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La migración masiva de nicaragüenses que desde 2018 huyen de la represión política o de las consecuencias económicas que genera, está haciendo crecer el envío de remesas a tal punto que en el primer semestre del año igualaron los ingresos generados por la exportación de mercancías. Es decir, que compiten por convertirse en el principal pilar económico. Pero esta expansión no ha beneficiado en la misma medida a las familias receptoras. En el primer semestre de 2023 el monto promedio de los envíos solo cubrió el 44.5 por ciento del valor de la canasta básica, la misma proporción de una década atrás.
Es decir, que las familias que reciben el envío promedio de las remesas ni siquiera pueden pagar el precio total de los 53 productos de la canasta básica. Y mucho menos ahorrar o impulsar un negocio.
Según las estadísticas del Banco Central de Nicaragua (BCN), en 2014 Nicaragua recibió 1,135.80 millones de dólares en remesas. El monto promedio de los envíos fue de 206.90 dólares y al cambio oficial de ese año se convirtieron en 5,503.20 córdobas. En diciembre de ese año el precio de los 53 productos que integran la canasta básica se ubicó en 12,253.65 córdobas, por lo que con ese monto las familias solo pudieron pagar el 44.9 por ciento de la cesta básica.
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Envío promedio no cubre precio de la canasta básica
En 2022 el éxodo de nicaragüenses provocó que el monto de las remesas que el país recibió se elevara hasta 3,224.90 millones de dólares. El monto promedio de los envíos también creció hasta 239.40 dólares, que al convertirlos al cambio oficial se transformaron en 8,673.79 córdobas. Pero el valor de la canasta básica se elevó hasta 18,981.55 córdobas, por lo que el envío promedio solo cubrió el 45.6 por ciento del valor de la cesta básica.
Pero mientras el monto total de las remesas sigue creciendo, el monto promedio de los envíos no se ha expandido en la misma proporción, por lo que su cobertura del valor de la canasta básica se mantiene estancada. Las estadísticas del BCN detallan que en el primer semestre de 2023 el país captó 2,215 millones de dólares en remesas, es decir, un monto similar a los 2,216.19 millones que generó la exportación de mercancías locales.
Eso significa que las remesas ya se consolidaron como el segundo pilar de la economía y compiten por el primer lugar. La meta oficial es que durante en 2023 las remesas totalicen 4,800 millones de dólares y que en 2024 superen los 5 mil millones. Es decir que pueden rebasar los ingresos generados por las exportaciones si se analizan de forma separada las mercancías y Zona Franca. En 2022 las exportaciones de mercancías generaron 3,878.84 millones de dólares y las de Zona Franca 3,851.97 millones.
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Receptores de remesas no pueden ahorrar
Pero mientras su expansión ha convertido a las remesas en una excelente fuente de oxígeno para la dictadura de Daniel Ortega, las familias que las reciben no perciben esa mejoría. En el primer semestre de este año el monto promedio de los envíos fue de 238.90 dólares, que al cambio oficial se transforman en 8,698.61 córdobas.
Sin embargo, al cierre de junio el valor de la canasta básica fue de 19,503.61 córdobas, por lo que el monto promedio solo pagó el 44.5 por ciento de su valor. Es decir la misma proporción que cubría el envío promedio de hace una década.
«Los receptores de remesas son los que consumen, los que pagan diariamente por la leche, el pan, las medicinas que necesitan. La mayoría no puede ahorrar, solo el 20 por ciento logra guardar algo, el resto tiene que gastar en alimentos básicos, porque el costo de vida es de 500 mensuales, mínimo. Los que no reciben remesas familiares la pasan peor y por eso piensan en emigrar», asegura Manuel Orozco, director de Migración y Remesas de Diálogo Interamericano.
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Un millón de hogares recibe remesas
Para Orozco, de no ser por la migración masiva y el flujo creciente de las remesas familiares las grandes mayorías de la población nicaragüense enfrentarían un estado visible de desprotección y desamparo. El investigador calcula que durante este año el monto total de las remesas rozará los 5 mil millones de dólares. «Esto provocará que a nivel macroeconómico la dependencia de las remesas supere el 30 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Mientras que a nivel micro, un millón de hogares nicaragüenses recibiría estos recursos», asegura.
En el estudio Indicadores sobre la situación económica nicaragüense en 2023: factores de dependencia y opciones de presión Orozco detalla que entre 2018 y 2023 salieron del país unas 725 mil personas. «En cinco años el 11 por ciento de la población salió de Nicaragua, y básicamente el 22 por ciento de los nicaragüenses están en el exterior… Dos tercios de los nicaragüenses tiene a un familiar viviendo afuera, y hay cerca de un millón de hogares recibiendo remesas», expone.
El estudio también detalla que en 2023, de los 1.6 millones de hogares que hay en Nicaragua, al menos un millón recibirá remesas. «El 40 por ciento de las remesas llega a Managua, a hogares de diferentes estratos sociales. Hay hogares que reciben remesas de más de una persona», dice el estudio.
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Principales destinos de las remesas
De acuerdo con los reportes del BCN, tradicionalmente Managua ha sido el departamento que más remesas recibe. Pero desde 2018, cuando inició la migración masiva de los nicaragüenses, el porcentaje de envíos que tiene ese destino se ha reducido. En 2014, el 38 por ciento de las remesas se quedaban en Managua. Pero en 2022 ese porcentaje bajó a 26.3 por ciento y en el primer semestre de 2023 bajó a 24 por ciento.
Hace una década el segundo principal destino de las remesas, según el BCN, fue Chinandega con el 11 por ciento de los envíos, en 2022 se mantuvo en el segundo lugar, pero solo recibió el 10.3 por ciento. En 2014 el tercer principal destino de las remesas era León con el 8 por ciento de estos recursos. Pero desde el 2020 este departamento fue desplazado hasta el quinto puesto.
Ahora Matagalpa se coloca en el tercer lugar, el año pasado captó el 10.3 del total de las remesas. En 2022 el cuarto puesto lo ocupó Nueva Segovia con el 7.5 por ciento y en el quinto puesto quedó Estelí, con el 8.9 por ciento de los envíos. En la última década se mantuvo la tendencia de que los otros 11 departamentos del país reciben entre el 27 y el 33 por ciento de las remesas.
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