La televisora alemana Deustsche Welle en español dedicó recientemente uno de sus reportajes culturales de la serie “tesoros de la humanidad”, a Pafos, la histórica ciudad de la isla de Chipre donde se encontraba el principal templo de Afrodita, la diosa griega del amor.
Afrodita nació en las espumas del mar originada del semen de Urano (el Cielo) que cayó a las aguas cuando fue castrado por su hijo Cronos (el dios del tiempo eterno). La materia seminal de Urano cayó muy cerca de las costas de la isla de Chipre y de allí que se le tenga también como una diosa chipriota.
Pero no es de este mito que quiero escribir ahora, sino sobre quien dio su nombre a la ciudad donde se erigió el gran templo consagrado a Afrodita, llamada así porque en idioma griego afro significa espuma.
Pafos era hija de Pigmalión, rey de Chipre y escultor genial que esculpió la figura de una bellísima mujer a la que llamó Galatea. Pigmalión permanecía soltero porque no había ninguna hembra que fuera tan hermosa como la que el soñaba y quería como esposa. Entonces se dedicó a cultivar el arte escultórico y logró esculpir la estatua de una mujer tan perfecta que la imaginó como a un ser viviente y se enamoró locamente de ella.
Todas las noches Pigmalión soñaba que Galatea era una mujer de carne, hueso y espíritu; y la llegó a amar con tanta pasión que Afrodita decidió premiarlo dándole vida a la estatua.
Según Ovidio, el insigne poeta latino que escribió sobre muchos mitos grecorromanos, después de uno de esos sueños recurrentes al despertar Pigmalión vio a su lado a Afrodita, quien le habló y le dijo:
“Mereces la felicidad, una felicidad que tú mismo has plasmado. Aquí tienes a la reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal. Y así fue como Galatea se convirtió en humana”.
Del amor de Pigmalión y Galatea nació una hija a la que llamaron Pafos quien era tan bella como su madre. Pafos casó con un sirio llamado Sándoco y la pareja hizo su hogar en Cilicia, Asia Menor, donde ahora es Turquía.
Del matrimonio de Pafos con Sándoco nació Cíniros, que tiempo después llegaría a ser rey de Chipre. Vale decir que en otra versión del mito Pafos habría tenido una relación amorosa con Apolo, el seductor dios de la hermosura masculina, de la cual se dice que nació Cíniros.
Como sea, haya sido Sándoco o Apolo su padre, para perpetuar el nombre de su madre Cíniros hizo construir una nueva ciudad en el sur de la isla de Chipre a la que llamó Pafos. Y como frente a esa ciudad nació Afrodita de las espumas del mar se construyó allí su templo principal.
En la versión histórica se conoce que los más antiguos habitantes de Chipre eran de origen fenicio, quienes establecieron en el sur de la isla el culto a una diosa de la fertilidad. Después, cuando los griegos la colonizaron construyeron en ese mismo lugar la ciudad de Pafos.
En el templo de Afrodita en Pafos –dice el mitógrafo francés Jean Francois Michel Noël— “jamás se vio correr la sangre de ninguna víctima. Se quemaba incienso en los altares y la diosa solo respiraba el olor de los aromas. El oro y el lapislázuli brillaban por todas partes… Tácito habla de un altar maravilloso en el cual se ofrecía un fuego que ni la lluvia podía apagar, a pesar de hallarse expuesto a la inclemencia del aire…”
Sobre el origen de Pafos también se decía que fue fundada por Agapenor, rey de Arcadia, cuando se quedó allí un tiempo al regresar de la Guerra de Troya. Y fue por su voluntad y su devoción a Afrodita que se construyó allí el majestuoso templo de la diosa del amor.
Cabe mencionar que en los Hechos de los Apóstoles del Nuevo Testamento se dice que el apóstol San Pablo estuvo en Pafos durante su peregrinar predicando la nueva fe cristiana. Y que allí se embarcó para dirigirse a Perge, una ciudad de la antigua provincia romana de Panfilia, en el Asia Menor, muy cerca de donde ahora está la ciudad turca de Antalya.