María Eloísa Rodríguez, mamá del sacerdote preso de Boaco, monseñor Leonardo Urbina, pide ver a su hijo tras casi 50 días de encierro en Managua, publicó este jueves 1 de septiembre el medio de comunicación Confidencial.
«Él es inocente de lo que lo acusan. No conozco a quienes lo señalan, solo los he oído mentar en Boaco. Como madre yo me encuentro triste. Vivo bien enferma, estoy peor de la tristeza, soy una viejita”, dijo Rodríguez, de 78 años de edad.
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Urbina, párroco de la iglesia del Perpetuo Socorro (Boaco), está preso en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) de Managua, mejor conocida como el nuevo Chipote, acusado de presunto delito de abuso sexual, en el contexto de hostigamiento, amenazas y persecución del régimen de Daniel Ortega contra la Iglesia católica de Nicaragua.
El padre Urbina fue detenido el 13 de julio reciente.
La escalada represiva del orteguismo contra líderes y sacerdotes católicos, también ha implicado el arresto domiciliario del obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, una de las voces más críticas contra las acciones del régimen.
Además están presos otros seis sacerdotes, que se sumaron a un lista que ya suma más 200 personas detenidas por expresarse en contra del orteguismo.
El padre Urbina es el segundo caso de un sacerdote de la Iglesia católica al que el régimen declara culpable y en proceso de ser condenado por delitos comunes.
En julio pasado, se concretó el primer caso de un sacerdote condenado sin seguir el debido proceso. Fue el caso del padre Manuel Salvador Martínez, condenado a casi 5 años de cárcel, por supuestamente haber amenazado a un grupo de civiles, y lesiones psicológicas y físicas a una mujer.
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En agosto, se ejecutaron detenciones a más religiosos católicos: el sacerdote Oscar Danilo Benavídez, párroco de la iglesia Espíritu Santo, del municipio de Mulukukú, perteneciente a la Diócesis de Siuna; y el obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, quien se encuentra bajo arresto domiciliario en Managua, tras haber sido acusado de “estar intentando organizar grupos violentos”. Además de cuatro sacerdotes, un diácono, dos seminaristas y un laico de la Diócesis de Matagalpa, quienes están detenidos desde hace 15 días en la DAJ.