El sueño del beisbol profesional en Nicaragua siempre fue asistir a la Serie del Caribe. Todo empezó desde que Enrique Gasteazoro era presidente de la Liga Profesional, aunque hubo acercamientos, la promesa de incluir al campeón del torneo al máximo evento no dio resultados, tampoco pudo cumplir el sueño Bayardo Arce ni su hijo Pancasán Arce al frente de la LBPN, no obstante, en un movimiento inesperado, Nemesio Porras, presidente de Feniba, logró lo que por décadas se catalogaba como utopía: Nicaragua jugará en Miami 2024.
La incursión a la Serie del Caribe de Nicaragua no solo se basa en las gestiones dirigenciales, sino en las capacidades económicas. Según una publicación de Enrique Rojas, cada equipo invitado debía pagar 200 mil dólares, dejando claro el monto que tuvo que pagar el país para asegurar el cupo, pero además de eso, debían hacer su mayor esfuerzo para ayudar a los organizadores a conseguir patrocinios de al menos 100 mil dólares de entidades locales, por tal motivo el encargado de la organización viajó a Nicaragua meses atrás para reunirse con diferentes empresas.
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Los costos no quedan ahí. También Nicaragua deberá pagar su traslado a Miami y su hospedaje. En otras palabras, a diferencia del Clásico Mundial donde Nicaragua recibió 300 mil dólares por participar y MLB asumió todos los gastos de viajes y estadía, en esta ocasión el dinero saldrá de Nicaragua para disputar los seis encuentros: (Puerto Rico, República Dominicana, Panamá, Curazao, México y Venezuela).
Si Nicaragua presenta una delegación de 30 personas gastarían alrededor de 15 mil dólares en boletos de ida y vuelta, entre 25 mil y 30 mil dólares en hotel, 15 mil dólares en viáticos, además de lo que puede costar la preparación. En total la participación de Nicaragua en la Serie del Caribe costará cerca de 360 mil dólares o 13 millones de córdobas.