Más de un año después del crimen, un jurado de conciencia declaró culpable al español Rubén Calvo Ropero, quien mató de 64 cuchilladas a la nicaragüense Katia Carolina Altamirano Blandón, de 35 años, originaria de Chinandega.
El crimen ocurrió el 23 de mayo de 2021 en Zaragoza, España. Calvo fue declarado culpable de asesinato con alevosía, ensañamiento y la agravante de violencia de género, informaron medios españoles.
El lunes 20 de junio un jurado de conciencia determinó el veredicto en cuatro horas. «El tribunal, de forma unánime, llegó a la conclusión de que el acusado mató a su expareja por celos y porque no concebía que tuviera otra relación que no fuera con él», reportó El Heraldo.
«Ninguna afectación»
Altamirano vivía desde el año 2017 en Zaragoza, España, país al que emigró en busca de mejor vida y para garantizarle un mejor futuro a su hijo que ahora tiene 13 años.

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Rubén Calvo Ropero atacó por la espalda a Altamirano, quien llegó al apartamento de su expareja para tratar de que dejara las drogas. El sujeto, luego de cometer el crimen, se lanzó desde el quinto piso del edificio en el que residía para quitarse la vida, pero una furgoneta amortiguó el impacto. El hombre sobrevivió a la caída y estuvo alrededor de un mes en Cuidados Intensivos, y luego del hospital pasó a la cárcel.
El jurado determinó que Calvo era consciente de lo que hacía y que no tenía «ninguna afectación» cuando atacó a la nicaragüense. La defensora del acusado decía que su cliente sufría de esquizofrenia.
Le causó sufrimiento innecesario
«El acusado, de 33 años, sabía lo que hacía y lo demostró cuando la Policía llamó a su puerta y, aunque no quiso abrir, a través de la misma escucharon: ‘Hija de puta, esto ha sido por tu culpa’. También reveló esa consciencia plena de sus actos en el momento en que una agente habló con él e intentó disuadirle de que no saltara por el balcón. Él contestó: ‘Sí que me voy a meter, sí, que me caerán 30 años y me cortarán la polla. Llamad a mi padre'», informó el diario El Heraldo.

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“Agredió a su pareja de forma sorpresiva, propinándole numerosas cuchilladas con la intención de matarla y también con la intención de causarle un sufrimiento innecesario, aumentándolo de forma inhumana, consiguiendo su propósito sin que Katia pudiera defenderse”, determinó el jurado.
La agresión fue tan brutal que el sujeto le fracturó varias vértebras lumbares, las más fuertes del cuerpo humano. El jurado determinó que el asesino «tiene un trastorno de personalidad antisocial, un trastorno de personalidad límite, narcisismo y es politoxicómano desde hace años».
Piden 24 años por el asesinato
La Fiscalía solicitó 24 años de prisión por el asesinato y un año de cárcel por el delito de quebrantamiento de condena, ya que Calvo tenía una orden de alejamiento de Altamirano, porque ya la había maltratado. Mientras que la defensa solicitó la pena mínima, 20 años por asesinato y uno por quebrantamiento de condena.

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La abogada defensora Carmen Sánchez dijo que apelará, y al salir de la audiencia manifestó a los medios: “Estamos muy disgustados porque el objeto del veredicto no ha recogido las conclusiones de la defensa. Ha sido un objeto del veredicto hecho a la carta. No se ha considerado que la merma tuviese una afectación grave”.
La Fiscalía pidió que se indemnice con 200,000 euros al hijo y madre de Katia, pero la abogada defensora rebajó a 5,000 euros porque dijo que no se ha acreditado la existencia de estas personas que viven en Nicaragua.