La tortura blanca es un tipo de castigo psicológico que incluye extrema privación sensorial y aislamiento. Bajo ese tipo de castigo moderno, el detenido pierde la identidad personal a través de largos períodos de aislamiento. Especialistas indicaron que por la forma en la que el régimen de Ortega Murillo están tratando a los presos políticos es muy probable que estén siendo víctimas del mismo.
El abogoado Yader Morazán publicó en sus redes sociales que consultó a una pscóloga forense del Instituto de Medicina Legal por la forma en que se comportaban los presos políticos en las «audiencias informativas» o «exhibiciones» ilegales.
«Conozco el temperamento y carácter de algunos rehenes políticos, y me llama la atención que todos se comportaron de forma similar, se veían perdidos y embotados de su personalidad, ¿A qué se debe? Su respuesta me ha dejado con la boca abierta y acá te la comparto», detalló Morazán.
La respuesta de la psicóloga forense fue: “Esto no lo tomés como una valoración psicológica individual, pero ellos y ellas presentan signos y síntomas de estar siendo sometidos a una forma de tortura que se conoce popularmente en el campo forense como tortura blanca. Esta modalidad de tortura está dirigida básicamente a la supresión sensorial. Es decir, los seres humanos necesitamos un conjunto de estímulos externos para que se activen nuestros procesos mentales básicos y superiores internos. Nuestro sistema nervioso y en particular el cerebro, necesita estímulos para comenzar a reaccionar y así poder interactuar».
Agregó que «…sin embargo, la supresión sensorial la obtienen a través del aislamiento, control del acceso a luz natural, sometimientos a espacios reducidos y de un solo color y latencia de alerta por riesgo de peligro, etcétera. Por ejemplo, vos aunque estés solo escuchas distintos ruidos, sabes diferenciar el ruido del aire, de un pájaro, pasos, vehículos, etc. Entonces con la tortura sensorial, pues lo que hacen es aislarnos completamente donde ambos les reprimís el funcionamiento de sus sentidos.
Esto tiene como objetivo, desubicar a la persona, y el cerebro. Al sentir que no hay estímulos externos, comienza automáticamente a estar en un estado como cuando arrancas un carro y sólo lo llevas en primera lentamente para no forzarlo o quemarlo».
«De ahí el cerebro comienza a trabajar con la mínima capacidad de procesos para evitar una cosa que se llama descompensación de la Homeostasis, o sea, del equilibrio interno. Pero además de eso, cuando les quitas algo tan fundamental como la luz natural, no absorben o no se activa la vitamina “D” que trabaja como una hormona y que se obtiene con el sol, y que es indispensable para evitar debilitamiento muscular y transmitir mensajes entre el cerebro y otras partes del cuerpo», agregó.
Luces apagadas o encendidas todo el tiempo
De acuerdo a las denuncias de los familiares de presos políticos, sobre todos los que se encuentran en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocidas como el nuevo Chipote, los detenidos salen 10 o 15 minutos al sol en la semana, pasan con las luces encendidas o apagadas todo el día. Además se ha denunciado que algunos detenidos, como Tamara Dávila, están en celdas completamente selladas, llamadas celdas de castigo.
«La vitamina D es indispensable para que el sistema inmunológico pueda combatir bacterias y virus. Por falta de vitamina D es que se les bajan las defensas y por eso manifiestan enfermarse seguido, y sobre todo problemas visibles en la piel y huesos, como el caso de María Oviedo. Pero lo más grave, es que la persona comienzan a perder sus capacidades cognitivas, o sea, puede llegar a perder cosas básicas, como las habilidades del lenguaje, y de la memoria, tal como han observado los familiares de Félix Maradiaga, quién ha sido reconocido por intelectual durante toda su vida» dijo la especialista.
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Hay casos como el de Róger Reyes, cuya familia llegó a denunciar que en un momento no recordaba los nombres de sus hijas. «Por eso la ausencia de patio sol es fulminante, porque de esa manera hay deficiencia de vitamina D y con ello un montón de procesos fisiológicos y cognitivos. Y si a eso le sumas el aislamiento total, como en el caso de Tamara Dávila que hasta le prohíben hablar y cantar, es peor», señaló la psicóloga.
Una de las similitudes en los presos políticos, eran los ojos rojos.»Lo que observás, y describes como perdidos con las pupilas dilatadas, es una consecuencia de salir de pronto de una celda que es de un mismo color, que no les permite recibir los estímulos visuales al que estamos acostumbrados todos. Por eso es que ellos se ven que hacen esfuerzos para ver el entorno y las pupilas se mantienen todo el tiempo dilatadas, como parte un proceso natural debido a que su cerebro ha perdido la capacidad de normalizar, por qué los mantienen con luz artificial o te tienen en la oscuridad, entonces alteran los sentidos, automáticamente vos vas a estar en un estado de indefensión y en un Estado como de alerta, hipervigilante, porque vos estás esperando el próximo estímulo negativo», explicó.
Aunque el régime de Ortega Murillo aseguraron que los presos políticos «están bien» de salud, la especialista aseguró que las imágenes de medios oficialistas son una «una prueba visual de los efectos de las torturas que están viviendo, sugiero a los familiares que le pongan la papa caliente en la mano al Poder Judicial, pidiendo que sean remitidos de inmediato a un psicólogo y médico forense, adjuntando fotos que contrasten el antes y después de su condición física, que con o sin el resultado esperado, igual será una victoria, porque de atenderlo se evidenciará e involucrará a los falseen el hecho de decir que están bien, y si en caso contrario omiten pronunciarse, igual se harán responsables por hacerse los desentendidos delante de un reclamo que podría rayar en crímenes de lesa humanidad que se empiezan a documentarse a partir de los testimonios y ahora estas fotografías y vídeos, porque en todo este aparato criminal de represión, los que menos pueden alegar desconocimiento de la ley, son los jueces y magistrados».
