A doña Emilce Pérez Vílchez se le cumplió su mal augurio. El presentimiento de que algo malo le podría pasar a su hija Fanny Ramírez Pérez en Estados Unidos fue confirmado el jueves 18 de agosto de este año, cuando una llamada telefónica anunció su muerte.
Fanny murió junto con su esposo, Wilmer Espinoza Herrera, en un accidente de tránsito en Minnesota, Estados Unidos. Su hijo de 3 años fue el único sobreviviente.
«Cada vez que ella me llamaba yo lloraba y sentía que mi hija no iba a regresar con vida», dice con voz entrecortada doña Emilce a LA PRENSA.
La última comunicación que tuvo doña Emilce con su hija fue precisamente un día antes del accidente, en el que Fanny le expresó que no se preocupara por ella, que saldría adelante y que buscaría la manera de ayudarla económicamente.
Hasta ahora, la progenitora no tiene claro de cómo ocurrió ese accidente y tampoco sabe cómo avanzan las investigaciones. Lo que sí conoce es que al momento de la tragedia el matrimonio se dirigía a las oficinas de Migración para cumplir con su primera cita de solicitud de asilo.
El niño, quien estuvo hospitalizado por tres días, fue dado de alta este 21 de agosto y se encuentra con un primo hermano de Wilmer, en Minnesota. Doña Emilce espera que su único nieto sea regresado a Nicaragua, porque «él es el gozo de las abuelas».
Sueños rotos
La carestía de la vida y la falta de trabajo en Nicaragua obligaron al matrimonio a enrumbarse hacia el país norteamericano hace un año y buscar, como todos los migrantes nicaragüenses, una estabilidad laboral que le permitiera cumplir el sueño de tener su propia casa y ser un apoyo económico para su familia.
Fanny y Wilmer, de 21 y 25 años respectivamente, eran originarios de Wiwilí, Jinotega (al norte de Nicaragua) y llevaban cinco años de casados. Antes de abandonar el país, el joven trabajó en las labores del campo para llevar el sustento a su familia, pero llegó un momento en que eso no fue suficiente y ante la falta de empleo, decidieron iniciar la travesía hacia Estados Unidos.
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Desde el primer momento, a doña Emilce le embargó el sentimiento de que el destino de su hija podría ser como el de muchos migrantes que se topan con la muerte en su viaje o dentro del país estadounidense.
«Nosotros conocimos un muchacho que le pasó lo mismo y que no lo han podido repatriar, y yo le decía a mi hija, ‘mire que yo no quiero que se repita la historia de este muchacho porque si le llega a pasar algo va a ser duro para nosotros'», recuerda doña Emilce.
Familia pide apoyo
Los cuerpos de Fanny y Wilmer se encuentran en Medicina Legal de Minnesota. Para que la familia pueda repatriarlos necesitan 30 mil dólares.
«Nosotros pedimos ayuda a los de buen corazón para poder traer los cuerpos y darle cristiana sepultura aquí en Nicaragua (…) No se les pide una cantidad, sino lo que les nazca del corazón», declara doña Emilce.
Si usted está dispuesto a apoyar la causa, la familia compartió la siguiente cuenta en dólares de Estados Unidos: 7400027590, con Shirley Castillo. Depósitos por medio de Zelle: +1 970 333 8571.