El futuro de Nicaragua pareciera balancearse en un eterno intento de encontrar el equilibrio para construir la tan ansiada unidad que nos permitirá expulsar a la dictadura del poder, durante años, hemos sido testigos de cómo se construyen narrativas que en lugar de unificar, crean divisiones.
Parte de estas narrativas nos ha llevado a falsas dicotomías, entre “los de adentro y los de afuera” o incluso a posturas fatalistas, que solo refuerzan la imagen de una “dictadura fuerte”; tales como “toda la oposición está exiliada”, ambas posturas a la postre solo benefician al régimen.
No debemos olvidar que el exilio político es un recurso utilizado por la dictadura para intentar neutralizar a aquellas personas que consideran una amenaza directa para su permanencia en el poder y su lucha es una clara muestra de resistencia.
Si bien su trabajo es importante, es insuficiente para derrocar una dictadura por sí mismo, hay una conocida expresión que versa “los cambios vendrán de adentro”, que dan luces sobre lo que debería ser el rol que asuma cada actor.
Si hemos de vernos en el espejo del éxito, no debemos olvidar que en incluso en la historia de Nicaragua los actores que se han enfrentado a las dictaduras han sido cruciales para lograr la tan ansiada transición democrática.
Por otro lado, un excelente ejemplo de un posible escenario futuro, previo a una transición democrática, podemos encontrarlo en Venezuela, en donde los actores en el exilio han movilizado la voluntad internacional, mientras los actores dentro del país han mantenido la lucha viva.
Para entender la complejidad y necesidad de esta colaboración, es vital reconocer y gestionar adecuadamente los roles que cada individuo puede desempeñar dentro de los movimientos pro democracia, adaptándose a los constantes cambios y realidades que enfrentan.
El futuro de Nicaragua no puede depender únicamente de un grupo. La visión conjunta debe ser la construcción de la Nicaragua que queremos, basada en los pilares de democracia, justicia y libertad para todos. Sin esta colaboración, los anhelos colectivos seguirán siendo rehenes de un régimen en el que no existe un futuro viable para ningún nicaragüense.
La autora es activista política y defensora de Derechos Humanos.