“En Nicaragua vivimos modo zombi”, me comentó alguien al hablar sobre por qué no se puede diseñar un proyecto de vida dentro de Nicaragua. Luego dejar claro que fue un derecho negado a los y las nicaragüenses que se vieron forzados al exilio.
Y es que, para empezar, el incremento de precios es una locura, en casa solíamos decir que sin queso no hay comida, pues bien, una libra de queso supera los 125 córdobas ahora, cuando por cien pesos te comprabas antes de 2018 lo de una semana.
Para los que creen que lo que se añora fuera del país es más sencillo de conseguir dentro, piensen en que una docena de naranja agria cuesta entre 80 y 120 córdobas.
Ya no es sencillo vivir con ese incremento de precios, ni pensar que uno se queda por la educación de los hijos, cuando los colegios, hasta privados que aún no explican por qué lo siguen siendo como el Loyola o el Colegio Centro América si ni jesuitas quedan en el país, reciben adoctrinamiento y no educación.
Cómo diseñar un proyecto de vida como profesional si las universidades son cuna de propagandismo y reproductoras de una sola narrativa y cuando el trabajo en cualquier carrera que decidas elegir dependerá de si tienes un carnet de militancia o si eres “obediente” al partido.
Cuando se habla de la economía del “bienestar” en Nicaragua muchos piensan con resignación que al menos están bien… que estar en el país ya es algo bueno comparado con alrededor de un millón que no lo están y con todos los que han perdido sus familiares, sus propiedades o fueron despojados de su nacionalidad.
Pero en Nicaragua hay bien… estar porque llegarán marcas estadounidenses y si Starbucks llega al país no es porque el nica no pueda consumir un buen café en casa, es porque hay aún quien logre comprar un café en más de $183 córdobas o cinco dólares que es más o menos lo que cuesta en otros países.
No me imagino comprando un café en lugar de una libra de queso, me recuerda lo que decían las mamás y abuelas cuando uno le pedía ir a comer afuera al Tip Top o a la fritanga de la esquina “en la casa hay frijoles”. Pues bien, en la casa hay café y eso está bien.
Esperemos que el bien… estar de los nicaragüenses logre pasar de solo estar a tener aspiraciones de crecer profesional, económica, social y en todos los ámbitos porque el modo zombi no es una manera humana de vivir, es la muestra de que te han violentado tanto los derechos humanos que empiezas a sentirte otra cosa.
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.