La presión de la maternidad 

Soy mamá joven, tenía 22 años cuando me di cuenta que estaba embarazada. Para mí significó angustia, confusión, intranquilidad y mucho miedo. Miedo porque no entendía cómo otras mujeres decían que al enterarse de que serían mamás se llenaban de felicidad y yo únicamente estaba paralizada, llorando, sin entender cómo esto había pasado, no me sentí feliz, fue todo lo contrario. 

No me culpo por sentirme confundida. Es decir, ¿qué nos van diciendo mientras vamos creciendo? De niñas nos dicen «cuando seás mamá vas a entender» o «cuando seás mamá vas a ser feliz”, yo escuché muchísimas veces esto por parte de mis padres y familia, y claro, éramos niñas, no teníamos la capacidad de cuestionar si realmente es algo que queremos hacer, parece que todas las opiniones y comentarios externos nos llevan a un único camino: ser mamás y ser felices por serlo. Ser mamá porque tenés que serlo por ser mujer. 

Desde siempre hemos venido escuchando el invento de que las mujeres tenemos un instinto maternal y lamentablemente esto nos somete a mandatos y creencias, y cuando llegamos a la vida adulta, muchas veces estas creencias no están alineadas con las cosas que nosotras realmente queremos hacer de nuestra vida y empezamos la guerra campal entre lo que queremos ser y hacer versus lo que deberíamos de hacer y ser por ser mujeres. 

Cuando estuve de frente a la maternidad entendí muchas cosas, como por ejemplo: he sentido que la maternidad no es una elección fácil de tomar, ¿por qué? porque a veces nos podemos llegar a sentir presionadas ante los ojos de la sociedad, nuestra familia, y frente a los mandatos inconscientes de que la mujer tiene que ser madre para ser auténtica mujer, y muchísimas veces no se toma en serio a las mujeres que deciden el camino de la no maternidad.  

Comentarios sobre maternidad 

Es común que cuando ya estamos adultas, lleguemos a reuniones familiares y siempre existan preguntas como: “¿Y cuándo vas a tener hijos? ¡Cuidado se te pasa el tren! ¡Ay, cuidado quedás como la Carlita que se quedó sin hijos la pobre!” Y nosotras ahí, sentadas, muchas veces sin saber qué responder, porque quizás no queremos ser mamás, no está en nuestros planes o quizás sí, pero no hemos podido quedar embarazadas o hemos tenido alguna pérdida de la que no queremos hablar. A veces sabemos qué hacer con esos comentarios y otras veces simplemente nos destruyen. 

Ya sea que escojás ser mamá o no, siempre hay sufrimiento de alguna manera. Si decidiste ser mamá, tenés a toda tu familia y a la sociedad con sus comentarios sobre si sos buena madre o no. Y si escogemos no ser madre, siempre tendremos comentarios tipo «lo que pasa es que sos inmadura y por eso no querés ser mamá, vas a ver que cuando te encontrés a un buen hombre vas a querer tenerle hijos». Sin embargo, el camino de la no maternidad también es una opción. 

Instinto maternal 

Comencemos con que este «instinto maternal» del cual se habla es una cuestión sexista y está basado en una construcción social y no natural. Si observamos bien, no vemos esta presión en los hombres, y eso que muchos desean ser padres desde que están muy pequeños. Las mujeres no traemos ningún gen que nos haga «anhelar» ser mamá. Es algo que necesitamos aprender a decidir, si queremos meternos a este mundo caóticamente hermoso. La maternidad debe ser deseada o no deseada.  

Nos pueden llevar mil cosas a querer ser madres, pero no es algo que traemos de fábrica. Lo importante es que nuestras maternidades sean conscientes y seamos las mamás que queremos ser, que nunca olvidemos que además de ser madres también seguimos siendo mujeres. Merecemos vivir nuestra vida a como nosotras queramos vivirlas. 

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