Nicaragua

La Policía Orteguista desde el 2018 ha mantenido un hostigamiento brutal contra la Iglesia católica. LA PRENSA/ARCHIVO

Piden a 24 conferencias episcopales ser contundentes sobre la situación que vive la Iglesia en Nicaragua

La intención de Calidh al enviar esta misiva es que las organizaciones religiosas “sean solidarias con la Iglesia hermana de Nicaragua”

El Centro de Asistencia Legal Interamericano en Derechos Humanos (Calidh) envió cartas a todas las conferencias episcopales de Latinoamérica, el Caribe, España y Portugal para promover la unidad por la situación de Nicaragua, haciendo notar que la Iglesia del país necesita contundencia oportuna ante los ataques del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

“La Iglesia no puede quedarse sin voz, cuando se está acallando generalizadamente a los hermanos católicos de Nicaragua. El régimen busca, con estas detenciones y demás ataques sufridos por la Iglesia, en general desaparecer y desmantelar el último espacio organizado que queda en el país, que, además, tiene autoridad devenida de la fe de millones de nicaragüenses”, demanda la carta.  

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El escrito expresa que Nicaragua está viviendo el peor momento de su historia reciente, desde el retorno de la democracia en 1990.

“El Estado de Nicaragua, a partir de 2018, ha desatado una ola sistemática y generalizada de violencia contra la población nicaragüense, agresión que ha sido calificada como crímenes de lesa humanidad (…) Los hermanos católicos y sus ministros están atravesando una persecución que no tiene antecedentes en la historia del país. La persecución religiosa, que también es un crimen de lesa humanidad en arreglo con el derecho internacional, es cada vez más agresiva e indiscriminada”, suscribe la misiva.

Danny Ramírez Ayérdiz, secretario ejecutivo de Calidh, explicó a LA PRENSA que la intención de la organización al enviar esta misiva es para que las organizaciones religiosas “sean solidarias con la Iglesia hermana de Nicaragua”.

 “Nosotros partimos desde el hecho de que vemos una inacción por parte de las conferencias episcopales en este momento tan duro que le está tocando vivir a la Iglesia de Nicaragua, tiempos de lesa humanidad, tiempos de persecución religiosa que está prohibido por el Derecho Penal internacional y es una grave agresión para la convivencia de los estados y también es una agresión que no solo lesiona al pueblo nicaragüense, sino que lesiona en su conjunto a la humanidad, por eso se llaman crímenes de lesa humanidad”, dijo Ramírez.

Atenazados por el régimen

Lo que Calidh pretendió con las misivas es hacer ver a las conferencias episcopales que Nicaragua está sola, ”Nicaragua está sola en esto, es decir la Iglesia y sus estructuras, los padres, los obispos, los ministros de la fe están atenazados por el régimen”.

Según el organismo, la voz de los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua es la única capaz de confrontar al régimen desde adentro del país, por la persecución que vive la Iglesia.

La carta fue enviada a 24 conferencias episcopales.

“Por eso, el Estado ha detenido a varios vicarios de diócesis con la finalidad de que el obispo respectivo sienta que él es el siguiente en el orden de secuestros perpetrados por la Policía y otros agentes civiles armados que actúan bajo la protección de las autoridades”, dijo Ramírez.

Un total de 18 religiosos, entre ellos obispos, sacerdotes y seminaristas, son parte de la lista de presos políticos en Nicaragua.

Las relaciones de la dictadura de Ortega y la Iglesia católica viven momentos de gran tensión, la expulsión y encarcelamiento de sacerdotes, la prohibición de actividades religiosas y la suspensión de relaciones diplomáticas con el Vaticano, son parte de los abusos y hostigamientos del régimen.

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