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Exportaciones de carne

Industria cárnica de Nicaragua pasa por una tormenta perfecta, que el Gobierno se niega a ver

La industria se encuentra severamente amenazada por varios riesgos internacionales y la explosión migratoria en Nicaragua

En medio de la expectativa oficial de que el alza en el precio internacional dinamice las exportaciones de carne, entre enero y mayo de 2023 el volumen de estos envíos al mercado internacional registra una caída del 5 por ciento con respecto al mismo lapso del año pasado. Mientras que el valor de estas ventas se redujo un poco más del 8 por ciento. Esta merma confirma la proyección de dirigentes ganaderos que calculan que este año la actividad registrará una caída de al menos 5 por ciento, provocada, entre otras cosas, por una menor oferta de ganado. Sin embargo, la meta oficial es que crezca 2.8 por ciento.

Según los reportes de comercio exterior del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), entre enero y mayo de 2023 la industria cárnica local colocó en el mercado internacional 48,068 toneladas de carne. Este volumen es menor en 5 por ciento con respecto a las 50,624 toneladas que se exportaron en los mismos meses del 2022.

Además, este año, según el Mific, el país obtuvo un precio promedio de 5,700 dólares por cada tonelada, precio menor en casi 2 por ciento con respecto a los 5,800 dólares por tonelada que recibió el año pasado. Esta merma en el volumen y el precio promedio de venta provocó que entre enero y mayo estas ventas generaran 275.2 millones de dólares en ingresos, monto menor en 8.2 por ciento con respecto a los 299.7 millones que el país consiguió en el mismo lapso del 2022.

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Ministro Acosta contradice datos del Mific

Los datos publicados por el Mific difieren de los que brindó recientemente Iván Acosta, titular del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), a medios oficialistas. Según Acosta, entre enero y mayo de 2023 el precio internacional de la carne subió 64 por ciento. “En cuanto a la carne bovina su precio actual de mercado es de 233 dólares por cada 50 libras, el año pasado el precio por 50 libras fue de 142 dólares. Estas son buenas noticias para el productor, son buenas noticias para acelerar la matanza, los precios están muy por encima del 2022”, aseguró Acosta.

Pero el reporte de comercio exterior del Mific y que coincide con las estadísticas del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex), refleja que el precio de la carne sufrió una merma cercana al 2 por ciento con respecto al mismo lapso del año pasado.

En sus declaraciones Acosta admitió que “en la economía global hay indicadores malos”, pero aseguró que los precios vinculados a las exportaciones nicaragüenses siguen avanzando positivamente, especialmente el oro, con cerca de dos mil dólares por onza y el café con 190 dólares por quintal. Ambos productos ocupan actualmente el primero y segundo lugar, respectivamente, de la lista de la oferta exportable de Nicaragua, en la que la carne se ha desplazado al tercer puesto.

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Menos matanza industrial y artesanal

La reducción del volumen de la carne que Nicaragua ha enviado al exterior entre enero y mayo de este año está directamente relacionada con una merma en la matanza de reses. Aunque el Banco Central de Nicaragua (BCN) publica con bastante retraso los datos de producción, desde el inicio del año estas marcaron una tendencia hacia la disminución.

Según el BCN, entre enero y febrero de este año se procesaron 125 mil reses, cantidad menor en 7.6 por ciento con respecto a las 135,200 reses que se sacrificaron en los mismos meses de 2022. Esta reducción afecta de igual manera la matanza industrial y artesanal.

En el primer bimestre de 2023 los mataderos sacrificaron 106,600 reses, cifra menor en 7.6 por ciento con respecto a las 115,300 procesadas en ese lapso del año pasado. Mientras que los rastros artesanales procesaron 18,4000 reses, cantidad menor en 7 por ciento con respecto a las 19,800 sacrificadas en el primer bimestre del 2022.

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Se exporta menos ganado en pie

La exportación de ganado en pie también perdió dinamismo en los primeros meses del año, cuando cayó 57 por ciento. Entre enero y febrero de 2023, según el BCN se exportaron 1,200 cabezas de ganado vivo, menos de la mitad con respecto a las 2,800 que se exportaron en el mismo periodo del 2022.

Esto provocó que en total durante el primer bimestre del 2023, entre la matanza y la exportación en pie extrajeran del hato 126,200 reses, cantidad menor en 8.6 por ciento en relación con las 138,000 extraídas en el mismo lapso de 2022.

De mantenerse esta tendencia durante el resto del año, no se cumpliría la meta de crecimiento del 2.8 por ciento establecida para el sector cárnico en el Plan Nacional de Producción, Consumo y Comercio para el ciclo productivo 2023-2024. Según dicho plan, para este año la meta es sacrificar 820 mil reses, cantidad mayor con respecto a las 796,800 procesadas el año pasado.

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Las proyecciones del sector

Pero contrario a la meta oficial, dirigentes del sector aseguran que este año, por segundo consecutivo, el sector registrará números rojos. No tan severos como el año pasado, cuando la matanza y la exportación de ganado en pie se redujeron en 12 por ciento, sino alrededor del 5 por ciento.

Según dirigentes ganaderos, que por temor a represalias piden anonimato, la merma en la matanza que se registró el año pasado fue provocada por una menor oferta de ganado apto para el sacrificio, que seguirá afectando este año, porque en promedio las reses necesitan tres años para alcanzar el peso necesario para sacrificarlas.

Esta merma en la oferta los ganaderos la atribuyen a la sobrexplotación del hato nacional que se registró en 2021 cuando inició el éxodo de nicaragüenses al exterior y muchos vendieron parte de su ganado para financiar el viaje.

Otro factor que influyó en esa sobrexplotación fue la repentina subida del precio internacional de la carne. En promedio, pasó de 4,600 dólares por tonelada en 2020 a 5,500 dólares por tonelada en 2021.

Al mal momento de la industria ganadera se suma la amenaza del fenómeno del Niño, que se espera provoque sequías severas este año.

A nivel mundial, los científicos están alertando sobre la posibilidad de que en los próximos meses se forme un Niño potente en un contexto en el que, además, está ocurriendo un calentamiento “brusco e inesperado” de los océanos, lo que en conjunto podría llevar la temperatura global a niveles de récord entre 2023 y 2024, según un reporte de la BBC Mundo.

El Niño amenaza al sector

De hecho, el régimen de Ortega en el plan de producción de este año admite que es muy probable que el fenómeno del Niño se establezca y persista hasta agosto de este año, según las predicciones internacionales.

“Existe la probabilidad de que se presente una temporada ciclónica abajo de lo normal en el Océano Atlántico y Golfo de México. En el trimestre mayo-julio se espera que los acumulados de lluvia tengan un comportamiento normal en las distintas regiones de país; no obstante, es muy probable que la distribución de las lluvias sea muy irregular”, indica.

Además prevén que el establecimiento definitivo de las lluvias podría presentarse a partir de la tercera semana de mayo en las distintas regiones del país; con ocurrencia de lluvias moderadas y aisladas en la última semana de abril y primeras semanas de mayo.

La sequía suele estresar el ganado, que pierde peso y por tanto impacta la industria ganadera de Nicaragua.

En ese contexto, aunque el financiamiento a la actividad ganadera está creciendo, sigue siendo la cenicienta de la cartera bruta crediticia del Sistema Financiero nacional, lo que limita la capacidad del sector para hacer frente al problema climático. Hasta abril, de los 162,655 millones de córdobas en préstamos, 2,549 millones fueron para el sector ganadero.

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