El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, hizo un llamado este martes a la comunidad internacional a «aumentar la presión diplomática sobre el régimen de Managua y multiplicar las muestras de solidaridad con los presos políticos y sus familias».
Almagro, a través de su declaración, informó que sostuvo un encuentro con la periodista y activista de derechos humanos, Berta Valle, esposa del preso político Félix Maradiaga, y con el abogado internacional de Maradiaga, Jared Genser, y señaló que conversaron sobre el «abuso y sufrimiento que viven los presos políticos en Nicaragua».
De la misma manera, el secretario general de la OEA subrayó que las personas presas políticas en el país han recibido recientemente condenas de 8 a 13 años de reclusión, lo que a su criterio son «arbitrarias e injustas, impuestas a ellos por ejercer su derecho a la protesta y a varios a ejercer su derecho a participar en política, es decir, a elegir y a ser elegidos».
Denunció además que a los reos de conciencia «no se les permite recibir visitas con frecuencia», a como marcan los estándares internacionales en la materia y añade que «en el caso de Maradiaga, ha recibido solo una visita en los últimos 55 días».
Almagro: «Régimen debe desmantelar el sistema de represión»
Almagro también remarcó que los presos políticos sufren innumerables violaciones a sus derechos humanos y enumeró que «no tienen suficiente acceso a la luz, a material de lectura alguno, ni a elementos de escritura, no reciben correspondencia, no reciben atención adecuada, a veces no la reciben en absoluto, y la alimentación es insuficiente, con lo cual todos han experimentando pérdida de peso que pone en riesgo su salud».
Sobre el caso específico de Maradiaga, señaló que «su esposa tiene constancia de malos tratos recibidos, lo cual ha contribuido al deterioro de su condición física y psíquica».
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Por lo anterior, Almagro demanda que el régimen nicaragüense «debe desmantelar este verdadero sistema de represión y tortura», y sostiene que «estas violaciones a los derechos humanos ameritan la intervención de la justicia internacional a efectos de poder llevar una investigación competente, dirimir responsabilidades y administrar reparaciones».
La declaración de Almagro llega a escasos 15 días de que Arturo McFields, en su cargo como representante permanente de Nicaragua en la OEA, se rebeló y denunció a la dictadura de Ortega en plena sesión.
«Tomo la palabra el día de hoy (miércoles), en nombre de más de 177 presos políticos y más de 350 personas que han perdido la vida en mi país desde el año 2018 (…) Tomo la palabra en nombre de miles de servidores públicos, de todos los niveles, civiles y militares, de aquellos que hoy son obligados por el régimen de Nicaragua a fingir y a llenar plazas y repetir consignas porque si no lo hacen pierden su empleo», denunció McFields, quien fue destituido de su cargo por el régimen un día después.