Se cumplen 32 años de la hazaña más grande de la historia del beisbol nicaragüense. Aquel 28 de julio de 1991, Dennis Martínez conocido como “el Presidente”, se convirtió en el décimo tercer lanzador en conseguir un juego perfecto y el primer latinoamericano. El Chirizo había dejado una huella imborrable ante 45 mil personas contra los Dodgers de Los Ángeles.
Martínez me recibe en su casa para platicar de ese inolvidable partido, en su pequeño salón de recuerdos abundan souvenirs de ese día: pelotas, uniforme y sobre todo fotos. “Siempre le digo a mi esposa que parece increíble todo lo que conseguimos, porque esto es de los dos. Sin ella no hubiese conseguido nada”, indica Martínez, quien tiene cada momento vivo en su biblioteca mental. “Yo me di cuenta que estaba lanzando juego perfecto hasta el octavo inning cuando iba al cajón de bateo y un fanático me gritó para desconcentrarme”.
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Le indicó a Dennis que quiero empaparme de todos los detalles, no importa lo mucho que tarde en relatarlos y accede, siendo ahí cuando surge una anécdota jamás contada: “Después de salir de la iglesia y llegar al estadio a eso de las 11:30 de la mañana me fui al salón de estiramiento, me hicieron masaje y cuando me fui a vestir me puse la camisa por dentro al revés y el calzoncillo al revés. Como pítcher era muy supersticioso. Alguien me comentó que me pusiera ambas cosas al revés. Cuando estuve en una mala racha recibí esa recomendación y uno buscaba cualquier forma para acabar con esas malas rachas. A veces lanzaba buenos juegos y no ganaba y es ahí cuando me recomendaron eso y me empezó a dar resultado por eso los usaba de esa manera. Desde los Orioles me ocurrió eso. También cada cinco días usaba la misma camiseta y el mismo short, pero obviamente los lavaba”, relató.
A pesar de las situaciones complicadas que se vivieron en ese juego de 96 pitcheos de los cuales 66 fueron strikes, Dennis supo sortear todas las embestidas del oponente que quería romperle la hazaña. “Yo me decía a mí mismo que sería un lanzador indescifrable por eso ese día utilicé todo mi reportorio. Nunca dependí de un solo lanzamiento, sino que usé la curva, recta, sinker, cambio… y así ponía contra la pared a los bateadores, los cuales debían adivinar todo el tiempo mis latigazos”.
Han pasado 32 años desde el juego perfecto y todavía Dennis se pone nostálgico al recordarlo, pero curiosamente la celebración que más recuerda no solo es la de los 45 mil espectadores aplaudiéndole, ni la realizada en su regreso a Montreal, sino cuando la presidenta de Nicaragua Violeta Barrios de Chamorro lo invitó al viejo Estadio Nacional. “Sentí el calor del público, era mi gente, nunca se me olvidará cómo me recibieron”, concluyó Martínez, mientras se prepara para conmemorar en familia su gesta.