Mondongo San Ramón: 49 años de tradición y sabor nicaragüense

LA PRENSA/Mondongo San Ramón

Definitivamente hablar de las sopas en Nicaragua es todo un jolgorio de sabores, aromas y colores. Dentro de la oferta de esta especialidad, una de las que se destaca es la sopa de mondongo, que como saben, yo llamo la sopa de los pobres porque es como la multiplicación de los panes, rendidora como dirían las abuelas.    

Hoy quiero referirme a un sitio muy particular y muy querido por mí, que arriba a sus 49 años de fundación y es Mondongo San Ramón, también conocido como el Mondongo del Puente, ya que está justo al pasar el puentecito, en el barrio que lleva el nombre de ese santo y que se ubica detrás de Maxi Palí en Masaya y que es perfecto para visitar cualquier día, especialmente los fines de semana y pasarla bien en familia, en un ambiente alegre y lleno de sabor.  

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La heredera de la tradición, doña Mayra del Carmen Marín Pavón, a sus 66 años, tiene muy presente que su señora madre doña Emma Beatriz Pavón Sánchez, empezó a vender la sopa en su humilde vivienda, el 31 de agosto de 1973, donde concurrían tanto vecinos como de otros sectores aledaños con baldes y porritas para comprar esta delicia.

En ese entonces, la sopa costaba 15 córdobas, a lo que incorporaban también la venta del vaho al mismo precio y hasta un combo de caldo de mondongo con un minivaho por 10 córdobas.  Interesante de destacar esto último, porque las estrategias de mercadeo se aplicaban de forma intuitiva, obedeciendo a la necesidad, la sabiduría popular y a un buen olfato para los negocios de la matrona, que falleciera el 8 de mayo de 2005, dejando con su partida un sendero labrado de trabajo, honradez y sobrevivencia por el que hoy sigue transitando su familia. 

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José Manuel Ruiz Marín, a cargo de la administración, comenta sonriendo que una de las anécdotas que le contaba su abuelita era que debido a la demanda empezó a servir en una mesita y que cuando llovía, tenían que salir corriendo a protegerse bajo techo. Luego, con su rostro lleno de nostalgia y orgullo, menciona que cuando estudió en la universidad se dio cuenta que muchos principios fundamentales para el manejo y sostenibilidad de un negocio de este tipo los había aprendido de forma sencilla, de su abuela. Doña Emmita le aconsejaba, entre otras cosas, que lo más importante era cuidar un buen servicio, que el comensal estuviera satisfecho con lo que había consumido y el precio fuera justo.  Si alguien no estaba conforme, era cosa de preocuparse y analizar dónde estaba el problema para mejorar, mantener la calidad y contento al cliente. 

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Esto mismo abandera doña Mayrita, ya que ella se encarga del control de calidad e insumos, supervisa y selecciona por frescura y tamaño los vegetales, así como el mondongo.  Siempre ojo al cristo con la preparación de la sopa, que debe mantenerse fiel a la receta que heredó de su madre, cuyo toque particular es el comino, un recadito de arroz y que no utilizan hierbabuena como lo hace la mayoría de los nicaragüenses. Ya en lo que respecta al servicio, eso es todo un espectáculo, acompañado de cuajada fresca, aguacate, tortilla recién salida del comal, chilero, limón partido y dicho en buen nica, el mondongo desarmado: en un plato las verduras y el mondongo, y en un tazón el caldo humeante con su particular aroma. 

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José Ramón expresa con entusiasmo que son fuente de empleo para varias cabezas de familia, distribuidos en la parte administrativa, cocina y atención al cliente, y que la mayoría del personal son estudiantes universitarios, ya que es una de las políticas del negocio, apoyar a los futuros profesionales.  También habla del crecimiento y fortalecimiento que han venido experimentando, reflejado en la infraestructura, ambientación y la oferta gastronómica que ha incrementado significativamente, pues los turistas nacionales e internacionales pueden disfrutar también de una gran variedad en el menú.  

Pero definitivamente este escenario no estaría completo sin otro sello distintivo y es el de los artistas de la marimba de arco, ejecutando las melodías que son un emblema nacional.  Así que desde ya la invitación para que asistan este 31 de agosto a la celebración del 49 aniversario de Mondongo San Ramón, y disfruten de nuestra deliciosa gastronomía y por qué no, al igual que yo, cada vez que visito este local den su bailadita al compás de nuestros sones.   

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