Entre enero y septiembre de 2023, más de 39,000 nicaragüenses han sido aprobados para ser beneficiarios del parole humanitario, y de esa cantidad, más de 32,000 ya se encuentran en Estados Unidos, según cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de ese país.
Todos esos nicaragüenses que han llegado a Estados Unidos con parole, y los que podrían llegar en los próximos meses, tendrán que regresar a Nicaragua después de los dos años que concede el programa para vivir y trabajar de manera regular en ese país, pero hay algunas opciones legales a las que estos nicaragüenses pueden aplicar para quedarse en ese país.
Las tres opciones claves
Muriel Sáenz, representante de la Corte de Migración de Estados Unidos, explica que existen tres principales opciones para que los nicaragüenses beneficiarios del parole se queden en ese país después de los dos años.
La primera es contraer matrimonio con una persona residente o un ciudadano estadounidense. Para ello, habrá que demostrar a las autoridades que existe un vínculo afectivo real.
La segunda opción es que un familiar directo, como padre, madre, hijos, hermanos o cónyuge, que ya tengan un estatus migratorio permanente en Estados Unidos (residencia, ciudadanía), pida a la persona ante las autoridades.
Y la tercera opción es solicitar asilo político, pero esto debe hacerse antes de cumplir un año de haber llegado a Estados Unidos, pues las leyes migratorias de ese país establecen que, si una persona solicita el asilo después del primer año, no será elegible.
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En caso de que el asilo político sea aprobado para la persona, esta puede aplicar luego a la residencia y posteriormente podrá convertirse en ciudadano estadounidense. La ventaja del asilo político es que también se le otorga un permiso laboral y la persona puede solicitar la reunificación familiar.
Los asilos en Estados Unidos se otorgan solamente a personas que son perseguidas por razones políticas, religiosas, por raza o por pertenecer a un grupo social plenamente identificado, por lo tanto, los nicaragüenses que apliquen deben demostrar que son perseguidos por la dictadura de Daniel Ortega.
Si la persona dice ser perseguida por bandas de crimen organizado, narcotráfico, pandillas o demás, su solicitud puede ser rechazada.
Por otro lado, si la persona ya solicitó refugio en otro país como Costa Rica, o cualquier otro, Estados Unidos rechazará su solicitud. La razón es que, si ya se ha solicitado refugio en otro país, ese otro país ya está encargado de brindarle protección internacional.
Sáenz indica que lo que tienen que hacer las personas con solicitudes de refugio en otro país es que demuestren ante el juez que corren peligro en esa otra nación. Sin embargo, en caso de que no se pueda demostrar que corren peligro en el país donde hicieron la solicitud de refugio, las personas serán deportadas hacia el país de origen.

Una cuarta opción
Muriel Sáenz explica que existe otra opción para las personas que ya llevan más de un año en Estados Unidos y no presentaron su solicitud de asilo a tiempo. “Si la persona se pasa de ese primer año que entró al país, todavía puede pedir asilo, pero tendrá que explicar el porqué no aplicó ese primer año. Dependiendo si el juez acepta esa respuesta, permitirá que esa aplicación califique como asilo”.
En caso de que el juez no quede convencido con la justificación de la persona y le sea rechazada su solicitud de asilo, esta todavía tiene la opción de invocar el artículo tres de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.
En este artículo, del cual Estados Unidos es firmante, se establece que “ningún Estado Parte procederá a la expulsión, devolución o extradición de una persona a otro Estado cuando haya razones fundadas para creer que estaría en peligro de ser sometida a tortura”.
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En el inciso dos de este artículo se detalla que “las autoridades competentes tendrán en cuenta todas las consideraciones pertinentes, inclusive, cuando proceda, la existencia en el Estado de que se trate de un cuadro persistente de violaciones manifiestas, patentes o masivas de los derechos humanos”.
Con esto, señala Sáenz, la persona pasa a una figura llamada withholding of removal (Suspensión de expulsión), con la cual se detiene el proceso de deportación y podrá permanecer en Estados Unidos hasta que la situación del país de origen, en este caso Nicaragua, no mejore.
Sáenz indica que bajo la figura de suspensión de expulsión la persona no podrá optar a una residencia permanente.
Los primeros nicaragüenses beneficiarios del parole humanitario llegaron a Estados Unidos a finales de enero de 2023, por lo cual, indica Sáenz, ninguno ha cumplido el año de permanecer en ese país y, por tanto, todavía tienen tiempo para solicitar asilo.
Urge tomar acciones
“Por ahora, después de los dos años, todos los que entraron a Estados Unidos vía ese parole y no pidieron asilo o algún familiar los haya pedido tendrán que salir del país cuando los dos años se expire”, comenta Sáenz y advierte que los trámites hay que hacerlos pronto, pues con el cambio de administración en ese país previsto para enero de 2025, no se sabe si habrá una suspensión o si se seguirá permitiendo la llegada de migrantes con este mecanismo.
De acuerdo con una encuesta realizada por NBC News entre el 15 y 19 de septiembre, el expresidente Donald Trump es el amplio favorito para ser el candidato del partido republicano de cara a los comicios presidenciales del próximo año, mientras que, por el partido demócrata, el actual presidente Joe Biden buscaría la reelección. Las encuestas reflejan una ventaja de Trump sobre Biden y esto podría traer cambios en la política migratoria estadounidense.
“Definitivamente que la administración que esté a cargo del país tiene mucha influencia en cuáles leyes salgan. Las leyes de migración acá cambian mucho, y a pesar de la tremenda necesidad que existe yo no veo que se aflojen para los nicaragüenses u otros ciudadanos de otros países. Ahora mismo están deportando a los venezolanos en gran manera”, advierte Sáenz.