La inmigración hacia Estados Unidos tiene altibajos, pero no cesa, y va a ser uno de los temas álgidos de la batalla por la Casa Blanca el año que viene.
Los republicanos vaticinaban un caos en la frontera entre Estados Unidos y México tras el fin de la medida conocida como Título 42, una medida de salud pública que el gobierno estadounidense utilizó para expulsar inmigrantes con el argumento de la protección frente a la pandemia del covod-19. El Título 42 se dejó de utilizar el pasado 11 de mayo, pero en la frontera no se produjo ningún caos. El gobierno de Joe Biden había tomado medidas para tratar de mantener el orden en la entrada al país, y la cantidad de migrantes en México acampados en la zona fronteriza con Estados Unidos se redujo considerablemente. Sin embargo, los antinmigrantes siguen acusando a Biden de haber perdido el control de la frontera. Las acusaciones no son ciertas, pero sirven para captar o mantener la intención de voto de los que quieren cerrar las puertas del país.
Ahora bien, sí se espera un nuevo aumento en la inmigración después que el 31 de julio se alcanzó un acuerdo entre México y Estados Unidos para procesar solicitudes de migrantes que se encuentran en suelo mexicano, esperando un momento propicio para cruzar la frontera.
El gobierno estadounidense dijo en un comunicado que apoyaba la creación de un espacio en el sur de México “para ofrecer nuevas opciones de refugio y trabajo a las personas más vulnerables que actualmente se encuentran en México”. También indicó que procesaría las peticiones de entrada en Estados Unidos de personas de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela que se encuentran en territorio mexicano. Este mensaje de Washington ha dado nuevas esperanzas a los que desean asentarse en Estados Unidos.
Las causas que mueven a muchas personas a abandonar su tierra en busca de una vida mejor son tan numerosas como conocidas. Los migrantes escapan de sistemas económicos fallidos, de la violencia de las pandillas, de golpes de Estado, de guerras, y en ciertos casos de persecución política. Mientras esos males, al menos los males económicos, no se resuelvan satisfactoriamente, la desesperanza o el miedo seguirán empujando a miles de migrantes hacia las fronteras del mundo desarrollado.
También hay que señalar que ese mundo desarrollado necesita la llegada de mano de obra extranjera. Por eso los gobiernos tratan de controlar la entrada de indocumentados, pero no les cierran las puertas del todo.
La tensión en la larga frontera entre México y Estados Unidos todavía se mantendrá por un buen tiempo. Entretanto, durante este año y el próximo, será un arma electoral que los republicanos usarán en su intento por reconquistar la Casa Blanca. Será un argumento que usarán, con la mirada puesta en la elección presidencial, para exaltar a los votantes racistas y xenófobos que han olvidado —o fingen olvidar— que ellos mismos descienden de inmigrantes. [FIRMAS PRESS]
El autor es escritor y periodista radicado en Miami. Su novela más reciente es La espada macedonia, publicada por Mundiediciones.