Exilio a los 70 años

Le dije a mi madre que me iba a Nicaragua a luchar contra Somoza. Con ojos llorosos y voz entrecortada me dijo: “Solo un favor te pido, terminá tu carrera”. Me gradué de ingeniero civil. Y con un mar de ilusiones me incorporé a la lucha armada.

Cuando el chileno Víctor Romero pidió, en una casa de seguridad en Costa Rica, voluntarios para una misión peligrosa en la insurrección final, di un paso al frente. Eran las 4 de la mañana y ese grupo de jóvenes valientes tenía que partir. Me alisté. Cuando llegó el chileno y me dijo: “Tú eres ingeniero. No vas a esa misión. Te necesitamos en la reconstrucción del país”. La mayoría de esos voluntarios cayeron en combate. Me salvé por obedecer a mi madre y ser ingeniero.

Voluntariamente me movilicé para enfrentar a la Contra con el Batallón de Infantería de Reserva 5013  y participé activamente en todas las tareas de la Revolución con la creencia de  que estaba cumpliendo con mi deber. Al triunfo de doña Violeta vino el desenmascaramiento de la robolución sandinista: piñata, crímenes de lesa humanidad, violaciones, robos, confiscaciones, fraudes electorales, violaciones a los derechos humanos, persecución a la Iglesia católica y un largo etcétera.

Entonces, tuve la brillante idea de estudiar en el Incae Nicaragua, hoy confiscado por la dictadura orteguista. Me gradué con honores del MBA y también saqué la Maestría en Economía Empresarial. Mi mundo cambió. Entendí por qué había fracasado la robolución sandinista y el socialismo en el mundo. Me hice empresario.

Los orteguistas me tildaron de traidor, por abrir los ojos a la verdad. En el 2014 me echaron preso por un delito que no cometí. Estuve 6 meses entre el Chipote y La Modelo. Aproveché la prisión para hacer un doctorado en Economía.

El 15 de agosto del 2022, en un accionar nunca visto, más de 1,000 policías de forma ilegal me confiscaron mis 38 sucursales de Casa de empeño PRISA, mis otras empresas, mis casas, mis carros, mis fincas, mis oficinas, las cuentas bancarias y todos mis activos. Me robaron más de veinte y cinco años de trabajo y $5.5 millones de dólares. Ortega cumplía su palabra de vengarse por haberlo increpado ante más de 300 militantes por su actuar contra Zoila América, la piñata, y el aferramiento al poder que destruyó al FSLN y a Nicaragua.

Teniendo nacionalidad mexicana, gracias a que mi padre nació en Jalisco, nos fuimos a vivir a México. Dos veces en un año, bandas llamadas “La Plaza”, brazo operativo en los territorios de los cárteles de la droga, por cierto, socios de Ortega, nos asaltaron en nuestra casa con armas de guerra, nos vejaron y robaron.

Ahora en Miami, con 70 años y sin hablar inglés, sin permiso de trabajo, desempleado, sin casa y prácticamente sin dinero, nos encontramos en el exilio.

Los abrazos fraternos de los nicas y las innumerables muestras de cariño y de solidaridad que he encontrado en Miami son impresionantes. Todos al unísono reafirman que la dictadura orteguista caerá más pronto de lo que ellos creen. Y a eso “póngale sello”.

El autor es empresario nicaragüense exiliado.

COMENTARIOS

  1. Hace 3 años

    Al comienzo fuiste un tonto util. Luego la educacion te abrió los ojos y te diste cuenta que el Frente Sandinista era y es una organizacion criminal. Sin embargo hiciste dinero bajo la sombra de esa organizacion criminal. Ninguna compasion hacía tí.

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