el narcotráfico, pero de cárteles contrarios a los que apoya el régimen. Recordó el caso de la masacre de Las Jagüitas en 2015, cuando un operativo policial se equivocó y acribilló a toda una familia pensando que eran narcotraficantes, en una operación clandestina en la que la Policía actuó como el bando criminal opuesto.
También mencionó la reciente incautación rusa de cocaína procedente de Nicaragua. Para Téllez, esto es prueba de que «hay un crimen organizado en Nicaragua y ese crimen organizado tiene protección desde el grupo político que controla las instituciones del Estado».
«Solamente exportan a Rusia los Ortega Murillo y su grupo, nada más, no hay empresarios privados que exporten a Rusia. Esa no es una exportación libre, solamente los Ortega Murillo y su grupo exportan a Rusia, de manera que ellos están involucrados en esa exportación de esos mil tacos de cocaínas», agregó Téllez.

Téllez duda que los rusos revelen la identidad de quienes están detrás de este tráfico de drogas, pero considera que el hecho de que lo hayan hecho público es un mensaje de que no están de acuerdo con estas acciones de Ortega.
Los falsos televisas
Otro evento que para la opositora confirma la complicidad y coordinación del narcotráfico con los funcionarios orteguistas es el caso de los «falsos televisa», 18 narcotraficantes mexicanos que habían pasado sin problema más de 20 veces por territorio nicaragüense, haciéndose pasar por periodistas de Televisa.
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«Era imposible que la Policía no se diera cuenta de que pasaban por Nicaragua, pero a la número 25 los tuvieron que capturar, porque hubo una denuncia que no pudieron ocultar más, porque estaba de por medio aparentemente una información de la DEA, y así vemos que Nicaragua está en la ruta principal del tráfico de drogas por el territorio y por el mar, pero más por el territorio. Eso lo que nos dice es que el narcotráfico tiene aceitada la pasada por Nicaragua y la tiene aceitada al máximo nivel, porque para que la Policía se haga de la vista gorda, tiene que tener una orden sobre cómo actuar frente a la presencia del crimen organizado en el país», insistió Téllez.

Más cooperación de un Estado con el narco, menos violencia
Un estudioso de la seguridad regional, que habló con LA PRENSA bajo condición de anonimato, explicó que entre más permisivos son los países con los cárteles y el narcotráfico, menos incidencia de violencia tienen de parte de ellos. Mientras que «menos ‘cooperación’ estatal significa más violencia criminal» para el país.
«El primer caso pareciera ser el que se produce en Nicaragua, tal como se comprueba en el papel que la dictadura de los Ortega-Murillo está jugando en el tráfico de personas por el territorio nacional», valoró la fuente.
El experto dijo que diferentes análisis realizados recientemente en Latinoamérica dan cuenta que las tres amenazas significativas para todos los países de la región son: el crimen organizado, la corrupción y los nuevos autoritarismos, y no es casualidad que estos tres elementos «se retroalimentan y se han venido reconfigurando durante los últimos años».
«En el caso del crimen organizado, particularmente el narcotráfico, los cárteles han logrado penetrar el nivel más alto de los Estados, tal como se pudo comprobar en Honduras con el involucramiento del expresidente Juan Orlando Hernández en actividades criminales. El nivel de imbricación que existe es tal que para el caso de Latinoamérica y otros países en el mundo, ya se habla de una gobernanza criminal. Esto quiere decir que los grupos del crimen organizado han logrado el control de ciertos territorios como en México o de partes del Estado», expresó el experto.
El régimen, «la principal organización criminal» en Nicaragua
Otro opositor, que también pidió no ser identificado, dijo que «hasta el crimen organizado está coaptado por parte del Estado» en Nicaragua. Para él, el régimen de Ortega «es la principal organización criminal y no tolera competencia».
«Autoriza el funcionamiento de algunas organizaciones y las protege, pero les impone sus reglas», dijo esta fuente.