Desde hace ocho meses el caricaturista Jonathan Real intenta empezar una nueva vida junto a su esposa en Hamburgo, Alemania. Lo hacen en un campamento para solicitantes de asilo mientras esperan ser admitidos por las autoridades de ese país.
Para Real, de 36 años, estar en otro país nunca fue una opción, porque a pesar de que fue víctima de las amenazas y el asedio del régimen de Daniel Ortega y que sus amigos y equipo de trabajo salieron del país, siempre se dijo que permanecería en Managua, de donde es originario y donde funcionaba su negocio Pintadas a Mano Nicaragua (PAM-Nicaragua).
El nicaragüense cuenta al diario LA PRENSA que con su arte ha apoyado la lucha cívica en Nicaragua y desde 2018 empezó a manifestarse a través de los dibujos en las redes sociales. Cuenta que hizo una serie de alrededor de 80 dibujos como “homenaje a la lucha” y en los que plasmaba los momentos más relevantes del día.
“Muchos de los dibujos se hicieron bastante conocidos, muchos se usaron en protestas en el país, también fuera del país”, dice el nicaragüense.
Como ha ocurrido con toda expresión de oposición en el país, el régimen intentó silenciar a Real y lo amenazó con quitarle las cosas de su negocio: un taller de sublimación y una tienda donde ofrecía sus diseños. “Llegó a los oídos, a los ojos, de la gente del gobierno y prácticamente me mandaron a cerrar, a que no siguiera haciendo nada”, agrega.
El acoso y las amenazas escalaron el 16 de agosto del año pasado cuando unos 20 policías llegaron a su vivienda y permanecieron por una hora “metidos, revolviendo todo”. Lo amenazaron de que si seguía dibujando lo iban a echar preso. “Lo normal, lo que hacen ellos”, dice el nicaragüense.
“Cada vez que salía a hacer compras para el negocio me paraban, entonces llegó un punto que no aguantamos, tanto económicamente porque nos cerraban, nos estaban cerrando prácticamente las vías de trabajo y aparte de eso, pues psicológicamente pues ya también estábamos cansados”, cuenta.
Con una vigilancia casi permanente en su vivienda, Real decidió exiliarse junto a su esposa el 13 de octubre en Alemania, después de ser asesorados por unos amigos que ya había migrado a ese país. “Vendimos las cosas de nuestro negocio y con eso pudimos movernos”, cuenta el joven.

Imparte talleres a niños migrantes
A la espera de ser admitido como asilado en Alemania, Real continúa su trabajo en línea y de forma limitada, pues está priorizando el aprendizaje del idioma alemán para desenvolverse mejor en su nuevo hogar, aunque admite que es bastante complicado.
“Es complicado prácticamente venir a un lugar desde cero, sin el idioma, largo de tu familia, es complicado, pues el inicio a nivel psicológico es bastante fuerte el golpe, pero sí, al final somos seres que se adaptan y nos toca adaptarnos”, afirma Real.
Hace algunos diseños como fotos en caricatura, cuyo costo oscila entre los 24 y 35 dólares, en dependencia de la cantidad de personas. Y también apoya a los pequeños negocios en Nicaragua con rótulos tradicionales, sin costo para que los utilicen para la venta de sus productos como hielo, tortillas, chocobananos, etc.
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Su arte, además, le abrió las puertas para trabajar con los directores de los campamentos de refugiados y apoyar a niños de otras nacionalidades a través de los dibujos. “Lo hago de forma voluntaria, más que todo para apoyar” y desestresarse, dice.

El apoyo se canaliza a través de talleres de dibujos y coloreado, y el día y la hora se coordina con los trabajadores sociales. A niños de Ucrania, Afganistán, Somalia, Irán, Chechenia y otros países, que también buscan refugio, les enseña a colorear, a hacer formas, etc. Para comunicarse, asegura, trabaja con un traductor.
Destaca con mural en albergue
Real ha ganado reconocimiento en la zona donde vive después que se le permitiera hacer un mural con los símbolos más icónicos de la ciudad. Los encargados del albergue le proporcionaron los materiales y tardó alrededor de dos semanas para completar el espacio de 15 metros de dibujo.
“Yo lo hice sin pensar que iba a tener tanta cobertura aquí, como te digo creo que salió en 7 periódicos”, cuenta el nicaragüense. Los medios de comunicación también han querido conocer un poco de su historia y cómo llegó hasta Hamburgo.



Un negocio a futuro
El caricaturista sostiene que espera emprender su negocio ahora en Alemania y está en busca de opciones para trabajar en alianza y producir sus diseños. “Cuando estábamos en Nicaragua hacíamos envío a Europa a través de DHL de nuestros productos, entonces creemos que es un mercado que todavía está abierto para nosotros”, asegura.