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Aún sin regulación, en Nicaragua operan diversas empresas de transporte privado que se gestionan a través de aplicaciones digitales, lo que hace cada vez más difícil para los usuarios hacer denuncias o encontrar soluciones ante casos de abuso. En Nicaragua . Managua, Nicaragua. 20/JULIO/2020. Oscar Navarrete ©.

El drama que viven las mujeres que usan app de transporte privado cada vez que contratan el servicio

Acoso, abusos e intentos de violación. Las denuncias de pasajeras son cada vez más comunes. InDriver es la aplicación de la que hay más quejas

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“El día de hoy se ha decidido exponer a este violador con el nombre de Denis Javier, un conductor de InDriver”, inicia la publicación que se hizo viral en redes sociales, y que es parte de la denuncia de una joven que afirmó haber vivido un intento de violación por parte de un conductor de la aplicación de transporte privado InDriver. En ella, la joven narra la agresión de la que fue víctima por parte del sujeto afiliado a esta plataforma.

La denuncia de la joven no es una situación aislada, desde que la aplicación llegó a Nicaragua muchas usuarias han denunciado en redes sociales haber vivido alguna experiencia donde se ha vulnerado su integridad física. “Ser mujer es subirte a un InDriver, enviar tu ubicación a todas las personas que puedas e imaginar las posibles formas de bajarte del carro todo el viaje en caso de que algo nos pase”, escribió una usuaria de Twitter hace unos días. Ellas no se sienten seguras, pero necesitan hacer uso de este servicio de transporte selectivo.

Sin filtros de seguridad

InDriver es una aplicación que se descarga de manera gratuita donde los usuarios pueden solicitar servicio de transporte privado y, además, se puede negociar el precio. Es una aplicación de origen ruso que opera en Nicaragua desde 2019.

LA PRENSA trató de comunicarse con un representante oficial de esta empresa en el país, pero no cuenta con oficinas o personal administrativo, por lo que algunos conductores que están inscritos en esta aplicación la han clasificado como una “empresa fantasma”.

El sitio web oficial de InDriver ofrece a cualquier persona un proceso sencillo y corto para ofrecer sus servicios de conductor a través de esta aplicación, no se piden tantos requisitos y aproximadamente en 72 horas el individuo se puede volver proveedor del servicio de viajes.

Los requisitos están divididos en tres pasos: el primero requiere tener la documentación completa, que incluye “ser mayor de edad (mayor de 21 años), tener licencia de conducción vigente, certificado de antecedentes judiciales emitido por la Policía”, y luego subir los archivos y comprobantes a la aplicación.

El segundo consiste en descargar la app en el teléfono móvil y el tercer paso es la información relativa al vehículo. Destacan que se necesita foto de frente donde se vea el número de la placa del vehículo y foto de lado completa del vehículo. Dentro de las recomendaciones señalan que el conductor no debe hablar de manera insistente al pasajero, señalando los gustos de ir en silencio, pero no mencionan alguna normativa sobre acciones contra el acoso.

No hay doble verificación de datos, no hay un chequeo regular del desempeño del conductor, no hay un ente o protocolo que se encargue de atender denuncias o sancionar a los conductores que cometan acosos o abusos de ningún tipo.

“Solo quería llegar temprano a mi casa”

Mariana* es una joven universitaria de 19 años quien recientemente se mudó a Managua; lo que describe como una etapa maravillosa porque ha experimentado su independencia, pero también tuvo un episodio traumático.

“Un día que me quedé hasta noche con mis compañeros en la universidad, tomé un InDriver como de costumbre, íbamos una amiga y yo. El señor se portó normal, solo nos devolvió el saludo y ya. Me pareció extraño que primero fue a dejar a mi amiga que vivía un poco más largo que yo, cuando dejamos a mi amiga él me empezó a decir qué bonita era, que si tenía novio, que a las niñas así se les cuida. Yo iba en la parte de atrás, pero tenía mucho miedo de que otro hombre se montara, luego sus preguntas se tornaron más incómodas diciéndome que si me gustaban mayores y cosas así”, relató Mariana.

Añadió que al pedir el viaje y aceptarlo no se fijó en los comentarios de otros usuarios y uno de ellos la alarmó, decía: “Ninguna mujer debería subirse en este taxi”. Mariana lo reportó a la aplicación, pero estaba segura que no harían nada porque no es la primera vez que suceden casos así.

Sofía*, de 21 años, coincide con Mariana, asegura que la aplicación no hace nada con los conductores que son reportados por acoso a través de la App. “Yo reporté a un conductor porque a plena luz del día venía tocándome, según él de manera accidental. Me monté adelante y como andaba el short empezó a tocarme la pierna, por la rodilla mientras me metía platica, le dije que lo dejara de hacer porque me hacía sentir incómoda, y me respondió: ‘¿Acaso te estoy violando?’” relató la joven.

*(nombres ficticios usados para proteger la identidad)

Informalidad, falta de regulación y políticas de género

Manuel Díaz, especialista en Marketing Digital, afirmó que la inseguridad en este tipo de servicios no es una cuestión que únicamente ocurra en Nicaragua, este es un problema del modelo del “gig economy”, término anglosajón que se refiere a la manera alternativa de aplicar al mundo laboral con trabajos esporádicos de corta duración sobre todo en plataformas digitales. ”Son trabajos que los hacen personas comunes y corrientes, que no necesariamente tienen una licencia especial o que fueron a capacitarse. La forma en que estas aplicaciones vigilan que estas personas no sean peligrosas o incurran en algún delito es bastante rudimentaria”, explicó.

Añadió que una cooperativa de taxis es más confiable en la capacitación de sus conductores que una aplicación, porque tiene filtros como de cercanía y rigurosidad, en cambio, las personas que usan estas aplicaciones crean su propio perfil y deben seguir las indicaciones básicas para ofrecer servicios, que generalmente son más operativas que de seguridad o regulaciones legales orientadas por un ente o autoridad. “Ahí está el problema, es el modelo que está pensando en una economía de escala, donde hay miles y miles, donde obviamente habrá un buen porcentaje que no es apto y se van a ir filtrando. No es un modelo fallado, pero tienen esa particularidad”.

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Las primeras denuncias que se escucharon sobre esta aplicación de transporte selectivo eran sobre el estado de ebriedad en el que algunos conductores hacían viajes.

Una activista feminista experta en temas digitales, quien prefiere el anonimato por seguridad, señaló que el transporte privado —incluyendo el que se gestiona a través de la virtualidad— sigue coexistiendo en la vía pública donde está normalizada la violencia y sexualización hacia los cuerpos de las mujeres. “Para que podamos considerar que estos espacios son seguros para las mujeres, las corporativas deben considerar políticas de género, así como tener mecanismos que puedan prevenir el abuso sexual dentro de estos servicios de transporte”.

Asimismo, añadió que no se puede afirmar que las mujeres se encuentren seguras en un espacio porque en el colectivo social virtual y real está presente la idea de dominación sobre los cuerpos más vulnerables —niñas, adolescentes y mujeres—.

Los transportes privados circulan en el espacio público por lo que la activista digital señaló que no existe una educación integral para los ciudadanos y los casos de acoso quedan en impunidad. “Los hombres siguen creyendo que las mujeres somos objetos sexuales a los que pueden morbosear y a cuyos cuerpos pueden acceder sin consentimiento”. Por lo que ella asegura que este tipo de agresiones dentro de estos servicios, principalmente InDriver, es por la falta de educación sobre el respeto a los derechos de las mujeres.

Usuarias más expuestas

Para la activista digital, los transportes seguros para las mujeres existirán hasta que las corporativas tomen en cuenta la perspectiva de género. Díaz, por su lado, señaló que Nicaragua es una sociedad machista como Nicaragua, las usuarias que ocupan transporte privado se encuentran mayormente expuestas como si se encontraran en cualquier ámbito social del país.

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Otras aplicaciones con más filtros

Oscar Molina, gerente de la plataforma de viajes privados Aventón, señaló que se deben tener procedimientos estrictos para garantizar la seguridad de los pasajeros. “¿Cómo lo hacemos? Tenemos que validar su identidad a través de verificación de documentación, entrevistándolo, capacitándolo. Actualizar récord de policía cada seis meses para saber que no se ha metido en problemas y no vaya a causar riesgo a pasajeros”. Además, también se tienen que validar las condiciones mecánicas del vehículo con el que va a laborar el conductor.

Molina añadió que para evitar el acoso, en Aventón están revisando los comentarios con los que los usuarios califican el viaje y a los conductores para estar actualizados sobre lo que piensan las personas que utilizan el servicio. Señaló que desde que iniciaron a funcionar en el país, no han tenido ninguna denuncia de acoso, ellos utilizan los comentarios como indicadores para prevenir estas situaciones.

“Subirte al vehículo de un desconocido es algo muy íntimo, la clave es la seguridad. Hay otras aplicaciones que no son lo suficientemente rigurosos en sus procedimientos de reclutamiento y selección. No se deben tomar las cosas de manera ligera, porque el transporte es un tema de seriedad, la seguridad de los pasajeros y conductores debe ser clave”, finalizó Molina.

La activista digital señaló que en su experiencia ella había sido usuaria del servicio de Aventón porque la consideraba como la más segura entre las app de transporte privado, destacando que uno de los indicadores que le generaba confianza es que son carros particulares y se puede observar que las condiciones del vehículo son mejores que los que usan en otras aplicaciones. “Existe esta idea que si son carros particulares son más seguros a que te encontrés un taxi en la vía pública”, añadió

Medidas que han debido tomar

La activista digital mencionó que como mujer ha aprendido a tomar medidas para viajar. “Enviarle la ubicación a una amiga, tomarle captura de pantalla a la placa del vehículo y los demás datos, fingir una llamada que vas en camino, sentarte detrás del conductor porque tiene menos posibilidades de acceder a tu cuerpo. Es decir independientemente del transporte que utilicés, tenemos que tomar esas medidas para poder garantizar como mínimo tener la opción de escapar o que alguien cercano va a saber dónde vamos a estar en caso de que ocurra algo”, explicó.

La activista recomienda no hacer las denuncias de manera individual, sino buscar el apoyo de colectivos de acompañamiento de mujeres y buscar a otras mujeres que hayan tenido una experiencia similar. “Si podés hacer la denuncia en la empresa, aunque sabés que no van a hacer nada, ya hay evidencia de que hiciste algo”, indicó.

Díaz señala que si se identifican varios denunciando la misma problemática a través de la colectividad se podría hacer una exigencia formal a la empresa. “Si la presión de los clientes es grande, si alcanza un buen momento, pueden hacer que la empresa tome cartas en el asunto, que es lo que al final debería de suceder”.

Otros incidentes con InDriver

A mediados de febrero de 2020 se viralizó la existencia en Facebook de un grupo de conductores de InDriver que exponían la identidad de los clientes. Las publicaciones contenían información sensible como datos personales, fotografías o direcciones de viviendas con el objetivo de burlarse por las tarifas que ofrecían los usuarios.

Las publicaciones rápidamente circularon entre los internautas identificándolos como bromas, sin embargo, otras personas empezaron a hacer ver que lo que estaban cometiendo era un delito,

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