Miguel Flores estudia Psicología, Judith Méndez y Manuel Peña estudian Ingeniería Informática. Los tres son jóvenes nicaragüenses que migraron y encontraron en Costa Rica una oportunidad para formarse como becados en la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit) gracias a la Fundación Ticos y Nicas Somos Hermanos.
Aplicaron a una beca en diciembre de 2022 y después de un proceso de entrevistas, cartas y llenar formularios, les aprobaron las becas. Desde septiembre de 2018 a la fecha 24 nicaragüenses han sido becados por la Fundación Ticos y Nicas Somos Hermanos, según Nancy Lumbí, miembro de la fundación.
«El objetivo de las becas es que los jóvenes puedan insertarse en la economía costarricense y desarrollarse como profesionales exitosos”, dice Lumbi. Agrega que no existe un límite específico de becas, sino que se otorgan según los requisitos que son tener un promedio mínimo de 90 en secundaria y ser activistas sociales. Las carreras ofertadas varían según la disponibilidad de la universidad y estas becas cubren el costo de la matrícula y colegiatura, y se abren tres veces al año.
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Volver a estudiar
“En Nicaragua soy un profesional, soy un licenciado en Derecho, puedo incorporarme en un futuro a la Corte (Suprema de Justicia) ante el cambio de gobierno, pero acá quiero ser un psicólogo para acompañar a las poblaciones más vulnerables”, dice Miguel Flores, de 29 años.

Flores llegó a Costa Rica el 30 de junio de 2018, después de protestar en contra de la dictadura en Nicaragua desde la Universidad Centroamericana (UCA) donde se graduó. Estando en el exilio se reencontró con su familia y ya cuentan con el estatus de refugiado.
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“Estudiar fue un cambio muy drástico, una experiencia agridulce, bonita, positiva, negativa a la vez. Siete años de no saber qué es estar nuevamente en una universidad, en un país como extranjero”, dice Flores, quien trabajó por cuatro años en una organización que brinda acompañamiento a personas en desplazamiento forzoso.
Huyeron de Nicaragua
Judith Méndez, de 23 años, ahora estudia Ingeniería Informática, pero en Nicaragua quería ser doctora. En 2018 migró a Costa Rica junto a su mamá debido a la persecución política en contra de su familia.

Méndez también tenía la esperanza de estudiar en Costa Rica, “pero no se me daba” porque no tenía dinero para pagar una licenciatura. Desde que llegó se dedicó a trabajar por 12 horas al día en una carnicería, sin embargo, en el 2021 salió embarazada y era de alto riesgo. “Cuando ya nació la niña vi la publicación de la universidad y pensé que podía aplicar. Y entonces decidí mandar mis documentos que ya estaban apostillados en Nicaragua”, cuenta la joven quien presentó sus reconocimientos de liderazgo en actividades que había realizado en su natal Matagalpa como parte de los requisitos que pide la universidad.
Ahora estudia todos los días y los fines de semana acompaña a su mamá y abuela a vender comida en las ferias. También vende ropa para ayudarse con los pasajes para movilizarse a la universidad.
Manuel Peña también es originario de Matagalpa y cuando migró el 1 de diciembre de 2019 recién se había graduado de cuarto año de secundaria. Su familia decidió sacarlo de Nicaragua tras los arrestos masivos de jóvenes en todos los departamentos. Terminó su bachillerato en Costa Rica y ahora estudia Ingeniería Informática, desde que estaba en Nicaragua era lo que quería estudiar.

“Me siento muy contento porque pasé por etapas de duda, me sentí en un hueco, sentía que no tenía nada para salir adelante, poderme ganar esta beca por mis méritos y en una carrera con gran rentabilidad y estoy emocionado porque vengo de una familia con muchas dificultades económicas, pero mi familia es un punto de apoyo para poder seguir estudiando”, explica Peña.
Peña también trabajó en un supermercado donde estuvo seis meses, y ahora participa en ferias gastronómicas junto a su abuela donde venden postres nicaragüenses.
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«Cuando termine mi carrera, mi sueño, mi anhelo, es especializarme en el trauma, sobre todo relacionado a la violencia en nicaragüenses”, dice el joven.