¿Estudiar, egresar y quedar en el desempleo o trabajar en lo que sea y generar ingresos? Entre los jóvenes universitarios y recién egresados se agudiza el dilema de aferrarse a sus profesiones o garantizar dinero para su subsistencia. Muchos afirman que no ven futuro profesional en el país por lo que han decidido no ejercer en su área de estudios para buscar trabajos más comerciales o tomar la decisión de migrar en busca de mejorar sus condiciones socioeconómicas.
“Yo creo que esto viene desde que hice mis pasantías, me sentía explotado y no tomado en cuenta verdaderamente. Era el joven al cual le encargaban todo el trabajo que los demás no querían hacer, no sé como esperan que nos vayamos emocionando por formar parte del mundo laboral si ni nuestras opiniones o ideas son tomadas en cuenta”, relató Jhostin* estudiante de la carrera de Marketing en la Universidad Centroamericana.
Si bien no es un fenómeno nuevo, la decepción y desesperanza en el campo profesional es cada vez más aguda en este segmento que se ha volcado en las redes sociales para compartir su descontento, contar su experiencia migrando en busca de ingresos o buscar empleos en plazas alternativas en el país. Los jóvenes consultados en un sondeo por LA PRENSA, aseguran no sentirse como recurso apreciado para las instituciones y empresas, porque no son tratados con seriedad.
El académico Ernesto Medina cataloga esta situación como “fuga de talento” y advierte connotaciones serias y profundas: la ciudanía nicaragüense debe reflexionar porque esto es una muestra del deterioro de la educación superior.
Economía distorsionada + educación desenfocada
Medina aseveró que esta situación es un reflejo de la economía distorsionada que tiene Nicaragua que está desvinculada de la planificación y de los planes del sistema educativo, particularmente de las universidades. Esta situación refleja además que las universidades están produciendo profesionales que la economía del país no necesita y que están formando a profesionales que los empleadores no consideran que tiene la suficiente preparación para ser absorbidos por la economía.
“El resultado es un desperdicio de recursos para el país, porque si son estudiantes que han estudiado con el 6%, esos son recursos que hemos puesto los contribuyentes que no están teniendo la utilidad que se supone que debería de tener una inversión tan grande que hace el país. Dedicar el 6% de la República para que los muchachos pongan su titulo de adorno en la sala de casa significa que algo está mal en las universidades del país”, reflexionó Medina.
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«No me importa si tengo que ir a lavar trastes»
Karla* es una joven que está cursando el último año de su carrera en una universidad estatal y afirmó a LA PRENSA que solo desea obtener su título universitario para hacer feliz a su familia, pero no tiene planes de ejercer porque asegura que en el país las carreras relacionadas a trabajos sociales no tienen futuro.
“No creo que pueda trabajar en el país porque mis única opción son trabajarle al Estado bajo reglas de completa sumisión ya que tampoco tengo la opción de trabajar en alguna ONG, porque las están cerrando. Suena feo, pero los jóvenes no tenemos futuro en nuestro país”.
Karla agregó que desdechace un año aproximadamente está trabajando en un Call Center para poder ahorrar e irse fuera del país a trabajar, su primera opción es irse a Estados Unidos, pero no está segura porque todavía está en busca de opciones para seguir estudiando.
Parecido es el caso de la recién egresada Andrea*, quien está tramitando su título y asegura que cuando ahorre lo necesario se va de Nicaragua, “aunque sea voy a ir a lavar trastes a Estados Unidos”, asegura.
Andrea tuvo que pausar sus estudios luego del inicio de la crisis sociopolítica en abril de 2018, por lo que se vio obligada a trabajar en un Call Center. Define la experiencia como difícil y cansada, pero asegura que le genera mejor ingreso que lo que le podía ofrecer su campo laboral por lo que hasta hace poco se vio obligada a regresar a las aulas de clases.
“Primero había pensado en dejar la carrera hasta donde la tenía porque solo me hacían falta un par de clases, pero con el paso del tiempo y vi lo bien que me iba en el Call olvidé por completo la carrera. Solo porque me dijeron que mi pensum iba a cerrar volví a estudiar, sino creo que no me hubiera importado, no pienso dedicarme a mi área profesional de todas formas”, contó.
Huir en busca de segundas oportunidades
Algunos se han propuesto la meta de continuar con sus estudios fuera del país como opción para poder mejorar su calidad de vida. «No quiero tirar todos mis años de estudios a la basura para ser mano de obra barata en otro país, llevo dos años tratando de optar a becas de intercambio pero no quedo en ninguna a pesar de que llevo buenas notas en todos mis años universitarios. Seguiré intentando porque es la única opción, porque si migras de manera irregular y estando en el país optás por solicitar becas de estudio es casi imposible que te acepten», contó una estudiante de la Universidad Centroamericana quien pidió no ser citada con su nombre.
Sin estar vinculados a la política o no ser víctimas de represión o asedio gubernamental, estos jóvenes mencionan que sí consideran sus acciones como una «forma de huir de Nicaragua», debido a las pocas opciones que el país le brinda para seguir formándose o trabajar en su área de especialización.
Señalan además que las acciones del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo son una forma de atentar contra su futuro, por lo que prefieren no seguir en el país. «El país nos va a tocar a nosotros reconstruirlo cuando la dictadura caiga, cuando sea el momento ya veremos como hacerlo, pero por ahora Nicaragua no nos brinda muchas opciones», señaló uno de los entrevistados.
Crisis sociopolítica ha empeorado la calidad universitaria
El experto Ernesto Medina expone que el contexto sociopolítico ha provocado que las universidades no se interesen en mejorar las perspectivas de empleo para los jóvenes. “Por cuestiones políticas, los rectores y autoridades universitarias están más interesado en controlar lo que dice la gente, en qué es lo que piensa la gente, que en revisar lo que están haciendo y qué cosas no se están haciendo bien para mejorar”.
ara Medina no es solo un problema de la población juvenil, sino de toda la sociedad que se está encaminando a una crisis más grave, que el gobierno de turno no tiene interés por resolver. Él considera que está en la ciudadanía exigir a las universidades que se dediquen a educar de manera eficiente a las juventudes, en el caso de las instituciones estatales dejar a un lado el proselitismo político.
Agregó que los jóvenes están sometidos a un régimen de terror que tiene como consecuencia que ellos no reclamen por la educación que están recibiendo, que no es efectiva para su futuro. “Los muchachos prefieren quedarse callados, esperar que pasen los 4 ó 5 años de la carrera, que les den su papel aunque saben que eso no les va a servir de mucho. Es trágico para los jóvenes que están consientes del problema y se sienten totalmente impotente por hacer algo”, señala Medina.
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Las consecuencias a nivel nación, agregó Medina, es la posible pérdida del bono demográfico, porque se contaba con la población juvenil para poder cumplir con su impulso laboral y soportar la economía del país, y además para mantener la Seguridad Social. Sin embargo, esto no se puede cumplir si los jóvenes optan por migrar del país en busca de una mejor vida o desempeñan trabajos únicamente por subsistencia, sin el perfil profesional.
*Los nombres usados son ficticios a petición y por seguridad de las fuentes.