Con el triunfo del derechista Javier Milei en Argentina, América Latina entra en un contexto de contrapeso entre Argentina y México, los dos países más de la región, después de Brasil, que ahora miran a lados opuestos. Sin embargo, lo que no se espera que cambie en Argentina es la posición frente a la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua.
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El politólogo Félix Maradiaga manifestó que Argentina tiene un peso importante en Latinoamérica, sin embargo, el balance político sigue siendo favorable a la izquierda, particularmente por países de gran influencia regional como Brasil, México y Colombia, que están en manos de gobiernos socialistas.
Aún así, Maradiaga reconoció que «el triunfo de Milei da mucho oxígeno a movimientos políticos latinoamericanos que se han venido distanciando del centro y proponiendo políticas más libertarias o incluso conservadoras».
«Argentina es uno de los países que históricamente ha sido determinante en las tendencias políticas de América Latina. Eso quiere decir que un giro hacia la derecha podría incidir significativamente en las tendencias electorales en el hemisferio», manifestó el politólogo.
«Los pobres ya no son territorio electoral exclusivo de la izquierda»
El politólogo también destacó como elemento «revelador la forma en que ganó Javier Milei, recibiendo un mandato electoral inusualmente alto entre los votantes de menor ingreso económico en la Argentina».
«Es una tendencia que antes se había visto con Jair Bolsonaro en Brasil, y es que los pobres y los sectores más vulnerables ya no son el territorio electoral exclusivo de la izquierda. Esa tendencia no es necesariamente replicable en todo el continente, pero sí es evidente un desgaste de la izquierda y el surgimiento de posibilidades para opciones políticas que ofrezcan reformas profundas consistentes con limitaciones al poder y la democracia liberal», explicó Maradiaga.

Diversidad política es fruto de la democracia
La exguerrillera y disidente del partido gobernante en Nicaragua, Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Dora María Téllez, destacó que los cambios de tendencia política en la región son resultado de las prácticas democráticas, gracias a lo cual los ciudadanos tienen la opción de premiar o castigar con su voto a los partidos y variar de tendencias ideológica tras cada proceso electoral.
«Las elecciones democráticas en distintos países han permitido el ascenso de la izquierda y el recambio por gobiernos de derecha, de manera que para mí, que llegue un gobierno de derecha al poder o uno de izquierda, me parece que es el proceso natural de los recambios políticos que se producen cuando hay un sistema electoral limpio y cuando hay un sistema democrático. Las personas simplemente deciden que el gobierno no le resolvió su problema y van a optar por otro tipo de gobierno», manifestó Téllez.
La también historiadora recordó que hace cincuenta años la región estaba dominada «por una presencia hegemónica de dictaduras militares, que violaron los derechos humanos de todo el continente», lo cual algunos países enfrentaron con luchas armadas y otros con acuerdos de paz.
Téllez dijo que lo importante para ella es que los países de América Latina estén unidos frente a la dictadura de Ortega y su esposa, Rosario Murillo, en Nicaragua.
«Yo esperaría que el gobierno de Milei también contribuya al aislamiento internacional de la dictadura de los Ortega Murillo, como lo están haciendo el presidente Gabriel Boric en Chile, el gobierno de Gustavo Petro en Colombia y casi todos los países de la región. Es decir, independientemente de la corriente política ideológica en la que se inscriben, lo que nosotros estamos diciéndole es el régimen Ortega Murillo es una dictadura, no ha surgido de la elección libre, transparente, democrática, competitiva; es un régimen que viola los derechos humanos de los nicaragüense, que ha cometido delitos de lesa humanidad y que tiene que ser aislado internacionalmente, para que haya verdaderas elecciones en Nicaragua», valoró
Se termina la alianza entre Argentina y México en la OEA
La mayoría de los países de la región han expresado públicamente su rechazo a la dictadura Ortega Murillo desde su asiento ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Desde abril de 2018, la mayoría de los países que integran la OEA han votado resoluciones que han condenado las violaciones de derechos humanos que se han cometido por la represión armada contra las protestas civiles, lo que dejó más de 325 muertos en 2018, según informes de organismos internacionales de defensa de derechos humanos.
Sin embargo, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y el presidente saliente de Argentina, Alberto Fernández, han tenido posturas «neutrales», alegando «la no intromisión ni injerencia en los problemas internos de un país». También el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se ha sumado a estas postura en los últimos años.
Un experto en relaciones internacionales que habló con LA PRENSA bajo condición de anonimato manifestó que el triunfo de Milei en Argentina termina la alianza entre en México y Argentina en la OEA, quedando el primer país aislado en sus posiciones ambiguas hacia la dictadura en Nicaragua.
Por otra parte, el experto duda que el nuevo presidente argentino congenie con los gobiernos de izquierda de la región, lo que para este crítico podría dificultar los esfuerzos que ha hecho la izquierda contra el régimen de Ortega.
«La OEA es un foro que no debe abandonar la discusión y el seguimiento de la situación nicaragüense. Es allí donde pueden y deben coordinarse las posiciones y fortalecer ese frente para buscar una salida pacífica y democrática a la crisis», dijo la fuente.
Nicaragua concretó su salida de la OEA el pasado 19 de noviembre, como resultado de su denuncia de la Carta de la OEA en 2021.
Otro experto en relaciones internacionales valoró que el balance político no va a cambiar mucho, porque el anterior gobierno de Argentina «también estaba a favor del pueblo venezolano y nicaragüense en su lucha».