Elías Josué Ortiz Jarquín es un joven de 23 años, oriundo de La Concepción, Masaya, que se describe como una persona humilde, responsable y que siempre tiene presente su lugar de origen. «Mi país lo llevo en mi corazón», afirmó a LA PRENSA. Él es el primer nicaragüense en ser plane captain —capitán de avión— y recibir la condecoración de nombre en un Jet F18-Growler de la Marina de los Estados Unidos (Navy).
En la condecoración de nombre, los apellidos del efectivo son colocados en un avión, junto con su lugar de origen.
«Soy plane captain, lo que hago es dar el mantenimiento de la nave y estar a cargo de la evolución de un vuelo, también piloteo la aeronave. Pero mi trabajo se centra en la evolución del vuelo, independiente del rango de la persona, si yo determino que la nave no puede volar, no va», explicó a este Diario.
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El joven nicaragüense estudió hasta el cuarto año de Medicina en la Universidad Americana (UAM) y domina el inglés y el japonés, el último lo estudió en la confiscada Universidad Centroamericana (UCA) en Managua.
«No terminé mi carrera porque recibí una beca para terminar mi carrera en EE. UU. aquí fue donde hice mi contrato con la milicia estadounidense y actualmente trabajo como plane captain en la Marina de Estados Unidos», compartió Ortiz, quien tras la coronación de Sheynnis Palacios como Miss Universo se motivó a postear un par de fotografías y su más reciente logro.
La primera vez que Ortiz viajó a EE. UU. fue cuando tenía 5 años de edad, en ese momento su mamá, como ciudadana norteamericana, los mandó a traer a él y sus hermanos. Tras la beca, viajó a mediados de julio de 2021 y entró a la milicia el 21 de noviembre de ese mismo año.
«El único límite es el que uno se pone»
Ortiz describió que para aplicar a la milicia estadounidense uno de los requisitos que tuvo que demostrar fue ser ciudadano estadounidense, no tener ningún récord policial manchado, pasar el examen y entrenamiento militar correspondiente al área de interés. En su caso lo realizó en Illinois.
«Es un entrenamiento aproximadamente de 12 semanas y luego de eso, depende de cómo haga el examen escrito, uno puede elegir la categoría de trabajo que puede hacer, y en este caso fue enviado como plane captain, y próximamente como me acaban de subir de rango voy a trabajar como hospital corpsman (especialista médico)», apuntó.
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Sobre cómo nació su interés por la Marina de EE. UU., el joven nicaragüense afirmó que «siempre me ha gustado experimentar cosas y quise ver el límite que existe para una persona, me interesó la milicia y trabajar como médico militar».

También mencionó que tuvo presente aquella frase que su abuelita Juana Ortiz le dijo antes de fallecer. «Por eso estoy aquí, ella me dijo ‘el único límite es el que uno se pone'», compartió.
Condecoración de nombre
Ortiz reconoció que hace cuatro meses le tocó experimentar una situación de emergencia ante una mala maniobra que realizó un piloto nuevo antes de volar. Su reacción y trabajo, aseguró, le favoreció para recibir la condecoración de nombre en un Jet F18-Growler.
«Recibí mi nombre en el Jet F-18, que es de ataque electrónico, de alrededor de 70 millones de dólares. Esta condecoración se lo dan a los mejores plane captain, lo otorgan los comandos. Lo recibí este año», mencionó.

Explicó que solo colocan los apellidos debido a que «así no se revela el sexo de la persona, o mucha información, porque si cae en manos de enemigos no te puedan rastrear».
Ortiz dijo que la milicia estadounidense es muy diversa. «Hay un trato muy bueno, respetan el origen de las personas, yo me llevo muy bien con ellos, actualmente estoy entrenando a 50 personas para que lleguen a ser plane captain«, refirió.

Ortiz reconoció que hay otros nicaragüenses trabajando para la milicia estadounidense, pero en un avión de ataque electrónico Jet F18-Growler, él es el primero.
Apoyo de su familia
El joven nicaragüense comentó que su familia siempre lo ha apoyado en cada una de sus metas y le han expresado el orgullo que sienten por él. Su papá es médico de profesión y sus hermanos (una mujer y un varón) también lo son.
«Mi familia me apoya bastante, se sienten orgullosos de dónde estoy, siempre hubo mucha expectativa de lo que podía ser, hubo mucha presión, pero gracias a la forma en que me criaron mis padres es que estoy aquí», compartió.

En agosto de este año, Ortiz se casó con una joven japonesa a la que conoció hace siete años cuando por medio del curso de japonés que recibió en la UCA visitó la Embajada de Japón en Nicaragua. Su meta a corto plazo es «trabajar en Japón y estar con su esposa».