Corea del Norte

¿Qué busca Ortega con una embajada en Corea del Norte?

Este lunes se conoció que el régimen de Kim Jong-un, con el que la dictadura nicaragüense abrirá embajadas, lanzó misiles balísticos. La relación de los sandinistas con la tiranía norcoreana es de vieja data

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En medio del creciente aislamiento internacional que enfrenta la dictadura de Daniel Ortega, esta anunció que abrirá una embajada en Corea del Norte, y en reciprocidad, ese país —bajo la dictadura de Kim Jong-un— también enviará a un representante a Nicaragua, como una muestra del «fortalecimiento» de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

Los lazos diplomáticos entre el régimen norcoreano y el régimen sandinista datan desde la década de los años ochenta, pero fueron suspendidos durante los gobiernos liberales y retomados con el regreso de Ortega al poder en 2007.

Sin embargo, fue hasta este año que el régimen decidió abrir su sede diplomática en el país asiático.

De concretarse esta iniciativa de la dictadura orteguista, Nicaragua sería el único país centroamericano y el quinto en Latinoamérica que contaría con una representación diplomática en Pionyang.

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La cogobernante y vocera de la dictadura, Rosario Murillo, informó en la última semana que «estuvimos reunidos con el embajador o representante del hermano Kim Jong-un, presidente de Corea del Norte, quien nos mandó un hermoso mensaje también, y asumimos el compromiso de abrir embajadas».

Murillo adelantó que ya entregaron la solicitud del plácet para la persona que asumirá el cargo diplomático en Pionyang, capital norcoreana, y dijo que a su vez el régimen de Kim Jong-un mandará a su representante a Managua.

«Vamos en reciprocidad a trabajar juntos desde esas representaciones en políticas sociales, culturales, diplomáticas, fortalecer nuestras relaciones que son de décadas», aseguró Murillo.

¿Maquillaje para el aislamiento internacional?

Un experto en relaciones internacionales y dos analistas políticos y exembajadores consultados por LA PRENSA coincidieron en que el relanzamiento de las relaciones con Pionyang tiene como objetivo «maquillar» el aislamiento internacional de la dictadura de Ortega, ya que en materia económica y de inversión, así como cooperación financiera, Nicaragua no tiene ninguna oportunidad de conseguir algo con Corea del Norte, porque también es un país empobrecido y aislado internacionalmente.

El experto en relaciones internacionales, que prefiere mantenerse en el anonimato, recordó que «no es la primera vez que Ortega establece relaciones con Corea del Norte a nivel de embajadas. Lo hizo en la década de los ochenta» y señaló que «el contenido de esa relación se caracterizó por el secreto, que envuelve todos los asuntos políticos en ese país».

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Asimismo comentó que «como otras iniciativas diplomáticas, de aceptación de embajadores y firma de acuerdos con países tan lejanos como Kasajistán y Burkina Faso, la presente tiene como objetivo maquillar ese aislamiento. Se trata, sin embargo, de países con los que no existe ningún intercambio comercial y cero tráfico de personas o turismo. Kasajistán se encuentra bajo la protección militar de Rusia. Burkina Faso ha experimentado cuartelazos y golpes de Estado y su población sufre de hambruna. Corea del Norte, a pesar de su desarrollo militar, también es un país cuya población padece de hambre y malnutrición, según las pocas noticias que logran romper la estrecha censura del militarismo de Estado de ese país», dijo el experto.

Al respecto, en los últimos años la dictadura orteguista ha intentado mostrar avances diplomáticos con naciones afines, ideológica y autocráticamente, como Irán, Siria, Rusia y algunos países africanos.

«Desde el retorno al poder, Ortega retomó relaciones diplomáticas con Corea del Norte y otros países, pero a un nivel tímido. Es decir, ‘restablezcamos relaciones, pero no pongamos una embajada’, porque no aporta absolutamente nada», opinó por su parte el exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Arturo McFields.

Para McFields, «en este momento que (Ortega) se ve más aislado que nunca, luego de la derrota que sufrió en la Cumbre UE-Celac, y el 19 de julio, en la que ni siquiera llegó el tío Ralph (Ralph Gonsalves, primer ministro de San Vicente y las Granadinas) y Venezuela y Cuba enviaron funcionarios de cuarta categoría, se lanza desesperadamente a buscar cómo fortalecer relaciones con países como Etiopía, Eritea, Corea del Norte».

El analista político y exembajador, José Dávila, calificó esta decisión como una «aberración total de una política exterior errónea y disparatada» que no busca nada a favor del desarrollo y mejor futuro del país, sino «abrazarse más por razones ideológicas con países comunistas que tienen a sus pueblos bajo férrea represión, situaciones de hambre y total aislamiento del mundo».

Seguridad hemisférica

Por otro lado, McFields señaló que la apertura de la Embajada en Corea del Norte es un tema de preocupación para la seguridad hemisférica. «Tener relaciones con un país de esa naturaleza, sumado a un dictador como Ortega, eso genera un desequilibrio en la seguridad hemisférica y en la seguridad centroamericana, sobre todo», advirtió.

Precisamente este lunes se conoció que Corea del Norte disparó dos misiles balísticos, según fuentes surcoreanas citadas por la agencia AFP, antes de las celebraciones del armisticio que puso fin a la guerra de Corea en 1953. La Casa Blanca condenó estos lanzamientos que «constituyen una amenaza para los vecinos de la República Popular Democrática de Corea y para la comunidad internacional».

Solo hay cuatro países latinoamericanos que cobijan embajadas norcoreanas. Como es de esperarse, Cuba, Venezuela, además de Brasil y México, quien suspendió temporalmente las relaciones en 2027 en repudio al lanzamiento de misiles balísticos por parte del régimen norcoreano, pero las retomó con la llegada del nuevo embajador a Ciudad de México en 2020.

«Brasil y México tienen relaciones con Corea del Norte, pero son dos países con instituciones, no son dictaduras. Pero en el caso de Ortega ya vimos que está comportándose como un protectorado de Rusia y que no le importa que haya una guerra de agresión, no le importa nada con tal de quedar bien con su patrón. Entonces, el problema no es solo la relación con Corea del Norte, el problema es Ortega en sí mismo», manifestó McFields.

«No es lo mismo un dictador sin recursos que un dictador que establece una relación con un país altamente bélico como Corea del Norte y si a eso le sumás el reforzamiento de las relaciones con Siria e Irán estás teniendo un fórmula del desastre. Estamos viendo una situación terrible para nuestro país», agregó McFields.

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Por su parte, Dávila manifestó que en la práctica de los juegos y «geopolíticos mundiales, el abrazamiento con Corea del Norte significa que el régimen de Ortega se consolida como ‘cabeza de playa’ en Centroamérica del bloque mundial de dictaduras que encabeza Rusia y China, en el que Corea del Norte es un país de comunismo ortodoxo, tiránico, muy cerrado al mundo, pero muy peligroso por impulsivo y poseedor de armas nucleares».

«No olvidemos que Nicaragua está alineado a este bloque buscando protección e inmunidad a la acusación de cometer crímenes de lesa humanidad, pues ante la justicia internacional no aparecerá solo», insistió Dávila.

El experto en relaciones internacionales considera también que el objetivo final del establecimiento de estas relaciones es principalmente propagandístico. «En el caso de Corea del Norte, con algunas connotaciones geoestratégicas, por la capacidad de este país de desarrollar armas balísticas de alcance continental. Sin embargo, está por verse el tipo de cooperación que en el campo militar estaría en capacidad de aceptar el Ejército de Nicaragua, sin arriesgar su relación con otros ejércitos del continente», dijo.

Maradiaga: mismos errores de la Guerra Fría

De acuerdo con un artículo publicado en diciembre de 2021, titulado «De Managua a Pionyang: el día que los sandinistas enviaron un cocodrilo embalsamado a Kim», por el profesor Benjamin R. Young, «el respaldo norcoreano al movimiento sandinista» comenzó mucho antes de que el sandinismo asumiera el gobierno en 1979, y se ha confirmado que algunos rebeldes sandinistas recibieron entrenamiento en Corea del Norte: en 1971, el comandante militar sandinista Plutarco Hernández asistió a “un curso intensivo para oficiales” en Corea del Norte, donde conoció a Kim Il-sung, presidente en ese entonces.

Daniel Ortega y Kim Il-sun en una visita que hizo el dictador nicaragüense a Pionyang en 1986. Tomada del periódico oficial de Corea del Norte.

Pionyang continuó apoyando a los sandinistas en la década de 1980 en forma de asistencia militar al gobierno incipiente. Según un informe desclasificado de la CIA, Corea del Norte envió un número indeterminado de buques de patrullaje y 15 instructores de armas a Nicaragua.

Incluso Ortega hizo una visita oficial a la capital norcoreana en septiembre de 1986 y se reunió con Kim Il-sun.

En este sentido, el opositor Félix Maradiaga afirmó que la dictadura «está repitiendo los mismos errores que cometió el FSLN durante la Guerra Fría», al alinear a Nicaragua en conflictos geopolíticos «que más bien atentan contra los intereses vitales de la nación».

«Nos alejan aún más de los mercados altamente competitivos para nuestros productos, como Europa y Estados Unidos, con quienes aún tenemos acuerdos de libre comercio. Pero además del aislamiento comercial, lo más preocupante son las intenciones de establecer una relación político-militar con los enemigos más fuertes de las democracias occidentales. Estas relaciones se basan en el profundo antinorteamericanismo de Ortega, y nos acercan peligrosamente a escenarios geopolíticos de conflicto en los cuales no deberíamos estar involucrados. Como decimos en buen nicaragüense, Nicaragua no debería tener ‘vela en ese entierro'», opinó Maradiaga.

Países democráticos deben reaccionar

McFields alertó que «todos estos elementos ubican a Nicaragua o le van sumando puntos para que sea anexada a la lista de países patrocinadores del terrorismo».

«Ortega ha recibido (en el país) a gente sancionada y que es buscada por la Interpol (Organización Internacional de Policía Criminal), pero ahora con Corea del Norte él está elevando la parada con establecer una relación diplomática permanente, una sede diplomática y al traer personal de Corea del Norte a Managua, está ubicando a Nicaragua en un juego geopolítico peligroso, y pone en riesgo la seguridad centroamericana, la seguridad hemisférica», replicó McFields.

McFields espera que países como Costa Rica, «que son democracia, se pronuncien ante el SICA, la OEA y Naciones Unidas, porque abrir una puerta a Corea del Norte por su posición geográfica significa un tema de alto riesgo para la región y el propio país, por supuesto».

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