El Departamento de Justicia de los Estados Unidos presentó la acusación en contra del expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, de 53 años, este mismo jueves, cuando fue extraditado al país norteamericano.
El exmandatario hondureño enfrentará tres cargos. El primero será conspiración para exportar cocaína a los Estados Unidos, por el cual podría ser condenado a 10 años de cárcel o a una sentencia máxima de cadena perpetua; el segundo, portar y usar ametralladoras y dispositivos destructivos para promover la conspiración de importación de cocaína, que podría costarle una pena mínima obligatoria de 30 años y una sentencia máxima de cadena perpetua; y el tercero, conspirar para usar y portar ametralladoras y dispositivos destructivos, para promover la conspiración de importación de cocaína, que conlleva una sentencia máxima de cadena perpetua.
JOH, como es conocido por sus iniciales, hará su comparecencia inicial este viernes, 22 de abril, ante el juez, magistrado Stewart D. Aaron, en la corte federal de Nueva York, detalló el comunicado del Departamento de Justicia estadounidense.
“La acusación sostiene que, desde alrededor de 2004, hasta incluso inicios de 2022, Hernández, el expresidente de Honduras durante dos mandatos, participó en una conspiración corrupta y violenta de narcotráfico para facilitar la importación de cientos de miles de kilogramos de cocaína a los Estados Unidos. Hernández supuestamente recibió millones de dólares para usar su cargo público, las fuerzas del orden público y el ejército para apoyar a las organizaciones narcotraficantes en Honduras, México y otros lugares”, refiere el comunicado.
Fuertes señales al narcotráfico
Hernández, presidente de Honduras entre 2014 y 2022, fue extraditado este jueves a eso de las 2:17 de la tarde hacia Estados Unidos.
Un Beechcraft de doble turbohélice de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) despegó desde una base de la Fuerza Aérea Hondureña con el expresidente Hernández custodiado a bordo, esposado y vistiendo una casaca azul y jeans.
“El Departamento de Justicia está adoptando un enfoque integral para proteger a nuestras comunidades y nuestro país de los delitos violentos”, dijo el fiscal general Merrick B. Garland.
“El Departamento está comprometido a interrumpir todo el ecosistema de las redes de tráfico de drogas que dañan al pueblo estadounidense, sin importar cuán lejos o cuán alto debamos llegar”, manifestó el Garland, de acuerdo con el comunicado del Departamento de Justicia.

Por su parte, el fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York, Damian Williams, dijo que JOH “supuestamente se asoció con algunos de los narcotraficantes más prolíficos del mundo para construir un imperio corrupto y brutalmente violento basado en el tráfico ilegal de toneladas de cocaína a los Estados Unidos”.
“Se alega que Hernández usó sus vastos poderes políticos para proteger y ayudar a los narcotraficantes y líderes de cárteles, alertándolos sobre posibles interdicciones y sancionando la violencia fuertemente armada para apoyar su tráfico de drogas. Felicito a los fiscales de carrera del Distrito Sur de Nueva York por sus incansables esfuerzos para interrumpir todo el ecosistema del tráfico de drogas ilícitas, desde traficantes callejeros hasta un exlíder mundial, y todo lo demás”, aseveró Williams.

Por su parte, Anne Milgram, administradora de la DEA, advirtió que la extradición de JOH “muestra claramente que la DEA no se detendrá ante nada para perseguir a los actores políticos más poderosos que participan en el narcotráfico, la violencia y la corrupción”.
Relación con el Chapo Guzmán
Según el comunicado del Departamento de Justicia, Juan Orlando Hernández protegió a algunos de los narcotraficantes más grandes del mundo, como a su hermano, Juan Antonio Hernández Alvarado (“Tony Hernández”); hizo que se proporcionara información confidencial militar y policial a los traficantes de drogas, para ayudarlos a transportar toneladas de cocaína a través de Honduras con destino a los Estados Unidos; ordenó a miembros fuertemente armados de la Policía Nacional de Honduras y del ejército hondureño proteger los cargamentos de drogas mientras transitaban por Honduras; y promovió la violencia brutal.
Uno de los nombres que sobresale en la acusación es el del reconocido narcotraficante mexicano Joaquín Guzmán Loera (“el Chapo Guzmán”).
Siendo congresista y después presidente de Honduras, JOH se habría asociado con el exlíder del Cártel de Sinaloa, el Chapo Guzmán, dice el escrito.
“Aproximadamente en 2013, mientras Hernández estaba haciendo campaña para convertirse en presidente, aceptó aproximadamente un millón de dólares en ganancias del narcotráfico de Guzmán Loera. Hernández envió a Hernández Alvarado (su hermano) y un socio, armados con ametralladoras, a cobrar el soborno de un millón de dólares de Guzmán Loera. A cambio, Hernández prometió seguir protegiendo las actividades de narcotráfico del Cartel de Sinaloa en Honduras”, asegura el comunicado.
También se habría asociado con “el violento traficante de cocaína hondureño a gran escala Geovanny Fuentes Ramírez”, y con “otros narcotraficantes prolíficos en Honduras y Guatemala”, de quienes habría recibido grandes cantidades de dinero.