Ahora todo resulta sencillo de pronosticar y hasta la pregunta termina siendo insultante. A este Naoya Inoue de 122 libras no hay nadie capaz de vencerlo ni siquiera el Gallo Estrada y Chocolatito juntos la misma noche. Sin embargo, el Naoya Inoue de 2017 es otra historia, aun estaba en su caparazón, rígido de cuerpo, rápido de brazos y con pegada matadora, pero aun su plumaje no estaba totalmente extendido, era un japonés en construcción, en busca de rivales que lo ayudaran a crecer y, por el otro lado, tenía a un Chocolatito numero uno libra por libra del mundo, sí así como Messi era el mejor futbolista, Mike Trout el mejor beisbolista, LeBron James el mejor basquetbolista, Román González era el mejor boxeador del mundo para ESPN y The Ring.
Hasta ese momento a Chocolatito no le habíamos visto la flaqueza de su mandíbula, la conocimos cuando Rungvisai sorprendió al mundo entero, primero mandándolo a la lona en Nueva York y luego noqueándolo en California. No obstante, antes de eso Román había demostrado resistir las embestidas de un Carlos Cuadras imparable en las 115 libras y había levantado todo tipo de elogios cuando le arrebató su cetro del CMB, terminando con el rostro inflamado. Se decía que era una muestra de su capacidad de asimilación y bravura de siempre ir para adelante, a pesar de las tempestades.
Te puede interesar: Erasmo Ramírez revela los problemas en Washington y los ajustes que realizó en Tampa
A ese Chocolatito rebosado de confianza y desbordado de orgullo era difícil ganarle. Tenía un compromiso firme con los entrenamientos y cargaba una mochila enorme sobre su espalda. A ese Román el japonés solo hubiese sido capaz de vencerlo por la vía rápida, un golpe demasiado voraz que González fuera incapaz de anticipar y luego incapaz de detener con su sólida defensa. Me imagino que esa pelea en las 115 libras hubiese sido como la primera de Nonito Donaire contra Inoue en 118 libras. Hasta ese momento Inoue no había enfrentado a alguien tan insistente de combinaciones largas y precisas como el nicaragüense, de movimientos desequilibrantes y de bombardeos por todos lados. Chocolatito hubiese sido el Nonito que tuvo Inoue más adelante.
Siempre he tenido claro que en ese 2017 o antes, Chocolatito sí tenía una oportunidad por la vía de los puntos sobre Inoue, mientras el japonés tendría el favoritismo por la vía rápida. Entiendo que estoy siendo injusto con Inoue porque lo comparo contra el mejor momento de Chocolatito, mientras él estaba en construcción. Y es que no hay de otra, debido a que el mejor Inoue es demasiado para el mejor Chocolatito.