Los demonios malignos en el escudo de Heracles

De entrada aclaro que uso la palabra demonio en el significado que le daban los antiguos griegos, de  “genio o ser sobrenatural”, que podía ser bueno o maligno.

Aclarado eso, lo que quiero comentar es un artículo del profesor universitario venezolano Carlos Ñañez R., publicado en el periódico El Nacional de Venezuela, con el título Plasmados en el escudo de Heracles.

       Heracles (a quien los romanos llamaron Hércules) es el gran héroe de la mitología de Grecia que protagonizó grandiosas hazañas al cumplir las tareas que le ordenó Aristeo, rey de la Argólide.

       Heracles era hijo de Zeus y Alcmena, una mujer mortal esposa del caudillo tebano Anfitrión. Para poseer sexualmente a Alcmena, Zeus se hizo pasar por Anfitrión y en esa relación engendró a Heracles. Poco después de yacer con Zeus,  Alcmena fue poseída por su esposo, Anfitrión, quien también la embarazó. Nueve meses después Alcmena alumbró gemelos, uno era Heracles, hijo de Zeus, y el otro Íficles, hijo de Anfitrión.

Siendo Heracles hijo de Zeus, sin embargo, no era inmortal, porque su madre era una mujer humana. No obstante, cuando Heracles consultó al oráculo de Apolo en Delfos, este le dijo que podría obtener la inmortalidad si se ponía durante doce años a la orden de Euristeo, rey de Micenas y cumplía las diez grandes tareas que este le ordenaría. Tareas que finalmente fueron doce, porque Aristeo le agregó dos más a las diez indicadas por el oráculo.

       (Entre paréntesis, cabe mencionar que el eminente  poeta y novelista nicaragüense Salomón de la Selva, se metió en el mito de Heracles, o Hércules, y  agregó una décimo tercera tarea en su clásica obra Poema de los siete tratados. Ilustre familia. Novela de Dioses y de Héroes).

       Las doce tareas que debió cumplir Heracles fueron: 1, matar al León de Nemea; 2, matar a la Hidra de Lerna; 3, cazar vivo al jabalí de Erimanto; 4, atrapar a la cierva de Cerinea; 5, ahuyentar a las aves del Estínfalo; 6, domar al toro de Creta; 7, limpiar los establos de Augías; 8, robar las yeguas de Diomedes; 9, robar el cinturón de Hipólita; 10, robar el ganado de Gerión; 11, apoderarse de las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides; y, 12, capturar a Cerbero, el monstruoso perro de dos cabezas que cuidaba la entrada al infierno.

       (La décimo tercera tarea o hazaña que Salomón de la Selva le inventó a Heracles, fue la de poseer sexualmente a las cuarenta hijas de Tespio en cuarenta noches consecutivas).

       Pero volviendo al artículo del profesor Ñañez, este dice que en el escudo de  Heracles estaban forjadas las figuras del miedo, la persecución, la fuga, el tumulto y la muerte violenta. Esto según él porque “en los trabajos de Heracles siempre el miedo acechaba, era parte de la tarea misma, la persecución y la huida subyacían en los trabajos de este personaje”.

       El interés de Ñañez con su escrito sobre el escudo de Heracles no es meramente cultural. Él se apropia del mito del miedo y demás demonios terríficos reunidos en el escudo de Heracles, para hacer un planteamiento político, sobre la situación actual de Venezuela que —asegura—  “está enferma de miedo”.

       “Venezuela —dice el académico venezolano— es el lado convexo  del escudo de Heracles, en toda su expoliada sociedad coexisten el miedo, el hambre, el espectáculo bufo, la burla cruel, la persecución y la masacre, un país exhausto, en fuga, imbuido en un alboroto hórrido… miedo, hablar quedito, murmurar, esa es la manera de vivir en este expaís, pues denunciar, estar en desacuerdo o ser crítico supone asumir la postura de un lázaro, un leproso…”

       La descripción del escudo de Heracles que hace Ñañez se basa en un antiguo y anónimo relato épico griego, del cual solo se pudo conservar un fragmento que se titula precisamente El escudo de Heracles, y dice:

       “En el centro [del escudo] estaba labrado Fobos (Miedo) inflexible, indescriptible, mirando atrás fijamente con ojos que brillaban como fuego. Su boca estaba llena de dientes en una hilera blanca, temible y desalentadora, y sobre su severa frente planea aterradora Eris (Discordia), que provoca la estampida de los hombres…

“Sobre el escudo estaban moldeados Proioxis (Persecución) y Palioxis (Fuga), y Homados (Tumulto), y Fobos (Pánico), y Androktasie (Masacre). También Eris  (Discordia) y Cidoimos (Alboroto) que  se daban prisa alrededor, y terriblemente Ker (Muerte violenta)”.

Agrego como aclaración que el escudo de Heracles fue hecho por Hefesto, hijo de Zeus y dios de la herrería y del fuego, de la forja de los metales y de la metalurgia, patrono de los herreros y los artesanos. Su  equivalente en la mitología romana es Vulcano.

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