El abogado defensor de derechos humanos del Colectivo Nicaragua Nunca Más, Gonzalo Carrión, confirmó, sin precisar cifras, que varios sacerdotes de la Iglesia católica que han salido de Nicaragua para evitar el encarcelamiento que está imponiendo el régimen de Daniel Ortega a los religiosos que han expresado su criterio sobre la situación del país.
Carrión confirmó que el Colectivo Nicaragua Nunca Más, con sede en Costa Rica, tiene documentado el caso de un sacerdote que logró salir del país en medio del contexto de hostigamiento y persecución a la Iglesia católica, que se dio de manera intensificada este mes de agosto. La identidad del religioso es resguardada por asuntos de confidencialidad.
«Tenemos conocimiento de que son varios y ya documentamos una historia al menos como Colectivo», reveló Carrión.
El abogado manifestó que los sacerdotes están saliendo por su cuenta, para salvaguardar sus vidas y lo hacen de forma irregular, para evitar los controles institucionales del régimen orteguista.
«Es una decisión que toman bajo reflexión personal, para salvaguardar su vida y libertad», dijo el abogado.
Carrión reiteró que el régimen de Ortega está empujando a los sacerdotes de la Iglesia católica a salir del país, al igual que lo ha hecho con numerosos opositores y críticos de su gobierno.
«Está en desarrollo la política de cárcel, exilio o cementario», dijo Carrión.
El primero de agosto, el régimen orteguista inició una nueva escalada represiva y de persecución contra líderes y sacerdotes de la Iglesia católica, que incluyó la cancelación oficial de al menos 10 emisoras de radio de línea católica, la mayoría de la Diócesis de Matagalpa. También la detención de sacerdotes, entre estos la privación de libertad del obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, que se encuentra en un condición de casa por cárcel en Managua, donde fue trasladado por la Policía orteguista.
Lea además: Régimen declara culpable a monseñor Leonardo Urbina, por el presunto delito de abuso sexual
Además del obispo Álvarez, existen al menos siete sacerdotes presos, dos de ellos ya condenados de supuestos delitos y que han sido sometidos a juicios sin el debido proceso de ley.
Desde el año 2018, en el contexto de represión armada contra las protestas civiles, los sacerdotes y obispos de la Iglesia católica han sido blanco de ataques verbales y agresiones físicas de parte del régimen de Daniel Ortega, por demandar el respeto a los derechos humanos.
Ortega y su esposa y cogobernante, Rosario Murillo, en reiteradas ocasiones han descalificado a los sacerdotes llamándolos «terroristas» y «demonios».