Veinte días después de encontrarlo, el cadáver de Leandro Antonio Aburto Gudiel llegó a Managua este sábado 20 de agosto, procedente de México. Era originario de una familia de origen humilde de la comunidad El Río, de Ticuantepe, Managua. La Universidad Juan Pablo II, en la que se graduó realizó un homenaje de cuerpo presente.
Tenía 33 años y se graduó hace unos tres meses de Licenciado en Promoción Social y Humana. Decidió migrar Estados Unidos para garantizar una mejor vida para su madre y resto de la familia, pero la muerte lo sorprendió mientras intentaba cruzar el río Bravo para ingresar a Estados Unidos.
Leandro Antonio trabajaba en un asilo para ancianos en Managua y estudiaba y con el salario que recibía pagaba sus estudios sabatinos en la Universidad Juan Pablo II donde hace unos tres meses recibió su título como Licenciado en Promoción Social y Humana.
«Un Joven lleno de vida y proyectos, muy querido por muchas personas, estudio una carrera de servicio a la comunidad, trabajador Social, muy creyente en Dios, de principios. Sus amigos lo catalogan como un excelente ser humano», dice parte del texto publicado por la organización humanitaria Texas Nicaraguan Community (TNC).
El pasado 5 de agosto la TNC reportó que la Fiscalía de México había encontrado el cuerpo y que lo habían identificado por el carnet universitario que portaba. La noticia impactó a madre, ya que ella no sabía que Leandro había emprendido esta travesía. Él había salido de su casa un mes antes pero a ella le dijeron que estaba trabajando fuera de Managua.
En el homenaje realizado en la que fue su Alma Mater, asistieron sus familiares, compañeros de clase, docentes, las autoridades y el personal administrativo de la universidad católica.
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El 5 de agosto México reportó el hallazgo del cuerpo
Según la TNC el cadaver llegó a Managua este sábado a las 9 de la mañana en un vuelo de Avianca Cargo. Es decir, tan solo quince días después de que la Fiscalía de México reportó el hallazgo del cuerpo.
La TNC agradece constantemente la diligencia de las autoridades mexicanas y de la Embajada de Nicaragua en ese país, en estos trámites tan dolorosos para las familias. La organización también ha denunciado en múltiples ocasiones que mientras en México el proceso de repatriación toma unos pocos días, cuando encuentran los cadáveres del lado estadounidense el proceso se retrasa por meses.
Según la organización, Samuel Trejos, cónsul de Nicaragua en Texas, retrasa por meses la petición oficial de los cuerpos. Mientras este requisito no se cumple, de nada sirve que las familias completen el resto de trámites, incluido la contratación y pago de la funeraria que retira en cuerpo de la morgue y realiza el traslado.
«Lamentamos su perdida, personas que pueden hacer tanto bien en Nicaragua y sus sueños quedaron a unos metros de llegar a su meta Estados Unidos», lamentó la TNC a través de sus redes social al anunciar el traslado de Aburto a Managua.
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