Durante muchos años estuve en relaciones de pareja con hombres que me hacían sentir de la misma manera una y otra vez: no me sentía valorada ni querida, ni me sentía suficiente, pensaba que yo era demandante e intensa y esto afectaba mi relación conmigo misma y mi autoestima, porque constantemente estaba pensando que yo no era suficiente para mis parejas. En realidad, todos se parecían un montón en su personalidad y me parecían súper atractivos los hombres misteriosos, silenciosos y que parecían tener tranquilidad ante la vida.
¿Se han preguntado por qué parece que repetimos el mismo error en nuestras relaciones? A veces parece que buscamos personas similares a nuestra expareja, y poco a poco nos vamos dando cuenta que todas tienen un factor en común, se parecen y nos hacen daño, pero aún así seguimos insistiendo. ¿Será que esto es consciente? ¿Será que existen personalidades autodestructivas? Pienso que no, más bien existimos personas que no sabemos cómo conocernos ni cuidarnos, ni darnos esas cosas que necesitamos potenciar en nuestra personalidad.
¿Qué hay detrás de esto?
Lo primero que pienso es que cuando estamos buscando una relación y alguien nos atrae, hay un elemento de complementariedad, es como sentir que alguien más nos viene a completar quienes nosotros somos. Con esta mirada hacia las relaciones, hay un complemento que yo busco. Quiero que él o ella tenga algunas cosas que yo no tengo y que necesito.
Por ejemplo, yo soy una persona tímida, insegura, callada. Cuando conozca a una persona extrovertida, muy segura de ella misma, me va a atraer muchísimo. Estoy viendo en la otra persona todas esas cosas que yo quisiera tener, todas esas cualidades que yo he añorado y nunca he logrado.
¿Y qué más?
¿Cómo te describís a vos misma? Si soy alguien sin valentía, sin riesgos, si me veo sin cualidades, será mucho más fácil caer en relaciones donde siento que alguien más tiene que tener esas cosas por mí. Es como si me sintiera realizada a través de la pareja que yo tenga. La dura realidad es que todas esas cualidades que te gustan en otras personas y quisieras tener, tendrás que buscar la forma de potenciarlas en tu vida. Nadie más lo debe de hacer por vos.
¿Donde buscamos por qué tropezamos con la misma piedra?
Justamente en esas necesidades de complementarme con el otro. Por ejemplo, si yo me considero como alguien “débil”, entonces puedo pensar que necesito a alguien más fuerte que yo para poder vivir. Así que me van a gustar las personas “fuertes” que son valientes y con más poder de decisión que yo, y eso es algo que yo necesito tener. Es como pensar que nos vamos a fusionar y nos convertiremos en uno solo.
Siempre es importante preguntarnos, ¿cuál es la función de esta persona en mi vida? Si busco a alguien “fuerte” me va a gustar porque se opondrán a la debilidad (y eso es una función en mí). Es tener a alguien que reúna características que yo no tengo.
Nos tropezamos con la misma piedra, no porque yo quiera hacerme daño o amargar mi vida, realmente es porque buscamos en las relaciones que alguien más “nos complemente” y, mientras no trabajemos las áreas en donde tenemos déficit de autoestima, de valentía, de sexualidad, de alegría, entonces lo seguiremos buscando en alguien más.
Si estás en psicoterapia, seguramente tu terapeuta te hará darte cuenta que necesitás potenciar ciertos aspectos de tu personalidad, para que no volvás a emparejarte desde la carencia, desde la necesidad, desde lo que “yo quisiera tener y el otro tiene”. Necesitamos llenar nuestras vidas de plenitud, tranquilidad, éxitos personales y luego compartírselo al otro.
Si tu problema es tu autoestima baja, es momento de detenerse y priorizarse, de verse como alguien increíble. Cuando no nos queremos y nos vemos como si no valemos nada, cualquier persona que nos ofrezca una relación nos resultará atractivo, podemos llegar a sentir que el hecho que alguien más nos quiera es un gran favor.
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