Respondiendo a las exhortaciones del gobierno de Estados Unidos, y ante el clamor mundial por un alto el fuego en la Franja de Gaza, el gobierno de Israel accedió el jueves 9 de noviembre a implementar pausas humanitarias diarias de cuatro horas en el norte de Gaza para permitir la salida de civiles.
El portavoz de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Kirby, dijo que el gobierno israelí le comunicó que durante esas pausas no se llevarán a cabo acciones militares.
Kirby expresó que los civiles palestinos deben aprovechar las pausas para salir de las zonas activas del conflicto. Además, señaló que es de vital importancia que la ayuda humanitaria internacional que entra por la frontera con Egipto se extienda a las zonas a las que los civiles desplazados por la guerra se están trasladando.
La devastadora campaña militar lanzada por Israel tras el ataque terrorista de la organización Hamás el pasado 7 de octubre —en el que 1,400 israelíes fueron asesinados y más de 200 rehenes capturados— ha causado una catástrofe humanitaria en Gaza. La Organización Mundial de la Salud ha calculado que el 67 por ciento de las más de 10,000 personas que han muerto en Gaza bajo los bombardeos israelíes son mujeres y niños, y que, en promedio, 420 niños mueren o sufren heridas en un solo día. Y el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo el lunes 6 de noviembre que la Franja de Gaza se está convirtiendo en “un cementerio de niños”. Guterres señaló que las fuerzas armadas de Israel y los bombardeos están alcanzando “a civiles, hospitales, campos de refugiados, mezquitas, iglesias e instalaciones de la ONU, incluidos refugios. Nadie está a salvo”. El funcionario también criticó a Hamás por usar a civiles como escudos humanos y lanzar cohetes contra territorio israelí.
Las pausas en las operaciones militares podrían ser un paso hacia el objetivo urgente de que cese la violencia en Gaza. El fin de esa violencia es el clamor de miles y miles de personas en todo el mundo, de Nueva York a Berlín, de Madrid a Estambul, de Londres a Roma, que han salido a las calles, en muchas ocasiones desafiando el control policial, para exigir un alto el fuego y que termine el horror de la guerra.
Ese objetivo loable se puede lograr. La coexistencia pacífica entre dos pueblos que históricamente han compartido esa región del Oriente Medio, cuna de civilizaciones y de religiones, es posible. La tragedia que han sufrido israelíes y palestinos debe ser un acicate para luchar por la paz. [FIRMAS PRESS]
El autor, Andrés Hernández Alende, es un escritor y periodista radicado en Miami. Sus libros más recientes son la novela La espada macedonia, publicada por Mundiediciones, y el ensayo Una plaga del siglo XI, sobre la pandemia del COVID-19, a la venta en Amazon.
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