Probablemente quienes mandan en Nicaragua y sus asesores en educación ignoran quién era Antonio Gramsci. Pero quizás por instinto autoritario aplican al pie de la letra los consejos del eminente doctrinario comunista italiano del siglo pasado, sobre política educativa en el ejercicio del poder.
Eso lo podemos deducir de la aprobación en el poder legislativo del régimen, este jueves 31 de marzo, de las contrarreformas a la Ley General de Educación y a la Ley de Autonomía de las Instituciones de Educación Superior. Unas contrarreformas que, según expertos democráticos, son un avance hacia el control totalitario de la enseñanza universitaria en Nicaragua.
Antonio Gramsci (1891-1937) fue un teórico comunista italiano a quien se le atribuye haber reformado y actualizado el marxismo-leninismo, particularmente en los temas de la cultura, la educación el rol de los intelectuales en la lucha revolucionaria y el ejercicio del poder.
«Tomen la educación y la cultura y el resto se dará por añadidura», recomendó Gramsci a sus camaradas del Partido Comunista Italiano, del que fue uno de sus fundadores en 1921. Un consejo que era para todos los miembros de la Tercera Internacional, que fue creada por Lenin para dirigir desde Moscú al movimiento comunista internacional.
Tomarse la educación y la cultura significaba —y significa— que el poder revolucionario o comunista sustituye la educación por el adoctrinamiento ideológico y político.
La catedrática universitaria de derecho y también dirigente en el exilio de la opositora Alianza Cívica, doctora María Asunción Moreno, ha percibido ese sentido de la contrarreforma universitaria aprobada por el régimen, que calificó como “cubanización de la educación en Nicaragua”.
“Es una reforma con la que se pretende legalizar el control sobre las universidades públicas, a través de la eliminación de la autonomía universitaria, y de esta forma someter a las universidades al dominio total del régimen”, dijo a LA PRENSA la doctora Moreno. Lo que ya ocurrió en los años ochenta, agregó la doctora Moreno, refiriéndose a la eliminación de la autonomía universitaria y el control total de la educación pública por parte del Frente Sandinista, en los años ochenta.
En el mismo sentido se pronunció el doctor Ernesto Medina, exrector de la UNAN de León y de la UAM de Managua, y expresidente del Consejo Nacional de Universidades (CNU), quien declaró a varios medios de comunicación independientes: “…Regresamos a la época más oscura de Nicaragua… a los años 1980, cuando se creó el Ministerio de Educación Superior, siguiendo el modelo cubano…”
Antonio Gramsci teorizó que la hegemonía significa que los comunistas cuando tienen el poder lo ejercen utilizando los medios coercitivos del Estado, pero también se tienen que ganar el consentimiento de la gente. Para lo cual deben controlar la educación y convertirla en instrumento de adoctrinamiento y dominación ideológica.
Repetimos que quizás los impulsores de la actual contrarreforma universitaria, y en general los que desde hace 15 años convirtieron la educación pública en un sistema de adoctrinamiento político, ni siquiera saben quién era Gramsci. Pero por afinidad ideológica cumplen muy bien sus siniestras recomendaciones.