Durante toda mi vida he sido animadora para mis personas queridas, estoy constantemente diciéndoles lo increíble, inteligentes y capaces que son. Creo en mis amigas, en mi familia, en personas que conozco, en mis pacientes, en fin, veo las capacidades de otros fácilmente. Ha sido lo contrario conmigo misma, me ha tomado tiempo aceptar halagos o comentarios respecto a lo divertida, inteligente y creativa que puedo ser. Siempre en mi cabeza venía la pregunta «¿Será que me lo dicen por compromiso?”, porque por supuesto, yo era incapaz de verme, y cuando lo hacía lo único que conseguía era criticarme y maltratarme.
La autoconfianza es la –convicción- de que somos aptos para ejecutar ciertas cosas, además de convicción, también es una creencia, pero, esta creencia ¿Quiénes nos la han dicho? ¿Quiénes han llenado nuestra historia de vida de creencias? Claramente podemos pensar que nuestros cuidadores, padres, amigos, maestros y grupos sociales en los que nos desenvolvemos. Ahora imaginemos que estamos creciendo y que de alguna manera nos refuerzan ciertas actividades diciéndonos «lo haces bien, sos bueno haciendo eso”. También puede pasar que nos digan «no sos bueno con los números, ni bailando» y también lo creemos, sin ningún tipo de cuestionamiento.
Y si vamos creciendo como adultos saludables, nos detenemos y empezamos a cuestionarnos todo eso que alguna vez nos dijeron, -y quiero aclarar aquí- que no estamos señalando a nuestros padres, ellos hicieron lo que pudieron con las herramientas que tenían. Y entonces, llegamos a la adultez y empezamos a preguntarnos: ¿Por qué nunca había hecho esto?, ¿por qué nunca había usado esta ropa? ¿Por qué me ha dado miedo estudiar francés? y quizás las respuestas nos asusten cuando nos demos cuenta que son miedos, inseguridades y creencias distorsionados sobre nosotros mismos.
¿Qué piensan ustedes sobre las mujeres altas? A veces mi mamá decía comentarios que me hacían sentir incómoda por mi altura, y empecé a interpretar que ser alta era un problema y que por eso sería fea toda mi vida, gracias a eso nunca usé tacones, ni botas, ni ropa que me hiciera ver más alta, porque tenía la creencia que las mujeres altas no son atractivas, ni femeninas. Ha sido ahora siendo adulta consciente que he desaprendido que mi altura me gusta, me hace ver elegante y que puedo usar cualquier tipo de tacón que yo quiera, que no tengo que limitarme por algo que aprendí y ya no me funciona.
¿Qué es lo que ya no te funciona a vos? ¿Cuáles son esas ideas que te contás una y otra vez, y que lo único que logran es paralizarte a raíz del miedo? ¿Cómo se ve el miedo para vos? ¿Le podrías poner un nombre a cada uno de ellos? ¿De dónde aprendiste a tenerle miedo a ciertas cosas en tu vida? ¿De qué te sirven los miedos, a dónde te llevan? ¿Qué tal si los escribís y los pones todos juntos en una hoja? El autoconocimiento es una herramienta para ayudarnos a confiar en nosotros.
Aprender a des-aprender también es un ejercicio de humildad, porque es decirle a nuestro cerebro que eso que hemos venido creyendo toda la vida, ya no nos funciona. Aprender a vernos diferente y a pensarnos diferente, puede ser como cuando aprendemos un idioma siendo adultos, es más complejo que cuando lo aprendemos de niños.
Necesitamos aprender a utilizar nuestro cerebro a nuestro favor. Nuestras debilidades también. Necesitamos tener apertura al cambio, a la curiosidad, a la introspección, a la flexibilidad y auto compasión. Somos seres ajustables que podemos decidir modificar nuestros pensamientos y comportamientos, porque no son nada más que eso – pensamientos y comportamientos-.
Recuerden que pueden seguirme en mis redes sociales como @telocuentamanda, también pueden escuchar en Spotify como @cadalocaconsutema. ¡Hasta la próxima!