El cardenal Leopoldo Brenes pronunció en la misa del Domingo de Ramos, celebrada en la Catedral de Managua, una extraordinaria homilía sobre el perdón.
No lo dijo explícitamente, pero su pronunciamiento pastoral se entendió claramente como una respuesta al discurso de odio de la vicepresidenta Rosario Murillo, que lo ha renovado y potenciado al aproximarse el cuarto aniversario de la insurrección popular cívica de abril de 2018, cuando las muchedumbres de ciudadanos salieron a las calles para demandar el fin del régimen de Daniel Ortega.
El discurso oficial de rencor y odio es contra todas las personas que se alzaron en aquellas históricas jornadas demandando libertad y democracia. Pero sobre todo es contra los pastores de la Iglesia católica, obispos y sacerdotes, que en el relato oficial son acusados de haber promovido una supuesta intentona golpista para derrocar al régimen de Ortega y Murillo.
Doña Rosario ha dicho en estos días previos al cuarto aniversario de la rebelión popular de abril de 2018, que “para quienes se atrevieron a bendecir los crímenes no puede haber perdón y no puede haber olvido (…) ni perdón ni olvido para los criminales, ni perdón ni olvido para los terroristas, para los sanguinarios, para los promotores del horror, de la zozobra (…) para los que mienten y engañan, falsos, también como profetas y pastores. Ni perdón ni olvido para los que blasfemaron y pronunciaron el nombre de Dios en vano”.
Ante semejante despropósito, el cardenal Brenes razonó en su reflexión pastoral del Domingo de Ramos que “un corazón que está verdaderamente enfurecido, que está en tinieblas… puede hacerlo público y gritar: no perdono, no tengo la capacidad de perdonar, nunca vamos a perdonar”.
Monseñor Brenes destacó el hermoso contraste de que “durante este tiempo de Cuaresma (los creyentes católicos) hemos podido acudir a nuestros confesores… y hemos podido recibir, no ultrajes, no señalamientos, sino hemos recibido el ´yo te absuelvo en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo´”.
“¿Cómo no pedirle al Señor que yo pueda tener la capacidad de perdonar, que Él me conceda la gracia de poder desamarrar esos odios, esa confrontación, esos sentimientos, para poder ser seguidores de Jesús?”, exclamó el líder de la Iglesia católica de Nicaragua.
Explicó el purpurado que “los reinos de este mundo son frágiles, no tienen una base fuerte, aunque muchas veces dan la impresión de tenerlas”. Y aseguró que si el reino de Dios tiene una base fuerte, es porque se funda en el principio y la práctica del perdón.
El perdón es divino, señaló el cardenal Brenes en su sermón inaugural de la Semana Santa. Y es también un valor humano fundamental para liberarse del odio y del rencor, agregamos nosotros.