A pesar de que Estados Unidos, bajo el gobierno de Joe Biden, le ha advertido a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo que Xi Jinping «promete mucho y no puede llevar lo que está prometiendo», recientemente elevó las relaciones al nivel de «asociación estratégica» con el gigante asiático; y el reciente 24 de diciembre envió a su canciller Dennis Moncada a «fortalecer» sus relaciones con Irán.
Nicaragua, bajo el orteguismo, terminará el 2023 acercándose más a estos países, además de Rusia, que bajo el régimen de Vladimir Putin mantiene una guerra con Ucrania. Sobre la invasión de Rusia a Ucrania, el hijo de los dictadores dijo en Moscú durante un encuentro parlamentario este año, que «Nicaragua no es neutral, Nicaragua está con Rusia, porque es lo justo.»
Ramón Moncada Colindres, uno de los dos hermanos del canciller que está en el servicio exterior nicaragüense, entregó el 19 de diciembre las Copias de Estilo al ministro de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán, Hosein Amir-Abdolahian, que lo acreditan como embajador en ese país.
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El nuevo encuentro del canciller orteguista con su homólogo en Irán, Amir-Abdollahian no trae ningún beneficio, más bien «lo pone en la lupa» de EE. UU., puesto que en junio de este año John Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad de ese país, expresó su preocupación por el papel de Irán en la región y en el mundo.
«¿Nos preocupa el comportamiento desestabilizador de Irán? Claro que sí. Y hemos tomado y seguiremos tomando medidas para mitigar ese comportamiento”, afirmó Kirby.

Moncada y su hermano figuraron en la comitiva de visita junto al viceministro para Asuntos Internacionales de la cancillería, Carlos Cerda Gaitán.
De acuerdo con medios oficialistas «coincidieron en continuar fortaleciendo los lazos amistosos iraní-nicaragüenses, promoviendo y profundizando las relaciones bilaterales en los campos económico, comercial, inversiones, científico-técnico, político y cultural, contrarrestando las medidas coercitivas unilaterales», en alusión a las sanciones que impone EE. UU.
También abordaron temas de interés mutuo relacionados con la construcción de un «nuevo orden mundial multipolar», donde hablaron de la «necesidad de fortalecer la colaboración solidaria internacional en apoyo al Pueblo Palestino, el fin de las agresiones y crímenes de Israel».
Ortega se asocia con cualquier enemigo de EE. UU.
El pasado 13 de abril, el entonces embajador del régimen ante Irán, Isaac Bravo Jaen, sostuvo un encuentro con Mehran Fatemi, gobernador de la provincia de Yazd. Durante la toma de posesión de Ortega el 10 de enero de 2022, figuró como invitado el vicepresidente de Asuntos Económicos de Irán, Mohsen Rezai, uno de los imputados por la justicia argentina por el atentado de 1994 contra la mutua judía AMIA, en Buenos Aires y sobre quien pesa una alerta roja de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol).
En declaraciones recientes a LA PRENSA el politólogo y ex preso político nicaragüense Félix Maradiaga manifestó que Ortega «no entiende el mundo de una manera distinta al conflicto frente a Estados Unidos», lo que hace que todo su régimen esté fundado en adversar, atacar y mantener tensiones con el gobierno norteamericano, y es por eso que busca asociarse con sus enemigos, entre estos Irán, Rusia y China.
Enseguida apuntó que la dictadura orteguista «se sostiene sobre raíces ideológicas no solo totalitarias, sino además profundamente antinorteamericanas. En sus orígenes el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), nació de la premisa de que ese proyecto político debería tener el antimperialismo como uno de sus pilares».

El ex precandidato presidencial y excarcelado político también aseveró que «así como la URSS y Cuba fueron los patrocinadores del proyecto sandinista en la década de los 80, desde su regreso al poder en el año 2007, Ortega anda buscando un nuevo padrino de su segunda dictadura. Busca además, ser parte de lo que considera un eje ‘antimperialista’, que pueda hacer un contrapoder geopolítico para la influencia de Estados Unidos en Centroamérica».
A su vez, el politólogo valoró que «solo esa visión obsesivamente antinorteamericana explica la incesante búsqueda del régimen de Ortega en Nicaragua de una alianza con Irán», y agregó otro elemento: la búsqueda de llenar el hueco financiero que dejó el fin de la cooperación venezolana.
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En cuanto a las intenciones que tiene Nicaragua con Irán, los expertos advierten que es un tema más delicado. En el fondo, ha declarado Carlos Murillo Zamora, experto en derecho internacional, temas de integración y catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR), es «más preocupante porque siempre detrás de Irán viene Hezbolá y algunos otros grupos armados ilegales que son respaldados por Irán».
Manuel Orozco, politólogo nicaragüense y director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano, ha dicho que a diferencia de China, Irán tiene poco que ofrecer estratégicamente, por lo que «cualquier vinculación táctica militar —sea por la vía de entrenamiento, ventas de armas, oferta de tecnología— representa un cambio logístico en su entrenamiento básico que acarrearía más costos que beneficios».