Erasmo Ramírez llegó a Nicaragua para integrarse a la Selección Nacional. / Cortesía

Erasmo Ramírez revela los problemas en Washington y los ajustes que realizó en Tampa

Ramírez ha estado en siete equipos distintos en los últimos siete años y lejos de sentirse agobiado, aprecia cada nuevo comienzo en la MLB

Aunque la vida es bella, como intentó mostrárnoslo Roberto Benigni en la conmovedora producción cinematográfica de 1998, también es cierto que a veces es cruel y resulta tan impredecible que en ocasiones ofrece las mejores oportunidades en los peores tiempos y Erasmo Ramírez, quien ha vivido ambas facetas, debe estar de acuerdo.   

Quizá por eso comprendió mi expresión de asombro cuando nos encontramos a la entrada del dogout de los Rays de Tampa Bay en Houston y casi espontáneamente pregunté: ¿y qué hacés aquí? Ramírez no parecía el indicado para ser subido a las Grandes Ligas este domingo luego de registrar 2-1 y 5.87 en 23 innings lanzados en Triple A.

Sin embargo, después de su primer trabajo en su regreso a las Mayores, ahora con los Rays de Tampa, Erasmo demostró que era el hombre idóneo. Lució grandioso. Lanzó tres innings sin carreras, esquivó par de hits y propinó dos ponches, mientras trabajaba en las Grandes Ligas por primera vez desde el 6 de junio, un día antes de ser puesto en libertad por los Nacionales.  

“Hoy (el domingo) me dijeron que debía venir a Houston y estar listo para lanzar y eso es lo que he hecho”, señala Erasmo con su sencillez habitual. Y el derecho de 32 años y con 12 temporadas de experiencia en las Mayores, efectivamente probó que estaba listo y que puede resultar de mucha utilidad. Se anotó un hold en el triunfo 8-2 sobre los Astros.  

Y aunque está claro que no sabe por cuánto tiempo será su estadía, Ramírez sabe que lo suyo es tratar de hacer el mejor trabajo posible, mientras deja las decisiones a la gente a cargo en los Rays. De lo que sí está seguro, es que extrañaba el ambiente de las Grandes Ligas y fue algo en lo que pensó mientras subía a la colina.

¿Qué sensaciones has experimentado al volver?

Cuando salí del bullpen hacia el montículo me dije: ya extrañaba este ambiente. Y yo no voy a decir si pertenezco o no a este nivel, pero sí estoy seguro que puedo lanzar aquí y puedo ser de ayuda para mí equipo. La clave será mantener la concentración, no dejarse agobiar por la presión de querer hacer todo sin errores, sino lanzar y ya.  

¿Qué pasa por la cabeza de un jugador cuando es dejado libre?

Hay mucha ansiedad, hay incertidumbre porque no sabés qué es lo que viene y no solo con vos, sino también con la familia. Es duro, pero se trata de seguir. En mi caso yo no dejo de entrenar todo el año. En mi casa, en el garaje, he creado las condiciones para entrenarme y de esa forma estar listo para cuando llegue la oportunidad.

¿Qué es lo que te mantiene en pie a pesar de todo?

Ha sido clave el apoyo de la familia que siempre me está levantando la moral para que no me desanime, para que no se me bajen las ganas de seguir luchándola. Y gracias a Dios se está dando esta nueva oportunidad con Tampa y en lo que estoy enfocado es en no ponerme la presión, sino en ejecutar los pitcheos sabiendo que no estás solo y que vas a salir bien.

¿Qué variantes podrían verse en vos?

La variante puede ser el rol en el que me van a utilizar, pero lo demás, es igual. El Erasmo Ramírez que ustedes conocen con sus pitcheos y a mezclarlos.

¿Qué pasó en Washington?

Me metía atrás en la cuenta con los bateadores y cuando tenía conteo de recta, venía con la recta y me la bateaban. Me falló la precisión para ejecutar los pitcheos y eso es una de las cosas en las que hemos estado trabajando acá en las Menores (en los Rays).

¿Y qué provocó ese desajuste si vos han sido bien controlado?

Creo que lo que me afectó más fue el apurarme. Estar pendiente del tiempo (que ahora regula la frecuencia de los pitcheos). A veces se me pedía un pitcheo y yo quería otro y en eso de ponernos de acuerdo se me iba el tiempo y tenía que venir apurado con el lanzamiento. A veces quería yo quería cambio y me pedían curva y cuando me percataba el tiempo se me había ido y ese apuro me perjudicó.

¿Y eso está mejorado?

En esa fue una de las cosas en las cuales me enfoqué ahora, en mejorar y agilizar mi comunicación con los cátcheres, en establecer esa conexión con los cátcheres. Hablar con ellos con tiempo. Decirles qué es lo que lanzo, cómo me gusta lanzarlo y precisar todos los detalles. Creo que eso ya lo mejoré.

¿Cuánto más queda por delante?  

No lo sé, pero si no me duele nada, yo sigo. Claro, ahora uno se cansa más rápido, la velocidad no es la misma de antes y a veces uno se siente como decaído, pero mientras hay salud, se puede seguir y eso es lo que trato de hacer cada día, luchar, trabajar y estar listo para cuando llegue la oportunidad. Yo no me considero un viejo aún.

En los comentarios de la gente a veces hay dureza, pero a veces elogios como ahora…

Eso lo entiendo y no me molesta. Es algo que no se puede controlar, solo me toca seguir luchando y enviándole un mensaje a los niños que no se rindan, que le pongan ganas a lo que hacen y si están listos van tener su chance. Yo he quedado fuera de varios equipos, pero aquí estoy, siempre en la lucha. No rendirme ha sido la clave.

Deportes Erasmo Ramírez Rays de Tampa Bay archivo

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