Medardo Mairena, líder campesino y excarcelado político. Óscar Navarrete/LA PRENSA

Medardo Mairena: “Hay que despojarnos de nuestros intereses y del ego”

Aunque fue precandidato presidencial, Medardo Mairena dice que no aspira a ser presidente de Nicaragua y que los opositores, en lugar de atacarse unos a otros, deberían trabajar para cambiar la correlación de fuerzas y conseguir la liberación de los presos políticos.

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Medardo Mairena es originario de la comunidad Atlanta, del municipio de Bluefields, en la Costa Caribe Sur de Nicaragua. Ahí creció en medio de la guerra de los años ochenta. Vio morir a un primo de diez años impactado por el charnel de una granada y más de una vez le tocó huir con su familia por el monte para no ser alcanzado por las balas que se repartían sandinistas y contras.

Por la guerra, Mairena no pudo asistir a la escuela y fue hasta los 16 años que pudo entrar a un colegio para terminar la primaria y parte de la secundaria.

En la actualidad, Medardo Mairena vive en Atlanta, la ciudad conocida como la “joya del sur” de los Estados Unidos. Se encuentra en ese país porque el régimen de Daniel Ortega lo desterró el pasado 9 de febrero junto a otros 221 presos políticos. También lo despojó de su nacionalidad, pero Mairena, dice, no deja de pensar en que un día volverá a Nicaragua y, sobre todo, a su Atlanta, que es muy diferente a la Atlanta en la que se encuentra ahora.

En esta entrevista, el campesino nos habla de su exilio y sobre cómo ha estado sobreviviendo estos últimos siete meses. También comenta sobre los retos de los opositores, el Movimiento Campesino y su relación con doña Francisca Ramírez, quien lidera a otro grupo de campesinos y con quien se le ha visto distante en los últimos años.

Aunque fue precandidato presidencial antes de que la dictadura de Ortega lo encarcelara en 2021, Mairena asegura que no tiene aspiraciones presidenciales en este momento y que su único interés es salir de la dictadura Ortega Murillo.

Medardo Mairena estuvo detenido en dos ocasiones por la dictadura Ortega Murillo. ARCHIVO

¿Cómo está usted después de siete meses de su destierro?

En lo que cabe, bien. Sabemos que el exilio es duro porque además de que la dictadura nos despoja de nuestra nacionalidad, venimos a un país donde nadie nos estaba esperando. A mí nunca se me había ocurrido exiliarme. Siempre estuve dispuesto a resistir desde adentro de mi país junto a mis hermanos campesinos. Es muy difícil poderse adaptar, pero creo que lo más importante es enfrentar estos retos para sacar adelante a nuestras familias y sin dejar de lado nuestra lucha, porque tengo que equilibrar mi tiempo entre la sobrevivencia y el tema de la lucha. Todos sabemos que en el exilio la renta no te espera, ni el pago de la luz, del agua y por supuesto el estómago.

¿Cómo se encuentra de salud?

Yo salí de la cárcel con problemas de la vista, en la rodilla derecha y he tenido problemas en mis oídos que es parte de la misma afectación cuando fui secuestrado en 2018 y sometido a torturas. Hay secuelas que cuestan mucho sanarlas, pero he ido recuperándome poco a poco de mis situaciones de salud. Uno viene a este país (Estados Unidos) donde no tenés un seguro médico y donde optar a la salud es costoso, pero este país es de oportunidades y he podido ser atendido. Yo hubiese esperado que cuando la dictadura nos libera de la cárcel y somos traídos a este país, de alguna manera hubiese habido una atención médica en ese momento porque veníamos de una situación compleja. Entiendo que nadie estaba preparado porque esto fue de pronto, pero después de casi dos años de estar secuestrados sin atención médica adecuada, hubiese sido importante.

¿Ha conseguido trabajo?

Sí. No he tenido trabajo fijo, pero me he encontrado con compatriotas que me han dado la oportunidad para yo ganarme el pan de cada día y también para poder dedicarle tiempo a la lucha. He tenido esa flexibilidad. He trabajado en cuestiones de construcción, en restaurantes, en limpieza de lotes, en remodelación de viviendas, demolición. En muchas cosas que, de alguna manera, como decimos, nos ganamos el pan de cada día para poder subsistir y salir adelante

¿Ha podido reencontrarse con su familia?

No, no he logrado la reunificación familiar hasta este momento. No ha sido fácil para mí poder traérmelos (familiares) a Estados Unidos. Tengo muchas limitantes que espero superarlas lo más antes posible para poder tenerlos conmigo acá. Ellos han pasado muchas dificultades, pero el hecho de estar hoy en libertad es como alivianarles un poquito la mochila porque cuando estaba en la cárcel obviamente era una carga para mi familia. Hoy por lo menos no soy una carga y puedo ayudarlos.

Medardo Mairena junto al también despatriado Pedro Mena trabajando en Estados Unidos. ARCHIVO

Usted empezó a alzar su voz con las protestas anticanal, pero ¿quién era Medardo Mairena antes de eso?

Mi primer compromiso comunitario fue como directivo en un proyecto de la Iglesia Católica para la comunidad donde vivía y después estuve como directivo del patronato escolar de una escuelita, y era líder comarcal de la comunidad. “Alcaldito” le llamábamos en ese entonces. Después estuve como presidente de una directiva para la gestión de una carretera con el interés de mejorar la calidad de vida de los campesinos. Fui adquiriendo una experiencia a nivel comunitario y hay algunos proyectos que hablan bien de mí, como escuelitas, puentes en algunos ríos, muelles a la orilla del río Punta Gorda.

Lamentablemente, cuando la dictadura llega al poder (2007) nos comienzan a recortar el presupuesto para algunos proyectos que veníamos ejecutando. Después de ese trabajo los campesinos me eligieron como concejal regional para poder conectarnos con los gobiernos municipales, regionales y el gobierno nacional y tener un mejor desarrollo, pero lamentablemente siendo concejal regional salió la Ley 840, y ahí decidimos organizarnos porque era una necesidad de defender nuestras tierras, nuestros recursos naturales. Con esa ley se metieron con nuestro estómago, con nuestros niños, las familias.

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Recientemente usted estuvo en Costa Rica fortaleciendo a su movimiento, ¿cómo están los campesinos exiliados en ese país?

Hicimos una directiva con el espíritu de que a través de ella podamos llegar a otros territorios y estar muy pendientes de lo que está pasando. Por ejemplo, una de las demandas que me planteaban es que cuando recién llegan a Costa Rica huyendo de Nicaragua para no ser atrapados por los asesinos y criminales, obviamente vienen sin un permiso de trabajo, nadie los está esperando. Esa es la dificultad, el tiempo que se lleva para tener un estatus legal y durante todo ese tiempo, el tema de la sobrevivencia es muy difícil, aunque a veces entre ellos se ayudan y por eso es importante estar organizados para encontrar esa solidaridad entre nosotros mismos.

¿Cómo están los campesinos que todavía están en Nicaragua?

Yo he sido bien claro con esto, en que no se expongan, porque no vale la pena que lleguen a asesinarlos o que los secuestren, que los torturen. Para eso, nosotros nos estamos organizando desde el exilio para poder alzar la voz por cada uno de ellos y pedimos a la comunidad internacional que nos ayuden a cambiar la correlación de fuerzas. Mientras no nos ayuden a cambiar la correlación de fuerzas, obviamente la gente va a seguir migrando, ya sea porque son perseguidos políticos o por la falta de oportunidades, pero al final, las dos maneras que fuercen a salir del país, es por las malas prácticas políticas de la dictadura. El problema mayor que tenemos los nicaragüenses es que la dictadura está totalmente enraizada y a Ortega no le importa cuántas personas más tenga que asesinar con tal de mantenerse en el poder.

¿Cómo ve a la oposición frente a esa represión de Ortega?

Todos tenemos percepciones distintas. Alguno que siempre están viendo lo negativo no valoran las capacidades de algunas personas. Esta misma entrevista algunos la van a ver positiva y algunos la van a ver negativa. Ahora hay distintas plataformas organizadas y lo consideran como una debilidad de la oposición, pero lo que demuestra es que cada plataforma se ha organizado porque es una manera de darle continuidad a la lucha que hemos venido haciendo todos. El hecho que estemos disgregados no es que estemos divididos.

Yo creo que hace falta construir una narrativa en cada una de las plataformas, un plan de acción, una propuesta de cómo podemos salir de la dictadura y cambiar la correlación de fuerzas. No es posible que nos quedemos a estas alturas viéndonos el ombligo y estar entre nosotros mismos atacándonos. Ese es mi llamado: evitemos la confrontación en redes sociales entre nosotros mismos y dediquémonos a ponernos en los zapatos de quienes sufren y resisten desde la cárcel en Nicaragua, el riesgo que pasan sus familiares. Eso es lo que nos debe importar. Hay que despojarnos de nuestros intereses y del ego.

Medardo Mairena, líder campesino. Óscar Navarrete/ LA PRENSA.

¿Los campesinos están unificados bajo una sola voz?

Tal vez no estemos en una sola sintonía. Al igual que en otras plataformas, hay algunos que diferimos de alguna propuesta o habrá cosas que no vamos a coincidir en un cien por ciento, pero yo creería que en un 98 por ciento, sí estamos en la misma sintonía.

¿Cómo está su relación con doña Francisca Ramírez y el grupo de campesinos que ella lidera?

Por eso te decía que hay algunas cosas en las que diferimos, pero yo creo que aquí hay que entender qué es la democracia. Una cosa es diferir en algunas cosas y otra es que tengamos problemas a nivel interno. Nunca ha habido problemas internos porque aquí el mal mayor está en El Carmen, entonces, aunque con doña Francisca no coincidamos en algunas cosas, eso no significa que perdamos la amistad ni que tengamos problemas mayores. Por ejemplo, el caso de don Freddy Navas que ha decidido respaldar otra iniciativa, pues mi respeto para cada uno, pero al final no somos contrincantes más que no coincidimos en un cien por ciento.

Usted fue encarcelado siendo precandidato presidencial, ¿todavía quiere ser presidente de Nicaragua? Yo en ningún momento dije que quiero ser presidente ni dije que quiero ser alcalde, ni diputado. Nunca ha sido mi aspiración. En 2021, cuando viene el proceso electoral, yo no estoy con aspiración de ser presidente, pero viene el sector de donde yo vengo y me dicen: “Medardo, creemos que la persona idónea sos vos”. Yo en ningún momento he tenido aspiración a un cargo y hay un precedente. En 2016 tuve propuesta para ser candidato a diputado y yo no acepté porque no era esa mi aspiración. Entonces, si me preguntas que si mi aspiración es ser presidente, esa no es mi aspiración en este momento. Mi aspiración en este momento es que de alguna manera podamos regresarle la tranquilidad al pueblo

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