Daniel Ortega junto a Rosario Murillo sostuvo un encuentro con el presidente de la Agencia China de Cooperación Internacional para el Desarrollo (CIDCA). Tomada de El 19 Digital

Ortega arremete contra EE. UU., la Iglesia católica, y pide la expulsión de Taiwán del SICA para que entre Rusia

El dictador amenaza con desterrar a los presos políticos que quedan en las cárceles de Nicaragua. "Que nos pasen la lista que ahí se los vamos a mandar", le dijo Daniel Ortega a los gobiernos que demandan que los libere

El dictador Daniel Ortega aprovechó este sábado un encuentro que sostuvo, en Managua, con Luo Zhaohui, presidente de Agencia China de Cooperación Internacional para el Desarrollo (CIDCA) de China, para arremeter contra Taiwán, Estados Unidos y la Iglesia católica de Nicaragua. Acusó a Belice y Guatemala de bloquear la entrada de Rusia como país observador en el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) y exigió expulsar a Taipéi por considerarla una «base militar» de EE.UU.

Ortega aunque negó que todavía mantiene en la cárceles a más de 30 presos políticos, amenazó con desterrarlos al emplazar a los gobiernos, incluido EE.UU., que demandan que los libere a que le pasen la lista.

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Según dijo, la delegación del CIDCA arribó a Nicaragua este viernes, día que sostuvo reuniones con diferentes instituciones de su régimen. Y no desaprovechó la ocasión para recordar el supuesto golpe de Estado que financió el gobierno norteamericano en abril de 2018 en su contra, que no fue más que la represión estatal que ordenó para reprimir la rebelión cívica.

Ortega consideró que es «absurdo» que en Centroamérica donde la mayoría de países —Costa Rica, República Dominicana, Panamá, El Salvador, Honduras y Nicaragua— tienen relaciones con la República Popular de China se mantengan dentro del SICA a Taiwán a quien tildó de ser «una base militar yanqui».

«Somos seis países, queda solo, ya Guatemala y Belice que lo que tienen es una relación con una base militar yanqui, ahí no hay ningún estado, ningún gobierno», sostuvo.

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Enseguida acusó al gobierno de Alejandro Giammateei y de Belice de «querer bloquear incorporación como observador, que ya fue aprobada por los presidentes del SICA, de la Federación de Rusia, todos tenemos relaciones con la Federación Rusia, vamos a plantear que no se puede revertir una decisión ya tomada».

En su lugar, dijo que «se debe revertir la presencia de Taiwán en el SICA que ya no tiene razón de ser porque es una base militar yanqui que está incrustada en un sistema de asociación que es de Estados independientes y autónomos de la región Centroamericana».

Además acusó a Taiwán de enviar armas a Nicaragua —por órdenes de EE.UU— en 1980 durante la guerra civil para armar a la «Contra», por eso consideró que Taipéi debe estar fuera del SICA. «Hoy está más claro que nunca que Taiwán es una base militar. Esa base militar que se llama Taiwán o Taipéi, esa base militar tiene que ser retirada, expulsada del SICA«, sentenció el dictador, al mencionar que en el SICA se rige a través de la decisión de los presidentes de los Estados Miembros.

Arremete contra EE. UU. y amenaza con desterrar a reos políticos

El dictador quien compareció junto a Rosario Murillo, esposa y cogobernante, también acusó a los Estados Unidos de tener intenciones de “tomarse Nicaragua”, y aseguró que en el 2018 ese país financió con 1,000 millones de dólares el supuesto golpe de Estado en su contra.

«Los Estados Unidos siempre han querido controlar a Nicaragua, tomarse a de Nicaragua, ocupar Nicaragua. Continúan con sus planes, continúan conspirando, financiando con mil millones de dólares los instrumentos de la agresión y la guerra que ellos preparan para intentar de nuevo un golpe de Estado, pero el pueblo está convencido que eso ya no se puede permitir, no se puede repetir», manifestó.

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A su vez, acusó a los países de la Unión Europa (UE) de formar parte de ese golpe de Estado, «se sumaron los imperialistas históricos, los europeos, pero gracias al pueblo, ese golpe fue abortado».

Denunció, supuestamente, que organismos norteamericanos y europeos «mantienen una campaña de infamia, calumnia», que busca debilitar a Nicaragua y retó a los gobiernos que le demandan que los libere de inmediato.

«Hemos tenido paciencia, y se empezó a capturar a los que ya andaban organizando planes para poner bombas y organizar ataques contra carteles, teníamos más de 200 presos, que ellos llamaban presos políticos, que no eran más que terroristas; entonces en febrero como los EE.UU son los que más gritan por los presos políticos les dijimos llévenselos, ahí están, mandaron un avión y ahí se fueron los 222, y ahora están inventando que hay más presos políticos, les digo a esos gobiernos junto a los EE.UU. que nos pasen la lista que ahí se los vamos a mandar«, indicó.

Se alza contra la Iglesia católica y obispos

Tampoco dudó en arremeter contra la Iglesia católica y los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), a quienes señaló de ser voceros del imperialismo, en particular a monseñor Abelardo Mata y Rolando Álvarez, el último actual prisionero político al que condenó a 26 años de prisión.

«Tenían de vocería a algunos líderes religiosos no todos, algunos líderes religiosos, como el famoso obispo de Estelí, cuyo nombre dice mucho, monseñor —Abelardo— Mata, era de los que atacaban abiertamente al gobierno cuando estábamos en la época de convergencia; otro obispo, como el de Matagalpa —Rolando Álvarez— se dedicaba a andar boicoteando y saboteando las actividades económicas y productivas en Matagalpa, y así habían unos cuantos sacerdotes que no aceptan la revolución porque venían del somocismo y porque son agentes del imperialismo», vociferó el dictador.

Ortega mintió al decir que ellos durante el supuesto golpe de Estado actuaron con mucha calma y mesura «no reaccionamos de inmediato como sucede en otros países que sacan de inmediatos a las fuerzas para aplacar».

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Asimismo, cuestionó fuertemente la postura de los líderes religiosos quienes sirvieron como mediadores durante el primer intento de Diálogo Nacional —entre su régimen y la sociedad civil— en 2018, y dijo que «yo no conozco precedente en el pasado siglo que todos los obispos de la Conferencia de Nicaragua nos pidieron una reunión, los recibimos y nos llegaron a leer un ultimátum para que desmontáramos todos los poderes del Estado (…) y que nos daban una semana de plazo, los tuvimos de frente leyéndonos su pronunciamiento firmado por todos ellos, donde el obispo de Matagalpa era el que asumía el liderazgo, desde cuándo los obispos tienen autoridad para andar decidiendo quién gobierna y quién no gobierna».

El dictador también se declaró como católico, pero dijo que a raíz del supuesto papel de los obispos dejó de creer en ellos: «Yo vengo de una familia católica y lo que aprendí es que los obispos y sacerdotes debían de llevar la paz y reconciliación, pero también conocí desde muchacho, que buena parte de los curas y obispos en Nicaragua eran somocistas, defendían al somocismo y al imperialismo, cada vez que habían intervención militar norteamericana llegaban los obispos a bendecir las armas, soy católico, creo en Cristo, pero no creo ni en los sacerdotes, ni en los obispos, con algunas excepciones, pero aquí el papel de la Iglesia católica sigue siendo algo que no tiene que ver ni con los principios ni el cristianismo», dijo.

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