Hay que superar el feudalismo opositor
Desarmar los feudos —con misiones, pactos de tarea y reconexión con la base real— es la condición para convertir la denuncia en resultados y la esperanza en un plan. Si organizamos el trabajo alrededor de objetivos específicos y medibles, la oposición volverá a hablarle al pueblo y, sobre todo, volverá a servirle.