Aun cuando los Rays de Tampa Bay están urgidos de ayuda ante el acoso de los Orioles en la cima de la División Este de la Liga Americana, el nombre de Erasmo Ramírez quizá no esté muy arriba en la lista de posibles alternativas para intentar una reacción. El nica tendría que mostrarse en mejor forma de como lució este miércoles.
Erasmo hizo una apertura contra los Alas Rojas de Rochester y en 3.1 innings admitió seis hits, de los cuales tres fueron dobles y un triple, mientras toleraba tres carreras limpias, con una base y cuatro ponches, quedando sin decisión, mientras perdía la oportunidad de ganar en una jornada en la que los Toros de Durham triunfaron 9-3.
Esta actuación del nica, le dejó sus números en esta temporada en AAA en 2-1 y 5.66 a lo largo de 20.2 innings en los que permite 22 hits, cuatro de ellos jonrones, con 13 carreras limpias, ocho bases y 25 ponches. Los rivales le batean .272 y su whip es 1.45. El rivense utilizó 75 disparos en esta faena, de ellos 46 fueron strikes.
A Erasmo lo agredieron desde el inicio. El primer bate del Rochester (Nacionales), Jake Alu, abrió con doble. Derek Hill siguió con hit y otro doble de Travis Blankenhorn, puso arriba a ese club 2-0. El nica regresó con un cero en el segundo episodio y el Durham niveló 2-2 en el inicio del tercero por jonrón con uno a bordo del dominicano Vidal Bruján.
Sin embargo, Ramírez no pudo sostener el equilibrio al admitir triple de Derek Hill, porque aunque logró un ponche después, Matt Adams le disparó un sencillo para colocar de nuevo arriba 3-2 al Rochester. Ahí mismo, Blake Rutherford le conectó doble, pero aunque tuvo a dos corredores en posición de anotar, no permitió más daño.
Erasmo salió en el cuarto luego de propinar un ponche, pero el camarero de Durham hizo un error y el nica fue reemplazado por Ryan Thompson, quien tras pintar 2.2 innings en blanco se llevó la victoria y sumó puntos para ser considerado para el equipo de las Mayores, algo que obviamente también desea el pinolero.
¿Qué podría pasar ahora? No lo sabemos. El futuro se ve incierto, pero en este deporte, como en la vida, nunca se sabe hacia dónde rebotará la pelota.