Ortega

El presidente designado por el poder electoral, Daniel Ortega, camina junto a su homólogo de Rusia, Vladimir Putin, en julio de 2014.

Alianza Putin-Ortega constituye una amenaza a la democracia y seguridad hemisférica, alerta especialista

"Actualmente, Nicaragua y Rusia están fortaleciendo la cooperación bilateral, lo que puede verse como un desafío para los EE. UU. en las Américas", valoró en un artículo de opinión, Caroline C. Cowen, consultora y especialista internacional

El interés del presidente de Rusia, Vladímir Putin, en América Latina, en especial su alianza con Nicaragua, está interfiriendo con los intereses de Estados Unidos, así como en la democracia y seguridad del hemisferio, valoró en un artículo de opinión Caroline C. Cowen, consultora y especialista internacional.

En dicho artículo, publicado este lunes 14 de marzo, en The Hill, un destacado medio estadounidense, Cowen señaló que «ahora más que nunca, Putin estaría interesado en América Latina, especialmente en sus aliados antidemocráticos. La relación de Rusia con Nicaragua está firmemente arraigada en la geopolítica, y Rusia está demostrando su alcance global, a pesar de los esfuerzos de Estados Unidos y Europa».

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Las implicaciones más grandes, una mayor presencia en América Latina, entre otras, amenazan la democracia, la seguridad y la estabilidad regional en el hemisferio occidental, alertó.

«Para empezar, la presencia rusa está interfiriendo con los intereses de Estados Unidos y del hemisferio, la democracia y la seguridad regional. Además, la alianza de Putin con las dictaduras va en contra el presidente (Joe) Biden», expresó.

A la vez recordó que, respecto al compromiso de la democracia, Biden dijo durante su campaña electoral que “no mimamos a los dictadores”, pero aquí estamos, sostiene. «Estados Unidos tendrá que actuar, más allá de las meras palabras», agregó.

Reafirmando la alianza Putin-Ortega

El viceprimer ministro ruso, Yuri Borisov, se reunió a finales de febrero con Daniel Ortega en Managua, donde aseguró el apoyo de Rusia a Nicaragua. Su gira incluyó a Cuba y Venezuela.

Borisov anunció que seguirá dando apoyo a Nicaragua, que junto a Cuba y Venezuela es uno de los más firmes aliados de Rusia en el continente.

En esa misma línea, la colaboradora de opinión de The Hill manifestó que «la semana pasada, el embajador ruso en Nicaragua afirmó falsamente que una ‘Junta neonazi’ está en el poder en Kiev. Estas falsas declaraciones sobre la invasión rusa a Ucrania revelan los objetivos siniestros de la relación de Rusia con Nicaragua, más que nada y no son mera retórica».

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Periódicamente desde 2008, Rusia aumentó su presencia en América Latina, especialmente con los regímenes antidemocráticos. «Una de las consecuencias de este tipo de relación se observa en la reciente reunión de emergencia de la Asamblea General de la ONU sobre la invasión rusa a Ucrania, algunos países latinoamericanos optaron por no condenar la invasión, entre ellos se encuentran los que son dictadores aliados: Nicaragua, Cuba y Venezuela», argumentó en su artículo.

Asimismo, explicó que «aunque Moscú ya no aprovecha la ideología socialista para lograr relaciones más estrechas con América Latina, Putin ha profundizado los lazos con aliados que comparten su estilo autoritario de gobierno y resentimiento por el liderazgo democrático».

«Actualmente, Nicaragua y Rusia están fortaleciendo la cooperación bilateral, especialmente en temas económicos y militares. El mes pasado, el viceprimer ministro ruso, Yuri Borisov, sostuvo una reunión con el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, donde aseguró el apoyo de Rusia a Nicaragua, lo que puede verse como un desafío para los EE. UU. en las Américas«, reiteró.

Nicaragua es el socio político-militar más firme de Rusia

Cowen comentó que Putin ha desarrollado alianzas con Nicaragua con el interés compartido de crear instituciones y relaciones que no estén dominadas por Estados Unidos o Europa. Ya sea que, se construya en torno a la venta de armas, acuerdos comerciales o puntos de vista políticos similares, la cooperación puede traducirse en acceso físico para las actividades militares y de seguridad rusas. 

Según Cowen, EE. UU., en particular, enfrenta desafíos potenciales, ya que Rusia podría buscar acuerdos con Nicaragua que le brindarían la opción de colocar sus activos y fuerzas en el patio trasero de EE. UU., (y) Rusia puede buscar estas relaciones fuera de la UE y los EE. UU. por necesidad ante las sanciones económicas actuales y futuras.  

Sostiene que Nicaragua es el socio político y militar más firme de Rusia en la región. «De hecho, uno no puede ignorar que la retórica y la cooperación prorrusas de Ortega en Nicaragua se remontan a la Guerra Fría. La relación se basa en años de apoyo soviético al movimiento sandinista de Ortega. Moscú envió armas al gobierno sandinista mientras luchaba para reprimir a los Contras respaldados por Estados Unidos. Moscú también abasteció a Nicaragua de petróleo, maquinaria y alimentos. Los lazos establecidos proporcionan a Moscú una base de experiencia y redes a las que puede recurrir hoy, en particular cuando negocia la venta de armas», afirmó.

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Rusia constituye una amenaza para EE. UU.

La especialista internacional considera que Rusia puede continuar su presencia en Nicaragua a bajo costo y puede mantener este enfoque durante mucho tiempo, poniendo en riesgo la democracia y la seguridad con el tiempo. 

«De hecho, el uso por parte de Rusia del territorio nicaragüense como sitio para la recopilación de inteligencia en las Américas, en general constituye una amenaza para el sistema interamericano y los EE. UU.», alertó.

«En el peor de los casos: Moscú puede ver las ganancias en Nicaragua como una venganza por la interferencia de Estados Unidos y Europa en Ucrania. No se equivoquen, lo que ahora parece una tendencia aislada podría permitir que Moscú obtenga el control en la cuenca del Caribe, y las relaciones podrían convertirse en un desempate en el equilibrio militar regional. Estados Unidos tendrá que actuar, más allá de las meras palabras», finalizó.

Caroline C. Cowen es consultora y especialista internacional que ha trabajado en temas de desarrollo, defensa y democracia con Inter-American Dialogue, Duco y Freedom House. Como consultora, ha trabajado con líderes dentro de organizaciones civiles y políticas nicaragüenses y la diáspora nicaragüense para convocar temas relacionados con reformas políticas y democráticas. En Freedom House, Cowen trabaja como asociado sénior de programas dentro de la división de América Latina y el Caribe.

Putin sanciona a Biden, Blinken y otros funcionarios de EE. UU.

Por otro lado, el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, informó en un comunicado publicado este martes 15 de marzo, que Rusia impuso sanciones contra el presidente Joe Biden, al secretario de Estado Antony Blinken y otros funcionarios estadounidenses.

«En respuesta a una serie de sanciones sin precedentes… a partir del 15 de marzo de este año, la ‘lista de personas sancionadas’ incluye, sobre la base de la reciprocidad, al presidente J. Biden; al secretario de Estado, A. Blinken; al secretario de Defensa, L. Austin, y al jefe del Estado Mayor Conjunto, M. Milley, así como una serie de jefes de departamento y conocidas personalidades estadounidenses», se lee en el comunicado, según publicaciones de medios estadounidenses.

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El pronunciamiento explicó además que esta medida de represalia era “una consecuencia inevitable del camino extremadamente rusofóbico que ha tomado el actual gobierno estadounidense, que en un intento desesperado por mantener la hegemonía estadounidense, se ha basado descartando toda decencia en la constricción frontal de Rusia».

«Al mismo tiempo, no nos negamos a mantener relaciones oficiales si responden a nuestros intereses nacionales. Y, si es necesario, resolveremos los problemas derivados de la situación de las personas que figuran en la ‘lista de personas sancionadas’ para organizar contactos de alto nivel”, añadió el comunicado que incluye la lista de los 13 funcionarios sancionados.

El pronunciamiento también anuncia que habrá más sanciones para expandir la lista al incluir a «altos funcionarios estadounidenses, militares, legisladores, empresarios, expertos y personas de los medios que son rusofóbicos o contribuyen a incitar al odio hacia Rusia y la introducción de medidas restrictivas».

“Estas acciones se ejecutarán en unidad orgánica con decisiones a gran escala que tome el Gobierno de la Federación Rusa en áreas financieras, bancarias y otras para proteger la economía rusa y garantizar su desarrollo sostenible”, concluye el comunicado.

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