En su homilía de este este domingo monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, manifestó que a diario la Iglesia católica es perseguida y amenazada por las «fuerzas oscuras hostiles», esto en alusión a los recientes ataques de la dictadura de Daniel Ortega contra los principales líderes religiosos.
«A diario somos amenazados y perseguidos por las fuerzas oscuras hostiles al evangelio, pero somos los testigos de Jesús. Somos nosotros a quienes Jesús ha confiado el anuncio del evangelio del Reino», señaló Báez, desde la Iglesia Santa Agatha, en Miami, Estados Unidos. .
En los últimos días el régimen orteguista ha recrudecido el asedio contra los sacerdotes católicos. Monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, permaneció por cinco días bajo vigilancia policial en la parroquia Santo Cristo, ubicada en la segunda entrada a Las Colinas, en Managua.
La Policía también impidió que feligreses ingresaran a la parroquia San Juan Bautista, de Masaya, donde el padre Harving Padilla también se encontraba resguardad ante el asedio constante de los agentes policiales y de paramilitares desde días anteriores.
«Somos personas con debilidades y limitaciones, con miedos y caídas, pero somos testigos de Jesús. Caminamos entre el consuelo de Dios y las incomprensiones del mundo, muchas veces nos sentimos incapaces y nos parece que la misión recibida de Jesús es imposible de cumplir, pero somos sus testigos», reflexionó Báez.
Humildad, respeto y perdón
Por su parte, monseñor Álavarez, desde la iglesia Catedral San Pedro Apóstol de Matagalpa, reflexionó sobre la importancia de guardar tres principios fundamentales que permitirán experimentar la unidad en Nicaragua: la humildad, el respeto y el perdón.
«El respeto es sagrado, el respeto a nuestras diferencias, todos somos diferentes, y lejos de ver las diferencias de pensamientos, de ideas, de ver la vida, el mundo, incluso a Dios y la iglesia, lejos de ver esas ideas como razones y causas para la contradicción, las luchas, conflictos, deben de verse como una riqueza», predicó el prelado.

«Esta mañana pensaba que a los nicaragüenses nos hace falta crecer, madurar en la cultura del respeto», añadió.
Álvarez enfatizó que si todos nos respetáramos en esas diferencias, las cosas serían de otra manera. «Así como es necesaria la humildad, así es necesaria la cultura del respeto».
En cuanto al perdón, el líder religioso alentó a perdonar a quienes hacen daño, a quienes han difamado, han hecho mal, han condenado y acusado.
«Solo un corazón que perdona puede estar en paz interior, porque el que no perdona tiene dividido su corazón, tiene desintegrado su interioridad, porque siente y experimente que tiene una deuda que cobrarle al que le ha ofendido», señaló.
«Si nosotros guardamos la humildad, el respeto y el perdón, vamos a experimentar también la unidad que Cristo hoy le pide al padre para todos nosotros. La vamos a experimentar en el matrimonio, la familia, la sociedad, en Nicaragua, y por supuesto en nuestra Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica», finalizó.