Desde niño, Mario Álvarez era hiperactivo y le gustaba participar en todo. Era miembro de la banda de guerra de su escuela, bailaba en los actos, siempre quería sobresalir. “Yo quería llamar la atención porque en mi casa tenía problemas emocionales”, dice.
Después de la escuela, en el barrio El Rosario, en Chinandega, de donde es originario, Álvarez iba todos los días al centro recreativo El Recreo para jugar nintendo, también había mesas de tenis y billar.
A los 14 años, un joven lo retó a jugar tenis de mesa y a partir de ahí comenzaron a enfrentarse casi todos los días. En esos días, cuenta, sus padres se separaron y su papá migro a España. “En esa etapa de mi vida empecé a tener muchos problemas emocionales, sociales, y entonces lastimosamente yo no continué haciendo deporte”, cuenta.
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Álvarez dice que después de varios años tomando mucho y de andar de fiesta en fiesta, un amigo lo invitó a un centro de alcohólicos anónimos. “Yo estoy escuchando los mensajes, las historias, fue como que alguien me abrió la mente. En ese momento yo dije ‘Mario, ¿qué estás haciendo en tu vida? Estás destruyendo tu vida’. Entonces pienso que ese momento para mí fue un momento muy clave porque seguía rebotando, entraba a una universidad, me iba a otras”, relata. Estuvo dos años en el centro de alcohólicos anónimos y en ese tiempo logró graduarse en Psicología.
También regresó a sus prácticas de tenis en el Instituto Nicaragüense de Deportes (IND), otras ocasiones lo hacía en Chinandega. En el 2011, Álvarez ganó su primera medalla en un campeonato de tercera división en Managua. “Veo mi nombre en el periódico, entonces eso fue una gran motivación para mí”, dice.
Migra a Estados Unidos
Su nombre figuraba entre los mejores prospectos del tenis de mesa, representando a Nicaragua internacionalmente. Viajó a Taiwán, Puerto Rico, Venezuela, Estados Unidos, entre otros. Sin embargo, por su participación en las protestas antigubernamentales en 2018 tuvo que salir de Nicaragua el 20 de junio de ese año hacia Estados Unidos.
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“Yo no quería venirme (a Estados Unidos), pero en una entrevista yo expresé mi inconformidad por las malas decisiones de ese gobierno, incluso le llamé dictadura, porque es una realidad y en ese momento no sabía lo que se venía. Al de los meses mi abuelo me dice que lo más conveniente era que yo me viniera porque había comentarios de amenazas hacia mi persona porque me habían visto en la televisión”, cuenta.
Álvarez viajó con su visa deportiva a Las Vegas, Nevada, su mamá también había llegado hacía tres meses a Estados Unidos. Durante dos años trabajó en la construcción y en una compañía de publicidad, también participaba en torneos locales, mismos que él se financiaba. “En septiembre del 2020 yo me quedo sin trabajo por la pandemia, pero en esos días me llamó el dueño de Las Vegas Tenis de Mesa para darme trabajo como instructor”, cuenta.

Desde entonces, Álvarez, de 33 años, trabaja tiempo completo en el club e invirtió en acciones. “Tengo venta de sodas, compré otras mesas de tenis, y trabajo como instructor de mis clientes”, dice.
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Álvarez participó en la WTT Feeder Fort Lauderdale 2022 que se realizó en la Florida y en la WTT Feeder Fremont, en California, también en 2022.

Entrena al cantante Usher
En el club donde trabaja, uno de sus estudiantes más recientes fue el cantante y compositor estadounidense Usher. “Yo firmé un contrato de confidencialidad con él, iniciamos en abril de este año”, cuenta.

Mientras da clases, también entrena para competir en el torneo US Open de tenis de mesa que será en diciembre. “Tengo la dicha y la oportunidad de hacer algo que me gusta, y la mayoría de los migrantes que vienen de Nicaragua no hacen lo que les gusta, pero tengo otras aspiraciones. No quiero morir como un entrenador, yo ya no me veo como el migrante que vino a buscar oportunidades, yo quiero competir con la gente de acá”, explica.
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“Estoy viviendo mi sueño americano, pero mi sueño también es convalidar mi título como psicólogo y ejercer la profesión. Soy feliz haciendo esto, pero siempre hay un grado de frustración. Tengo que seguir luchando, porque yo me veo como un profesional en Estados Unidos”, dice.